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Grandes anuncios de Marvel, DC y Hulu en la SDCC 2019

21-7-2019

Bueno, amigos, ¿a vosotros también os está dejando loquísimos la Comic Con de San Diego de este año? No me refiero a que hayáis ido allí –ay, ojalá estuviéramos tan forrados-, pero al menos a los que vamos siguiendo por internet los grandes anuncios de los estudios se nos está quedando el culo torcido.

 

A long time ago, we used to be friends…

Para empezar, y aunque para algunos sea un anuncio menor, los ejecutivos de Hulu soltaron el gran bombazo en mitad de la charla de Kristen Bell y Jason Dohring, anunciando que en ese mismo instante salía en su plataforma la cuarta temporada de Veronica Mars. Los fans que llevábamos diez años esperándola gritamos como niñas japonesas. ¡Ya está colgada entera! ¡Sólo son 8 capítulos! ¡Y encima sale J.K. Simmons! ¿Le pedirá a Veronica que le traiga fotos de Spider-Man? –Nota: Sospecho que Veronica Mars tardaría cinco minutos en deducir que Peter Parker y el trepamuros son la misma persona.

¿Me estás diciendo que ahora trabajo para el Daily Bugle?

Marvel está más Excelsior que nunca.

Sin duda el plato fuerte, lo que todos estábamos esperando, son los anuncios de la próxima fase del MCU por parte de Marvel Studios. ¡Y madre mía! Lo que han llegado a soltar. Ahí va el resumen:

  • Los 4 Fantásticos y los X-Men confirmados para próximas películas, aunque aún sin fecha.
  • Thor: Love and Thunder. La cuarta entrega de Thor la volverá a dirigir Taika Waititi y, además de Chris Hemsworth, contará de nuevo con la gran favorita de los fans Tessa Thompson como Valquiria y, atención, con el retorno de Natalie Portman como Jane Foster. Que, según ha dejado caer la propia Natalie sutilmente, ¡se convertirá por fin en Thor!Imagen
  • Blade. Pues sí, vuelve el Cazavampiros que inició la moda de las películas de superhéroes “hechas en serio” a finales de los 90, sólo que en esta ocasión no será Wesley Snipes quien le dé vida, sino Mahershala Ali. Este actorazo se convierte así en el segundo villano de Luke Cage que interpreta a dos personajes distintos en el mismo MCU –la primera fue Black Mariah, la otra gran villana de Cage, que también aparecía en Civil War interpretando a otro personaje-. Esto nos da esperanzas a los fans de que David Tennant pueda volver a Marvel como… ¿Reed Richards? ¿El Doctor Muerte? Me da igual quién sea, mientras vuelva.Imagen
  • Shang Chi and the legend of the Ten Rings. El Bruce Lee de Marvel confirma su película, aunque a juzgar por el título, parece que su villano va a ser… ¡El Mandarín! Pero, ¿qué pinta la archinémesis número uno de Iron Man en una peli del Maestro de Kung Fu? Bueno, si conocéis un poco la historia de Shang Chi, recordaréis que fue creado cuando Marvel consiguió los derechos de Fu Manchú, el villano de la célebre saga homónima de películas. Marvel empezó a publicar cómics sobre este villano y le escribieron un hijo bueno para tener un héroe en sus cómics. Con los años, perdieron los derechos de Fu Manchú y nunca pudieron volver a usarlo, pero se quedaron con su hijo Shang Chi porque lo habían creado ellos mismos. Y, si en la película no van a poder usar a Fu Manchú como padre malvado del protagonista, ¿quién es el personaje de Marvel que más se le parece? ¡Exacto, el Mandarín!Imagen
  • Black Widow. La próxima película de Marvel, el año que viene, suponemos que narrará el origen de Natasha –porque una secuela sería un poco difícil, snif-. Sabemos que, además de nuestra amada ScarJo, la película contará con Rachel Weisz en un papel indeterminado y, agarraos, con David Harbourel sheriff de Stranger Things– como el Guardián Rojo, algo así como el Capitán América ruso –creo que se les ha olvidado que este personaje ya apareció en Agentes de SHIELD, interpretado por Zach McGowan, pero bueno, aceptamos barco-.Imagen
  • Doctor Strange in the Multiverse of Madness. De la segunda entrega del Hechicero Supremo, sólo sabemos que el villano será Pesadilla, aunque tal como acabó la primera es de esperar que el Barón Mordo también ande por ahí molestando al buen Doctor. La gran novedad es que en la película Doc estará acompañado por la Bruja Escarlata. Y ojalá, ojalá, usen esta película para introducir a los hermanos Hellstromde los que ya se había dicho que iban a hacer una serie– o a Magik de los X-Men, la alumna estrella de Extraño.Imagen
  • Eternals. Curioso que hayan elegido esta olvidada franquicia –que ni siquiera el maestro Neil Gaiman consiguió revitalizar– para hacer una película, pero al menos el reparto pinta muy bien. Richard Maddenes de suponer que como Ikaris-, Angelina Joliela mejor Sersi que podíamos pedir– y Salma Hayek.Imagen
  • The Falcon and the Winter Soldier. La gran novedad de la serie de Sam y Bucky es que contará también con Daniel Brühl. ¿Será en esta ocasión el Barón Zemo héroe o villano?Imagen
  • Wandavision. La serie protagonizada por la Bruja Escarlata y la Visión, al parecer, estará directamente conectada con la segunda entrega de Doctor Extraño y será necesario ver antes la serie para entender mejor la película –vamos, lo que lleva seis años pasando con el bueno de Coulson-.Imagen
  • Loki. De ésta sí que no han avanzado absolutamente nada, aparte del logo.Imagen
  • What if…? La serie de animación contará con las voces de los actores originales del MCU.Imagen
  • Hawkeye. La serie contará con Jeremy Renner de nuevo, pero además se incluirá por fin al personaje de Kate Bishop, la Joven Vengadora y líder de los nuevos Vengadores Costa Oeste –a la que amamos y admiramos como a pocos-. El logo, si os fijáis, es el de la legendaria miniserie de Matt Fraction.Imagen

¿El punto negativo? Estamos ya en 2019 y Marvel Studios sigue sin decir nada al respecto de una posible película de Hulka. ¿De qué sirve tener un estudio de cine y mogollón de pasta para CGI si luego no haces una peli del personaje más divertido y genial de tu editorial? A ver si va a tener que venir aquí a poner orden Howard, el Maestro del Quack Fu.

Kevin Feige, haz ya una peli de Shulkie o te atizará un mamporro gamma.

 

Crisis en Tierras Infinitas.

El nuevo crossover anual de las series del Arrowverso se rumorea que va a ser el último –debido a la más que posible cancelación de las cabeceras principales Arrow y Flash, aunque esperemos que no nos toquen Legends of Tomorrow, la mejor serie de superhéroes de la actualidad-. Parece que CW está intentando conseguir el máximo de cameos posibles de grandes leyendas de películas y series de DC para cruzarse, aunque sea brevemente, con nuestros héroes actuales. Si os acordáis, en el crossover del año pasado ya volvió John Wesley Shipp, esta vez no interpretando al padre de Barry sino al genuino Flash de la serie de los 90. Y encima, pudimos ver –de refilón y sin ser el mismo actor, pero con el mismo traje chillón– al Green Arrow de Smallville. Pues bien, para el nuevo crossover, de momento se han confirmado dos apariciones. La primera es la de Brandon Routh, que pese a que ya está en el Arrowverso desde hace años interpretando al genial Atom, también aparecerá interpretando de nuevo al añorado Superman de Bryan Singer, en lo que sin duda será un cameo muy gracioso –sobre todo si se encuentra con Atom-. El otro, que justo se desveló anoche, es nada menos que Burt Ward, que interpretó al inolvidable Robin de la serie de Batman de los 60. ¡Santas onomatopeyas, Batman!

Las posibilidades son infinitas. ¿Quién más saldrá? ¿Michael Keaton? ¿George Clooney con pezoneras? ¿El Joker animado de Mark Hamill? ¿Habrá justicia en este oscuro universo y veremos por fin a Tom Welling vestido de Superman? Sólo sé que mundos vivirán, mundos morirán.

 

Espero que los responsables de la Comic Con de San Diego empiecen a responsabilizarse de sus actos y a pagarnos las pastillas para el corazón que vamos a necesitar después de todos estos anuncios tan épicos.

¡Es la hora de las tortas!

 

Jöse Sénder.

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CRÍTICA SIN SPOILERS DE AVENGERS ENDGAME (IN SPANISH AND ENGLISH)

Artículo publicado originalmente en docpastor.com

 

Es una durísima tarea hacer una crítica de Avengers: Endgame sin soltar spoilers. Difícil, un esfuerzo titánico, pero necesario. Y, por lo tanto, tengo la obligación moral de hacerlo. Porque es lo que harían los Vengadores.

No voy a hablaros de la trama, ni de grandes diálogos ni de momentos épicos, solo de lo alucinado que me ha dejado esta maravilla. Puede que no sea la mejor película del MCU –la sombra de Winter Soldier es larga y oscurece cualquier otra película de acción que una mente humana pueda concebir-, pero es sin duda la más apoteósica.

Hablamos del capítulo final de la primera “serie de televisión narrada en cines”, por así llamarla. Una historia-río que ha durado 11 años y 22 películas, cuya “season finale” tenía que estar a la altura y darnos fuegos artificiales y emociones a mansalva. Y os prometo que lo hace. Quizás no sea tan buena como Infinity War, o quizás es simplemente que aquella nos pilló por sorpresa y en ésta ya esperábamos esa epicidad y no nos ha chocado tanto. Si recordáis Guardianes de la Galaxia, conozco a mucha gente que dice que la segunda entrega no es tan buena como la primera, pero no estoy de acuerdo para nada: la segunda es mucho más redonda como película, más emotiva y perfecta, pero la primera pilló al gran público por sorpresa –una peli de superhéroes, ¡con humor y música ochentera! ¡Sorpresa!– y la segunda ya se la vieron venir, con lo que el elemento sorpresa había desaparecido porque ya sabían lo que se iban a encontrar. Supongo que con Endgame me ha pasado un poco lo mismo: no es que Infinity War fuera mejor, es que hace un año su nivel de épica legendaria nos cogió por sorpresa y para su secuela ya veníamos preparados.

La dirección es impecable, simplemente perfecta –al fin y al cabo estamos hablando de los hermanos Russo, ¿cuándo han hecho algo mal?– y todo el apartado visual está más allá de los niveles de genialidad que podamos imaginar. Me quito la gorra ante los diseñadores conceptuales y la planificación en general.

Alan Silvestri sigue siendo un dios entre insectos y para mí la banda sonora de la saga Vengadores ya ha superado a la de Batman de Danny Elfman o la de Superman de John Williams en cuanto a inolvidable. En esta nueva entrega, la música no os defraudará.

Ya he dicho que puede que no sea la mejor película del MCU, pero sí que es sin duda la más emocional. Lo que más me ha gustado de Endgame es que el gran protagonista es el aspecto emotivo de la historia. El impacto de cada suceso en la vida de los personajes es el principal factor de esta cinta, el pilar sobre el que se sustenta todo, más que la acción o los giros de guión espectaculares –que también los hay-. Os aconsejo que preparéis una buena caja de pañuelos desechables o, en su defecto, que os sonéis los mocos con una chaqueta a la que no le tengáis especial cariño. No llevéis lentillas. Repito: No. Llevéis. Lentillas.

Hay que saber encontrarle también los puntos negativos a una película por mucho que nos haya gustado y en este caso, como en todos, también tiene sus defectos. La película establece paralelismos muy efectivos con su predecesora y en su mayor parte esto funciona muy bien, creando una sensación de respuesta “rimada” muy interesante, similar a cuando una guitarra repite la melodía de una voz en una canción blues y crea una simetría artística preciosa. Pero en algunas ocasiones esto puede resultar algo repetitivo, hasta el punto en que hay cierta escena que es demasiado calcada a una de Infinity War y, sin aportar nada nuevo, resulta forzada, previsible e innecesaria. Otro problema es que, con tantísimos personajes, algunos apenas tienen apariciones muy puntuales y no se les da el protagonismo que se merecían. Esto provoca una cierta sensación de desaprovechar posibilidades muy jugosas.

Afortunadamente, estos fallos no empañan la obra, simplemente la alejan un poquito de la perfección que podría haber alcanzado de haberlos subsanado de antemano. Quizás debido a estos problemas menores le doy una puntuación de 8,5 en lugar de un 10, pero sigue estando entre el top de las películas del MCU y obviamente a años luz de cualquiera del DCEU. Cumple a la perfección con lo que esperaba encontrarme e incluso más. Os lo digo tal cual: yo he salido de casa para ir a ver una película sobre un mapache pegando tiros y he visto una película sobre un mapache pegando tiros, así que estoy más que satisfecho.

Giros de guión que sorprenden, chistes desternillantes alternados con momentos lacrimógenos, escenas de acción espectaculares, superhéroes haciendo posturitas y soltando frases demoledoras, fan service puro y duro, algunas situaciones concretas y detalles visuales que todo fan de los cómics de toda la vida reconocerá y agradecerá… tiene todo lo que le pedimos a una película de Marvel. E incluso momentos que sin duda se volverán míticos y quedarán grabados para siempre en el recuerdo colectivo, al nivel de algunas escenas ya legendarias del MCU, como lo fueran en su día la paliza a Loki al final de Vengadores, el combate entre Hulk y Thor en Ragnarok, la pelea del ascensor de Winter Soldier, el bailecito de Star-Lord o la llegada de Thor a Wakanda, por citar sólo algunas de las escenas más recordadas.

Como capítulo de cierre definitivo de una saga, es impecable y deja un listón muy, muy alto. Sólo espero que otras grandes sagas mainstream que pronto llegarán a su fin, como Juego de Tronos o Supernatural, puedan estar a la altura emocional en sus conclusiones. Gracias por tanto, Kevin Feige. Gracias por darlo todo, hermanos Russo. El fandom marvelita se inclina ante vosotros.


ENGLISH VERSION:

Article originally posted at The Uncanny Nerd.

It’s a very hard task to do a review of Avengers: Endgame and keep it spoiler-free. Difficult, a titanic effort, but necessary. Hence I have the moral obligation to do it. Because that’s what the Avengers would do.

I’m not going to discuss the plot, great dialogues or epic moments, just how staggered this marvel –no pun intended– has left me. It may not be the best MCU movie –the shadow of Winter Soldier is long and darkens any other action movie a human mind could conceive– but it’s undoubtedly the most tremendous.

We’re talking about the final chapter of the first “TV show narrated in movie theaters”, to put it somehow. A river-story lasting 11 years and 22 movies, its “season finale” had to be up to it and give us fireworks and emotions generously. And I promise you it does. Maybe it’s not as good as Infinity War, or maybe it’s just that the previous one caught us by surprise and for this new one we were already expecting the epicness and it didn’t shock us that much. If you remember Guardians of the Galaxy, I know a lot of people who say the second part is not as good as the first one, but I strongly disagree: the second part is much more emotional and perfect as a movie, but the first one caught most of the audience by surprise –a superhero movie with humor and 80s music! Surprise!– and with the second part we were already expecting it and the surprise element had disappeared. I guess the same happened to me with Endgame: it’s not that Infinity War was better, it’s just that one year ago we were shocked by its legendary level of epicness, but now we were already prepared for the sequel.

The direction is impeccable, simply perfect –we’re talking about the Russos after all, when have they done something wrong?– and all of the visual section is beyond the levels of genius we could imagine. I take off my hat before the concept artists and the general planning.

Alan Silvestri is still a god among insects and to me the soundtrack of the Avengers saga has already surpassed those of Danny Elfman’s Batman or John Williams’ Superman as regards how unforgettable it is.

I’ve already said that it might not be the best MCU movie, but it’s with no doubt the most emotional. My favorite thing about Endgame is that the great protagonist is the sensitive aspect of the story. The impact of every event in the lives of the characters is the main factor of this film, the pillar that supports everything, more than action or plot twists –though there’s a lot of those, too. I recommend that you get a big box of disposable tissues or at least get ready to blow your nose with an old jacket you’re not especially attached to. And don’t wear contact lenses. I repeat: Don’t. Wear. Contact. Lenses.

One must also learn to find the negative aspects of a movie, no matter how much we enjoyed it. And in this case, as in any other, it also has its flaws. The film stablishes very effective parallelisms with its predecessor and it mostly works great, creating the sensation of a very interesting “rhymed” answer, similar to when a guitar repeats the voice melody in a blues song and creates a beautiful artistic symmetry. But occasionally it can be a little repetitive, to the point where there’s a certain scene which is just the spitting image of another one from Infinity War and, not providing anything new, it turns out to be forced, foreseeable and unnecessary. Another problem is the huge amount of characters, resulting in some of them barely appearing punctually and not having the prominence they deserved. This causes a sensation of wasting some juicy possibilities.

Luckily, these flaws don’t spoil the work, they just put it a little away from perfection. Maybe due to these minor problems I give it a punctuation of 8.5 instead of 10, but it’s still amongst the top MCU movies and obviously lightyears over any DCEU flick. It perfectly achieves what I was expecting to find and even more. I’ll tell you just like that: I’ve gone there to watch a movie about a raccoon shooting guns and I’ve watched a movie about a raccoon shooting guns, so I feel satisfied.

Surprising plot twists, hilarious jokes, weepy moments, spectacular action scenes, superheroes doing cool poses and letting out awesome one-liners, pure fan service, some specific situations and visual details that every good fan of lifelong comics will appreciate… it has everything that we could have asked from a Marvel movie. And even some moments that will undoubtedly be engraved forever in the collective memory, same level as some legendary MCU scenes, such as the beating of Loki at the end of Avengers, the match between Thor and Hulk in Ragnarok, the elevator fight in Winter Soldier, Star-Lord’s stupid dance or Thor arriving to Wakanda, to quote only some of the most remembered scenes.

As the definitive closing of a saga, it’s spotless and sets a very, very high bar. I just hope some other mainstream sagas that are about to come to an end, such as Game of Thrones or Supernatural, can be up to it in their emotional conclusions. Thanks for so much, Kevin Feige. Thanks for giving us all, Russo Brothers. The Marvelite fandom kneels before you.

 

 

Article by Jöse Sénder.

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Jugosas teorías (no spoilers) sobre AVENGERS ENDGAME

19-4-2019

Hay un tema candente en la sociedad nerd: ¿Qué va a pasar en Avengers: Endgame? Muchas páginas frikis están elaborando sus teorías conspiranoicas y yo no podía ser menos. Vamos con algunas de mis hipótesis –tranquilos, no hay ningún spoiler, no he visto el material filtrado-, para que, una vez se estrene la película y todos alucinemos en colores, os pueda decir “¿Lo veis? ¡Os lo dije! ¡Soy un profeta!” y alguien erija una iglesia en mi nombre o, ni que sea, Chris Evans me firme un autógrafo.

 

¿QUIÉN MUERE Y QUIÉN VIVE?

Tengo el pálpito –aunque ojalá me equivoque en esto– de que el Capitán América y Iron Man no van a salir con vida. Son los dos grandes iconos clásicos del MCU. Si no los dos, al menos uno de los dos muere seguro. Y ojalá no sea así, pero lo más probable es que sea Steve Rogers. Los fans llevamos desde el estreno de la primera peli de Vengadores (2012) deseando que el Capi grite “Vengadores, reuníos” en algún momento. En La Era de Ultrón (2015), Whedon ya nos hizo un coitus interruptus cortando la frase a mitad para los créditos finales. Pero esta vez, me jugaría algo a que, si el Capitán América muere –algo para lo que no estoy emocionalmente preparado– soltará un último y épico AVENGERS ASSEMBLE antes de su gloriosa caída.

Hay algunos que casi podemos aventurar que van a sobrevivir sí o sí: Bucky y el Halcón tienen una serie confirmada para Disney +, así como Ojo de Halcón, que compartirá serie con su sucesora Kate Bishop. Disney está también en conversaciones con Mark Ruffalo para una serie de televisión de Hulk y Hulka –ay dios, ojalá sea cierto-, así que es casi seguro que estos cuatro saldrán con vida. Lo mismo podríamos decir de la Viuda Negrapelícula en solitario confirmada, en la que se enfrentará con uno de mis villanos favoritos, El Supervisor– y Thorsegún Tessa Thompson, Taika Waititi ya está en conversaciones con Disney para dirigir Thor 4-. Pero nunca se sabe, la peli de la Viuda bien podría ser una precuela, así como Thor 4 podría estar protagonizada por cualquier otro de los que han llevado el martillo –Jane Foster, Eric Masters, la puta rana, Groot o, Claremont sagrado lo quiera, Bill Rayos Beta-, así que con estos dos no hay nada seguro.

¿QUIÉN SALE A PARTIR DEL MINUTO 15?

Los hermanos Russo han insistido mucho en que no tenemos ni idea de lo que va a pasar en la peli, que todo lo visto en los tráilers no es más que material de los primeros 15 minutos de la película, que después de eso empiezan a salir ciertos personajes sorprendentes a los que no han querido mostrarnos. ¿A quiénes podrían referirse? Algunas posibilidades son:

  • X-Men. Disney por fin tiene a Fox y es cuestión de tiempo que por fin se incluya a los mutantes en el MCU. Qué mejor momento para hacerlo que en una película sobre unas piedras que trastocan la realidad, el tiempo y el mismo tejido del universo. Ni que sea, debería haber un pequeño cameo de Deadpool o de Lobezno. ¿Y si Dark Phoenix es la pieza clave para derrotar a Thanos?
  • Los 4 Fantásticos. Otra propiedad –maltratadísima– de Fox y Konstantin Films ha pasado por fin a Disney y, ahora que ya tenemos a los Skrulls, ya toca que su archienemigo Reed Richards se una al MCU. Si añadieron a Hank Pym o a Carol Danvers mediante retrocontinuidad, ¿por qué no hacer lo mismo con la Primera Familia de Superhéroes? Además, serviría para introducir al que podría ser el próximo Loki del MCU: El Doctor Muerte.
  • Los Defensores. No los Defensores originales de los cómics –Doctor Extraño, Hulk, Namor y Estela Plateada– sino los de Netflix –Daredevil, Jessica Jones, Iron Fist y Luke Cage-. Han cancelado todas sus series de repente, incluso las que iban viento en popa como Daredevil o Punisher, gracias a sus índices de audiencia y a tener a todos los guionistas de Buffy trabajando en ellas. Sí, la idea era llevárselas a Disney +, pero… ¿y si antes hacen su aparición en Avengers Endgame para ayudar al Capi y sus colegas a luchar contra Thanos?
  • Coulson. En serio, Phil J. Coulson, proclamado por los Kree como “el héroe más poderoso de la tierra” (Agentes de SHIELD temporada 5) es un Vengador por pleno derecho desde la primera película y uno de los personajes más queridos por los fans. Su serie es desde la segunda temporada el centro neurálgico de todo lo que se cuece en el MCU, preparando con antelación los eventos de Winter Soldier, introduciendo a los Kree y los Inhumanos, etc. Ya sería hora de que el mejor agente del mundo se reuniera con sus amigos Vengadores y les hiciera saber que sigue con vida –hasta la fecha, sólo Lady Sif lo sabe-. Además, entre sus ayudantes cuenta o ha contado con personajes esenciales para la historia de los Vengadores en el universo de los cómics, como son QuakeDaisy Johnson– o Pájaro BurlónBobbi Morse-. Coulson no tiene poderes, pero tampoco los ha necesitado para enfrentarse al Enjambre, al Hombre Absorbente o al mismísimo Gravitón. No sería tan raro que apareciese por sorpresa en la peli y fuera él quien gritase “Vengadores, reuníos” en lugar del Capi –es el único al que se lo permitiríamos sin que estallaran revueltas furiosas en las calles de todo el mundo-.
  • Los Nuevos Vengadores. También hay que prever que, después de 11 años de MCU, es muy probable que eliminen a los viejos protagonistas y aprovechen para introducir a una nueva generación de héroes. Black Panther, Carol Danvers y Spidey se van a quedar seguro, pero alguien tendrá que acompañarles y aquí podrían introducirnos a nuevos héroes para hacerles compañía. ¿El Caballero Luna, cuya peli estuvo rumoreada una temporada? ¿Wonder Manque iba a ser Nathan Fillion en Guardianes 2 y al final lo eliminaron-? ¿HulkaPOR FAVOR-? ¿Pájaro Burlón sacada directamente de Agents of SHIELD? ¿Dragón Lunarla hija de Drax y miembro fundador de los Guardianes de la Galaxia-? ¿Estaturala hija de Scott Lang-? ¿Adam Warlock? ¿La verdadera Capitana MarvelMonica Rambeau-? ¿Bucky con el uniforme del Capitán América? ¿Starfoxes el hermano de Thanos, sería lógico que apareciera para echar un cable-? ¿La Chica Ardilla? ¿Howard el Pato?

 

¿CÓMO DERROTAN A THANOS?

Algunas posibilidades molonas:

  • Reciben la inesperada ayuda de un misterioso aliado muy poderoso que al final resulta ser el próximo gran villano del MCU: Kang el Conquistador al fin y al cabo, puede viajar por el tiempo-, Galactusya ha derrotado a Thanos en alguna ocasión-, Annihilusel único lo bastante poderoso para hacer temblar al Titán Loco-, Apocalipsispero bien hecho, no como en Fox-. El TodopoderosoThe Beyonder, el gran villano de las Secret Wars de los 80-.
  • El profesor Xavier lo controla mentalmente para que se deje apalizar por Carol Danvers y Jean Grey.
  • Drax o Gamora lo apuñalan, como siempre debió ser.
  • Nébula se sacrifica para matarlo y redimirse de sus maldades.
  • No más Titanes”. La Bruja Escarlata desatada.
  • Simplemente se lo carga Carol Danvers. Al fin y al cabo, en los cómics el archinémesis de Thanos siempre fue el Capitán Marvel original, Mar-Vell, que se bastaba y se sobraba para someter al Titán a base de hostias, así que… ¿por qué no iba a poder Carol hacer lo mismo?
  • Usan las Gemas del Infinito para invocar a todas las encarnaciones de la Capitana Marvel de realidades alternativas, con lo que se podría formar la Guardia del Infinito que incluya a Carol, Monica Rambeau, Mar-Vell, Genis-Vell, Noh-Varr y sobre todo Phyla-Vell, justo a tiempo para luego poder incluirla en Guardianes de la Galaxia 3.
  • Ésta es mi favorita y la que de verdad espero que pase: Usan las Gemas del Infinito para invocar a multitud de superhéroes de otras realidades y darle a Thanos una paliza entre todos: X-Men, los 4 Fantásticos, Howard el Pato, los Inhumanos, Capa y Puñal, Runaways, The Gifted, Legión… El Capi esgrime el Guantelete del Infinito para invocarlos mientras da un discurso épico sobre que cualquier superhéroe de cualquier universo es un Vengador y, tras gritar “Vengadores, reuníos”, muere consumido por la energía de las Gemas y se reúne con Peggy Carter de forma emotiva. Todos lloramos mucho.

 

OTRAS TEORÍAS

  • HEROES REBORN. Al igual que sucediera en la mítica saga de los 90, tras ser aniquilados por el villano Onslaught –una fusión maligna y todopoderosa de Magneto y Xavier-, los superhéroes parecen haber muerto, pero en realidad están ocultos en un universo de bolsillo creado por el mutante más poderoso de todos los tiempos, Franklin Richards. Sería una forma genial de introducir a los 4 Fantásticos en el MCU.
  • MI TEORÍA MÁS LOCA HASTA EL MOMENTO. ¿Y si lo hemos visto al revés? ¿Y si todos los personajes a los que vimos convertirse en polvo al final de Infinity War… son en realidad los que sobrevivieron al chasquido? La escena estaba vista desde el punto de vista del Capi, la Viuda y los otros que no murieron, pero… ¿y si ellos son los que murieron en realidad y fueron lanzados al universo de la Gema del Alma, mientras que a los que vimos convertirse en polvo son en realidad los que se salvaron y ahora están en el exterior luchando aún contra Thanos? “Era la única forma”, dijo Extraño antes de… ¿desaparecer? ¿O de ver cómo era Tony quien desaparecía mientras él se quedaba para seguir luchando junto a Spider-Man y los Guardianes? Eso explicaría que los superhéroes a los que supuestamente vimos “morir” sean los únicos que tienen secuelas confirmadas –Spider-Man, Black Panther, Doctor Extraño, Guardianes de la Galaxia-.
  • STAN LEE. El último cameo a título póstumo de The Man podría ser más épico que ninguno de los anteriores. Podría aparecérseles como el Beyonder, o incluso venir a felicitarles por la victoria como Eternidad o Infinito, los dos dioses supremos del universo Marvel, que de hecho están inspirados en él mismo y Jack Kirby. Sea como sea, preveo chorros de lágrimas con su aparición.
  • NO HAY THANOS. Venció, su historia acabó, él fue el ganador. En esta película, quizás no tengan que derrotar a Thanos, porque él ya se ha retirado y todo se la trae al fresco, sino simplemente intentar revertir el daño que hizo, mientras otro nuevo gran villano que no tiene nada que ver con él –Doc Muerte, Kang, Annihilus, Magus– intenta impedir que lo hagan.
  • LA PRÓXIMA MACROSAGA. Si la trama que ha durado 22 películas llega a su fin, es de esperar que dé comienzo otra de iguales proporciones, otro evento cósmico para la próxima veintena de películas. ¿Por qué no empezar a plantearla ya en Endgame y dar las primeras pinceladas? Mi apuesta va para la saga ANIQUILACIÓN, en la que Annihilus, gran señor de la dimensión alternativa conocida como la Zona Negativa, se abre paso hasta nuestro universo con la idea de acabar con toda la vida en él y ocuparlo con sus huestes devoradoras. Como villano cósmico que esté por encima de Thanos, sólo puede ser él o Galactus. Y, si se cumpliera mi teoría de que el Capi usa el Guantelete para abrir portales a otros universos e invocar superhéroes alternativos, podría ser la excusa perfecta para que se rompiera la barrera que separa el MCU de la Zona Negativa y Annihilus pudiera entrar. Además, sería otra buena excusa para que aparecieran los 4 Fantásticos –“ah sí, somos superhéroes legendarios de este mismo universo, pero es que la liamos un poco y llevábamos 20 años atrapados en esa dimensión, supongo que a Nick Furia se le olvidó hablaros de nosotros”-.
  • Tony Stark le hace por fin un chiste sobre Sherlock Holmes al Doctor Extraño. Jude Law y Martin Freeman se unen a la frikifiesta.
  • Los Russo meten un cameo de algo relacionado con Community o Arrested Development, como hacen en todas sus películas –Abed en Winter Soldier, el coche escalera en Civil War, Tobias Funke en Infinity War-. En ésta podrían meter a Chang de Community como CHANG EL CONQUISTADOR. Yo qué sé, por decir algo.
  • Vuelve Peggy Carter y le pega un sopapo a Thanos, por capullo.

 

En realidad, lo que molaría es que se cumpliera esa absurda troleada masiva de internet y que el Hombre Hormiga se metiera en el culo de Thanos para hacerlo explotar. Pero todos sabemos que el Doctor Extraño jamás le permitiría hacer una cosa tan grosera y tan poco británica.

Ya veremos lo que pasa, hasta entonces recordad las sabias palabras de Steve Rogers: “UNA VEZ VENGADOR, SIEMPRE VENGADOR”.

‘Nuff said!

Críticas

Reseña | Los Cuatro Fantásticos, de Dan Slott

18-2-2019

Publicado originalmente en Docpastor.com

Los fans de los cómics clásicos de aventuras estamos de enhorabuena. Debido probablemente a la recuperación de los derechos de Fox y de Konstantin Films por parte de Disney, la primera familia de superhéroes –el grupo más legendario, el que dio inicio a la era Marvel en junio de 1961 y bautizó al universo 616– ha vuelto por fin, después de una época oscura para los cómics en que la triste ausencia de Reed Richards se hacía notar en el mundo. Si algo está claro es que el universo necesita siempre a los 4 Fantásticos. Y no me refiero necesariamente al universo Marvel.

El arranque de esta nueva etapa nos llega de manos del brillante guionista Dan Slott –uno de los pesos pesados del cómic estadounidense de lo que va de siglo– y el dibujo de la siempre espectacular Sara Pichelli, que se ha ganado con honores un puesto entre los dibujantes más admirados del momento. Completan el número una historia corta dibujada por el fascinante artista italiano Simone Bianchi y una tira cómica del siempre divertido Skottie Young.

Aunque aún es pronto para poder analizar la obra a fondo, este primer número ya muestra un poco por dónde van a ir los tiros. Y, francamente, parece un camino agradable. Al ser un primer capítulo de presentación de la nueva era, se centra más en mostrarnos en qué momento emocional de sus vidas está cada personaje y aún no podemos meternos de lleno en las clásicas tramas 4F de aventuras locas y desenfadadas –excepto por un breve flashback que nos muestra una aventura sencilla y divertida de tiempos mejores-. Pero, aunque sea de un modo muy esbozado, ya empieza a augurar los elementos que conformarán la obra, que son los pilares básicos que siempre han tenido los cómics de los 4 Fantásticos, los que los hacen imprescindibles como faro luminoso en un mundo oscuro: Aventura, viajes espaciales, descubrimientos fascinantes, lazos familiares, algo de drama emotivo y sobre todo un elenco imprescindible de secundarios de lujo.

Y es que el bueno de Slott ha sabido incluir ya en el primer capítulo a todos los secundariosimportantes de los 4F, aunque en algunos casos sea de forma más anecdótica que en otros, pero sabiendo que mostrarlos ni que sea un leve instante ya va a dejar claro al lector que éste va a ser un cómic clásico de la franquicia. Alicia Masters –el eterno amor de La Cosa-, Wyatt Wingfoot –el mejor amigo de la Antorcha-, los macarras de la calle Yancy, Medusa, Crystal, Hulka –siendo Dan Slott, no podía dejar de incluir a su personaje más querido-, Willie Lumpkin –nuestro cartero favorito– y, por supuesto, el Doctor Muerte, probablemente el villano más carismático de Marvel –y de lo que no es Marvel-.

Los diálogos de Slott son siempre brillantes y su forma de narrar no admite queja alguna, como ya nos lo demostró en su legendaria etapa de Hulka –She-Hulk by Dan Slott volúmenes 1 y 2, 2004 a 2006, uno de los cómics más divertidos que vais a poder encontrar jamás-. Y en este nuevo inicio de los 4 Fantásticos no parece que vaya a defraudarnos en absoluto. Sólo tenéis que ver a Johnny Storm haciendo de Ferris Bueller en una hilarante escena de este número para que os quede claro que esto es puro Slott. Oh, y no sé a vosotros, pero a mí la splash-page de la página 22 me ha arrancado una sincera lagrimita.

Sólo podemos esperar al próximo número con ansia y altas expectativas. Porque “el mejor cómic del mundo” –como reza el propio subtítulo de la serie– ha vuelto por todo lo alto y promete estar a la altura de sus mejores épocas, las originales de Stan Lee y Jack Kirby en los 60 o la era de Pacheco, Larroca, Davis y otros grandes en el Fantastic Four volumen 3 de 1998 a 2003.

Y es que, como decía la tía Petunia: ¡Es la hora de las tortas, verdaderos creyentes!

Artículo de Jöse Sénder.

Críticas

Reseña | La increíble Patrulla X de Whedon (V2): Clásico instantáneo

14-1-2019

Publicado originalmente en Docpastor.com

Antes de empezar, debo advertiros de que soy tan extremadamente fanático de todo lo que escribe Joss Whedon que la crítica que vais a leer probablemente no sea del todo imparcial. Pero, sinceramente, cualquiera que se haya dedicado al guión o al menos conozca un poco de este arte debería sentirse en la obligación moral de admirar a este genio.

Este nuevo volumen de Marvel Integral de tapa dura recopila la segunda mitad de la serie Astonishing X-Men vol. 3, del número 13 (2006) al 24 y el Giant-Size Astonishing X-Men (2008), con el que Whedon se despidió de su estancia en la franquicia.

Las tramas secundarias que Whedon había ido planteando levemente en sus dos primeros arcos argumentales –números del 1 al 12, recopilados en el anterior tomo de Marvel Integral-, y que no sabíamos muy bien adónde se dirigían, confluyen aquí en una historia apoteósica dividida en dos arcos. Para cualquier conocedor de la obra de Whedon, está claro que nada pasa nunca porque sí y que cualquier pequeño detalle tiene ramificaciones esenciales en el futuro.

Empezamos por todo lo alto: la gran villana de la primera mitad de la historia es nada menos que Cassandra Nova, la psicótica y peligrosa hermana gemela de Xavier. Probablemente estemos hablando de la enemiga más poderosa y temible que hayan tenido jamás los X-Men –donde incluso Magneto o Mister Siniestro podían llegar a mostrar compasión o a comedirse en sus planes malignos, Cassandra Nova es una bestia asesina y retorcida sin el menor atisbo de ética y moral-. No olvidemos que ella solita perpetró laMasacre de Genosha, exterminando a 16 millones de mutantes en apenas unos minutos. En esta nueva historia, Cassandra vuelve más terrorífica que nunca y manipula la mente de Emma Frost para que sea ella quien destruya a la Patrulla-X, mostrándonos lo poderosa que puede llegar a ser la Reina Blanca cuando lo logra en un santiamén.

Imagen del tomo anterior.

La segunda parte de la historia se desarrolla en Breakworld, el planeta cuyos profetas aseguraban que algún día sería destruido a manos de Coloso. Los X-Men van allí en una desesperada misión suicida junto a la agencia de defensa planetaria S.W.O.R.D., para intentar evitar que los gobernantes del planeta disparen una súper-arma contra la Tierra. Una vez allí, comenzarán a deshilar poco a poco una enrevesada conspiración política y religiosa.

Whedon es famoso no sólo por sus brillantes diálogos y sus frases demoledoras, sino sobre todo por su forma única de tratar la psicología de los personajes y adentrarse en su interior como ningún otro guionista sabe hacer, que es lo que hace grandes a todas sus obras. En esta serie ha querido dejar como secundarios a Lobezno o a la Bestia, dos personajes ya muy explotados por otros autores, y centrarse en explorar más los recovecos de otros menos manidos: Coloso –que en este volumen llega incluso a hacer un chiste, para asombro de todos-, Gatasombra –no es ningún secreto y el propio Whedon lo ha admitido abiertamente en más de una ocasión: su personaje televisivo estrella, Buffy Summers, está claramente inspirada en la adorable mutante rebelde y listilla que atraviesa paredes– y, sobre todo, su pareja favorita –que debería ser la favorita de todos-, Cíclope y Emma Frost. Cíclope y Coloso siempre habían sido mostrados como dos buenazos simplones y un tanto planos de personalidad, hasta que llegó Whedon, vio su potencial desaprovechado y decidió darles un giro, brusco pero completamente lógico, que aún a día de hoy sigue vigente.

Hablemos de Cíclope. Se acabó por fin el eterno boy scout tan bueno y justo como insoportable. En la etapa anterior, la de Grant Morrison, ya pudimos empezar a ver a un Scott que dudaba de Xavier y empezaba a plantearse que su camino de autocomplacencia podía estar equivocado. En el Astonishing de Whedon por fin asistimos a sutransformación en el justiciero malote que siempre debió ser. Y, como pasa en cualquier obra escrita por Whedon, no es gratuito, no es por la cara, todo responde a motivos lógicos y una vez leído sólo puedes pensar: “pues, claro, este cambio en la forma de comportarse de Cíclope es perfectamente plausible e incluso inevitable, no podía haber sido de otro modo”. Al fin y al cabo, estamos ante un héroe trágico que desde los 15 años fue cargado con la responsabilidad de liderar a un grupo de superhéroes, privado de la diversión de la adolescencia y manipulado cruelmente por el hombre al que seguía y admiraba, ese Charles Xavier que en los últimos 30 años se han esforzado en mostrarnos cada vez más que de buena persona no tenía ni un pelo –sí, broma gratuita-. Cíclope está desencantado, los cimientos de todo en lo que había creído se tambalean, su gran amor ha muerto –por enésima vez– y ahora se da cuenta de que su vida va mucho mejor junto a alguien como Emma Frost, mucho más ambigua y oscura que la insoportablemente puritana Jean Grey.

Algunos de los momentos de chulería de Scott a lo largo de la era Whedon nos dejan con la boca abierta: si en el número anterior ya alucinamos con ese momentazo en el que se quita de en medio a un Centinela de un solo disparo –“Quiero a esa cosa fuera de mi césped”– y hasta un impresionado Lobezno tuvo que admitir que a veces Scott sabe ganarse su respeto, en este nuevo volumen los momentos Bruce Willis de Scott Summers van en un crescendo de genialidad que roza lo legendario –“Yo no tengo garras”-. La etapa Whedon es clave para comprender cómo aquel niñato serio y aburrido de los primeros cómics de X-Men en los 60 acabó convirtiéndose en el temible activista mutante anti-sistema de los últimos años, que vivía al margen de la ley, que creó un grupo secreto de asesinos sin remordimientos –los X-Force de Lobezno-, que molaba más que ningún otro superhéroe, que rozaba más la personalidad de Punisher que la del Capitán América, que hasta llegó a convertirse en el nuevo Fénix o a declarar la guerra a los Inhumanos.

La otra gran protagonista es Emma Frost. Whedon ha visto que Emma es uno de los personajes más interesantes, carismáticos y psicológicamente profundos que hayan poblado las páginas de Marvel y ha sabido sacarle el jugo. Una antigua supervillana que se pasó al lado de los buenos por simple y puro desencanto hacia su antiguo grupo y por pasión amorosa animal hacia Cíclope –los supervillanos en busca de redención siempre suelen ser los personajes más interesantes, véanse Pícara o Magneto-. La única superviviente de la masacre de Genosha, que se salvó de casualidad cuando su mutación secundaria –transformación en diamante– se manifestó por primera vez durante el bombardeo y vio morir a todos sus alumnos delante de ella. Ahora se enfrenta a la culpa del superviviente, que la destroza por dentro por muy dura que quiera aparentar ser –sólo hay que ver que, cuando está bajo el control de Cassandra Nova, una de las alucinaciones que la acompañan y atormentan es la de Cabeza Nuclear Negasónica Adolescente, la alumna que murió en sus brazos-. Y, sobre todo, a su soledad autoimpuesta, a esa idea tan profundamente arraigada que tiene de que no se merece ni la amistad ni el amor, porque está convencida de que debería haber muerto en Genosha. Ya se lo dice ella misma a Kitty Pryde en uno de esos magistrales momentos suyos en que mezcla su habitual orgullo con un leve toque de auto-desprecio muy sutil: “Soy un diamante, soy por definición mi mejor amiga”.

Lobezno queda relegado a un papel más bien cómico en esta serie –qué más da, ya protagoniza al menos otras doscientas series a la vez-, pero nos deja momentos tan gloriosos como aquella página del volumen 1 en la que reflexionaba sobre lo mucho que le gusta la cerveza mientras luchaba contra un monstruo gigante. En este volumen, por ejemplo, esa página silenciosa en la que Kitty y Coloso entran en la cocina después de haber consumado por fin su relación, Lobezno los mira a los dos de reojo sin hablar y al final suspira por lo bajini “ya era hora” es una verdadera obra maestra.

En esta etapa, Whedon nos introducenuevos personajes de su propia creación. Personajes que han calado tanto entre el público que a día de hoy, años después de la marcha del bueno de Joss, siguen siendo clave en las nuevas historias mutantes. Hisako Ichiki, aliasArmadura, la entrañable pre-púber mutante que resulta ser mucho más dura de lo que nadie se esperaba, que acaba siendo ascendida a miembro de los X-Men y personalmente entrenada por el propio Logan, el único que da la talla cuando el resto de profesores se le quedan pequeños. La agente Abigail Brand, directora de S.W.O.R.D., probablemente el único personaje de Marvel que es capaz de vacilarle a la mismísima Maria Hill sin morir ni quedar en ridículo -y cuya tórrida relación con Hank McCoy es tan inesperada como divertida-Peligro, la personificación robótica y psicótica de la sala de entrenamiento de Xavier, mostrará nuevas facetas en esta nueva etapa.

Tampoco faltan las estrellas invitadas de alto calibre, desde Spider-Man hasta los 4 Fantásticos o el Doctor Extraño, que si bien tienen papeles muy secundarios, nos dejan momentos divertidísimos. Y no nos olvidemos del retorno de uno de los personajes más añorados y queridos del entorno mutante: Lockheed, el achuchable dragón alienígena mascota de Kitty Pryde.

Whedon es un genio, esto es así y no hay lugar a dudas. Y como tal, algunas de las situaciones que utiliza en sus guiones son tan emblemáticas que a veces acaba por repetirlas en otras obras, aunque dándoles el giro que necesitan para que no nos parezcan una estafa sino algo innovador y perfecto. En este volumen, todo buen fan de su obra magna Buffy Cazavampiros va a detectar rápidamente dos situaciones que el maestro del guión ya utilizó en la legendaria serie y que aquí repite en momentos muy puntuales y breves –quizás de forma involuntaria, quizás como guiño a sus fieles seguidores-: uno es el de la conversación mental entre Buffy y Willow en el último capítulo de la serie, que primero se nos muestra como una conversación normal y luego se vuelve atrás y volvemos a verlo pero conociendo ahora nueva información que le cambia totalmente el sentido –un recurso narrativo que admito encontrar fascinante-. Otro es el del principio del capítulo “The body”, donde un personaje parece haber salvado la situación y logrado un final feliz y de repente se interrumpe la acción y descubrimos que sólo se lo estaba imaginando –llorad al recordar esta escena, buffymaníacos, llorad-.

El dibujo de John Cassaday es siempre espectacular y, pese a estar encabado en un estilo muy mainstream, ha sabido encontrar su propia voz de modo que cualquier viñeta suya resulta inconfundible –y exquisita-. Siempre acompañado, por supuesto, del color de la increíble Laura Martín.

Esta edición de lujo a cargo de Panini contiene jugosos extras al final. El más interesante es sin duda el repaso a la colección de guiños que han ido apareciendo a lo largo del cómic, que son perfectamente analizados y desarrollados para que lleguen con seguridad a cualquier lector que no sea tan extremadamente friki como Joss Whedon –es decir, el 99,9% de la humanidad-.

Siendo una obra de hace tan sólo una década, la era Whedon en el Astonishing X-Men ya se ha convertido en un clásico atemporal de Marvel a la altura de los más míticos de la historia de la editorial –Inferno, la Guerra Kree-Skrull, las Secret Wars o la Caída de los Mutantes, por citar sólo algunos que todo buen marvelita recuerda con nostalgia-. Este volumen nos deja algunas páginas tan emblemáticas que quedarán en el recuerdo para siempre, sin nada que envidiar a Spider-Man quitándose la máscara en Civil War o a los Vengadores descongelando al Capitán América en el legendario número 4 de la colección.

‘Nuff said, sólo me queda dejaros en manos del carismático badass supremo Scott Summers y su “a mí, mi Patrulla-X”.

Artículo de Josë Sénder.

Críticas

Reseña | El Asombroso Spider-Man 142: Venom Inc

19-11-2018

Publicado originalmente en Docpastor.com

El volumen 142 de los mini-tomos del Asombroso Spider-Man contiene el más reciente crossover con Venom, la saga “Venom Inc”, publicada a medias entre ambas series en febrero y marzo de 2018 –fechas de USA, claro, en España acaba de salir-.

Continúa la impecable andadura de Dan Slott en la serie del trepamuros y no defrauda ni un solo momento. Para cualquier lector de cómics, Slott es uno de los pesos pesados del mundo secuencial, uno de los mejores guionistas de la era actual, un genio de los diálogos y los desarrollos de acontecimientos, como demuestra en esta divertida historia llena de conversaciones hilarantes sin dejar de lado una trama interesante y repleta de acción. Probablemente, uno de los mejores autores que hayan pasado por las páginas de Spider-Man. Ya lleva más de una década y, sinceramente, ojalá no se vaya nunca. Bueno, a no ser que se vaya para volver a escribir a Hulka, su obra cumbre indiscutible, entonces se lo permitiremos.

Es difícil seguir la pista a la vida de Spider-Man, debido a todas sus series propias, crossovers con otros héroes y participaciones en cómics grupales como los de Vengadores. Como breve introducción, al comienzo de esta historia tenemos a un Peter Parker que vuelve a ser pobre después de la quiebra de su gran empresa, ha vuelto al Daily Bugle y encima lo ha dejado con su más reciente pareja, Pájaro Burlón –bueno, lo han “medio dejado”, porque siguen compartiendo piso y por lo que vemos en esta trama de vez en cuando aún se dan algún homenaje, ejem-. Volvemos al clásico Spider-Man desgraciado y perdedor que los fans exigen tener siempre y protestan cuando las cosas le van un poco mejor –un poco sádicos, ¿no? Pobre hombre, dejadlo disfrutar de vez en cuando-. En este arco argumental, Spidey tendrá que aliarse con los diversos héroes simbióticos Eddie Brock, Flash Thompson y Manía– para hacer frente a un nuevo villano, Maníaco.

Hay que reconocer que, cada vez que tenemos una historia en la que tienen protagonismo los simbiontes, se nos presenta a Spider-Man como un verdaderocapullo intolerante que se niega en rotundo a darles un poco de confianza. Da hasta un poco de rabia, la verdad. Aunque eso causa momentos hilarantes como ése en que Flash le comenta que deje de tratar así al simbionte, que es un abusón, a lo que Peter responde “Increíble, Flash Thompson me acaba de llamar abusón a mí”. Mención especial a que el Spider-Man fusionado con un simbionte se comporta y habla de forma muy, muy similar a la de Masacre. Quizás nos sirva para poder describir al bueno de Wade Wilson cuando alguien nos pregunte quién es: “Imagínate cómo sería Peter Parker con un simbionte… insoportable, ¿verdad? Pues ése es Masacre”.

Quizás lo curioso de este cómic es que el propio Spider-Man tiene poco protagonismo y se lo comen otros grandes personajes que lo eclipsan por completo, como Flash Thompson, Manía o la siempre deslumbrante Felicia Hardy. Siempre se agradece la aparición de la Gata Negra y en esta saga está especialmente espléndida –aunque cuesta un poco seguir la pista de cuándo es buena, cuándo es mala y cuándo es… “caótica neutral”-. Se hace bastante hincapié en esta ocasión en sus poderes de manipulación de la suerte, similares a los de Dominó o los de Longshot, que muchos guionistas suelen olvidar. Es tremendamente divertido que, cada vez que la Gata aparece, el resto de héroes se vuelvan medio tontos por ella, como le pasaba a Iron Fist en el nuevo Defensores de Bendis. Hasta el simbionte de Eddie se pone romántico cuando ve a Felicia, y eso que no es más que un montón de moco negro asexuado del espacio. ¿Tendrá acaso la Gata Negra un superpoder secundario que seduce a todo aquel que se le acerca, como Spider-Woman? ¿O es simple encanto natural?

En cuanto a Venom, personaje central de la historia, confieso que no soy nada fan de él y que me aburre sobremanera cualquier historia en la que participe. Y me refiero a Eddie Brock, por supuesto. En cambio, Flash Thompson me parece un personaje interesante, divertido y del que nunca tengo suficiente. Por eso, esta historia podría haberme aburrido como acérrimo anti-fan de Venom, pero el maravilloso estilo de guión de Slott y el gran protagonismo de Flash –su primera aparición como el nuevo Anti-Venom blanco, espectacular– han hecho que ignore por completo la presencia de Brock y disfrute de una gran historia.

En el apartado gráfico, tenemos a Ryan Stegman, con un estilo visual muy impactante que recuerda al amerimanga noventero al más puro estilo Madureira, pero en una versión modernizada y más acorde con la época actual. En uno de los episodios, lo sustituye Gerardo Sandoval, con un estilo tan parecido al de Stegman que el cambio no molesta en absoluto. En ambos casos, sus hipérboles anatómicas y sus exagerados ángulos cortantes son una verdadera delicia visual.

El volumen se completa con una breve y simpática historieta de una página a cargo del mítico Fred Hembeck en la que Spidey hace alusiones humorísticas a cierto superhéroe de una editorial rival, conocido por ser oscuro, soso, con capa y cuernecillos. Ejem.

No estamos ante una de esas ocasionales tramas que cambian por completo la historia de Spider-Man, como la muerte de Gwen Stacy, la saga del clon o algunas otras historias puntuales. Pero tenemos una aventura divertida, interesante y llena de simbiontes variados dándose de tortas con nuestra araña favorita en medio de todo el fregado. Y encima escrita por el genio Dan Slott, lo cual la hace altamenterecomendable.

Artículo de Jöse Sénder.

Críticas

Reseña | Los Vengadores Vs. La Patrulla-X

22-8-2017

Publicado originalmente en Docpastor.com

Soy fuego y vida encarnados. Ahora y para siempre, soy Fénix”.

Una de esas frases míticas que marcaron un momento clave en la historia de Marvel Comics y que todo buen lector está deseando volver a oír. Creedme, si lo que os gustan son las frases épicas y emblemáticas, en este doble tomo de Panini vais a ir bien servidos.

¿Qué pasa cuando el Fénix, uno de los mayores enemigos de la humanidad, se convierte en la última esperanza para salvar de la extinción a la raza mutante? ¿Qué pasa cuando unos intentan usarlo al fin para hacer el bien pero otros, demasiado pagados de sí mismos y seguros de su superioridad moral, no les dan la oportunidad y deciden tacharlos de villanos y destruirlos? Ésta es la historia de Scott Summers y Steve Rogers, tratando de salvar el mundo, cada uno a su manera, con el inevitable enfrentamiento entre las dos potencias superheroicas más grandes del universo Marvel destruyendo toda posibilidad de hacer algo bueno.

V vs X (Los Vengadores contra la Patrulla-X) es una de esas macrosagas imprescindibles para comprender los grandes cambios en el status quo del universo Marvel, como lo fueran Desunidos, Civil War o Invasión Secreta. La historia, orquestada en grupo por algunas de las mentes más brillantes del cómic americano –Bendis, Aaron, Brubaker, Waid, Fraction y Hickman- es interesante, está llena de giros argumentales espectaculares y de grandes momentos llenos de epicidad y emoción.

¿Tiene cosas malas? Sí, tiene algunos defectos que es imposible pasar por alto. Por encima de todo, el maniqueísmo con el que obran los Vengadores en esta saga, con esos aires de superioridad moral y de menosprecio a cualquier superhéroe que no sea uno de ellos. Podríamos decir que la culpa de todo el conflicto la tienen ellos –especialmente el Capitán América- por su rápido juicio moral contra Cíclope, por no confiar en su capacidad de liderazgo y no apoyarle en su intento de salvar a toda una especie de la desaparición. Desde el minuto uno, deciden tacharlo de terrorista y lanzarse de cabeza a impedir sus planes, no le dan ninguna oportunidad de demostrarles que intenta hacer el bien, impidiendo así que pueda salir algo bueno de ello. Y el hecho es que sí que sale algo bueno.

La Patrulla-X parece ser la gran villana de esta obra, cometiendo crímenes tan abominables como acabar con el hambre, la sequía, la pobreza y las guerras en todo el mundo. Los defensores del sistema actual no pueden permitir tal afrenta y deciden pararles los pies antes de que hagan algo aún peor, como… no sé, ¿salvar bebés de foca de ser apaleados? En cierto punto, los guionistas se dan cuenta de que los supuestos villanos les están quedando demasiado buenos y deciden dar un giro dramático para que los “buenos” tengan razón: a Los Cinco Fénix –Cíclope, Emma Frost, Namor, Coloso y Magik- se les va el poder de las manos y se vuelven malos y megalómanos de la noche a la mañana. Un tratamiento un tanto pobre que ensombrece lo que podría haber sido. Y es que a veces parece que la única forma de hacer una de estas obras en que los héroes se enfrentan entre sí es demonizando a uno de nuestros ídolos y convirtiéndolo en un desalmado villano así por las buenas –Wanda Maximoff en Desunidos, Tony Stark en Civil War, Emma Frost en Inhumanos vs la Patrulla-X, o Cíclope aquí-. Pero, en este caso, nunca lograron convencer a los lectores: Cíclope es ahora mucho más querido por todos, incluso por sus antiguos detractores ahora reconvertidos en fans –entre los cuales me cuento- gracias a esta obra.

Pero estos defectos de la trama no estropean un producto que es, por todo lo demás, brillante. La narrativa es, como ya decía antes, épica. La historia te mantiene siempre enganchado sin poder dejar de leer lo que va a suceder a continuación. Las escenas de acción son espectaculares. Y algunos momentos cargados de emotividad de nivel superior quedarán para siempre en el recuerdo, como el valor inconmensurable de Spiderman en la escena en que se enfrenta él solito a los hermanos Rasputin para dar tiempo a escapar a sus amigos, el horrible asalto a Wakanda por parte de Namor, o cada escena que protagoniza por Hope Summers –la verdadera heroína de esta historia-. Y, sobre todo, el crudo enfrentamiento entre Scott y Xavier que, al igual que pasó en Secret Wars con Reed Richards y Victor Von Muerte, es a lo que en realidad se reduce todo.

El choque -¿o quizás combinación?- de las tres fuerzas mágicas más poderosas del universo Marvel –el Fénix, la Magia del Caos de la Bruja Escarlata y el Puño de Hierro- es una de las partes más interesantes de la historia, una de las elecciones de guión más jugosas y acertadas que nos depara este fantástico tomo. Y al fin tenemos ocasión de conocer el verdadero origen de Hope Summers, su valía, su heroísmo y su objetivo en el cosmos marvelita. V vs X es uno de esos casos en que las consecuencias de su conclusión se dejarán ver con mucha fuerza en los cómics durante muchos años, desde el nuevo equipo de Imposibles Vengadores hasta esas camisetas que muchos aún lucimos orgullosos con la consigna “Ciclope tenía razón”.

En cuanto al apartado gráfico, puede chocar que la primera mitad de la obra esté dibujada por John Romita Jr, un autor con un estilo un tanto indie o underground al que un evento de estas proporciones podría venirle grande, pero os aseguro que sabe estar a la altura. Y, sin duda, se resarce con creces con el siempre alucinante Oliver Coipel dibujando la segunda mitad del evento, que le viene a este maestro como anillo al dedo –con cierta ayudita del veterano Adam Kubert-.

Una obra que, sin lugar a dudas, hará las delicias de todo buen Marvel Zombie y que vale la pena leer y disfrutar de principio a fin. El Fénix es vida, el Fénix es muerte, el Fénix es renacimiento. Su historia nunca termina y cada vez que vuelve nos aporta algo nuevo. Porque, como dice Scott Summers, líder revolucionario y visionario del futuro, “Siempre tiene que haber destrucción antes del renacimiento”.

Artículo de Jöse Sénder.

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Reseña | ‘La Imposible Patrulla-X: Dios ama, el hombre mata’ (1982)

16-8-2018

Publicado originalmente en Batseñales.

Claremont es mi pastor, nada me falta.

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Hace poco os hablábamos de la colección Marvel Graphic Novels que surgió en los 80 como respuesta a esa nueva oleada de pseudo-intelectuales que consideraban que el cómic de superhéroes era para niños y llamaban erróneamente “novela gráfica” al cómic de autor por miedo a ser reconocidos como frikis. De toda esta colección de maravillas narrativas, hubo una que brilló con luz propia y que aún hoy, 36 años después, sigue siendo la primera respuesta de una gran cantidad de amantes del noveno arte cuando les preguntas por su cómic favorito: ‘La Imposible Patrulla-X: Dios ama, el hombre mata‘, obra cumbre de la narrativa del maestro Chris Claremont con alucinante dibujo de Brent Anderson.

Marvel siempre ha sido una editorial muy ligada al ámbito político y de una ideología marcadamente progresista, desde sus primeras historias del Capitán América luchando contra los nazis hasta la creación de un grupo de superhéroes marginados por prejuicios raciales como fueron los X-Men, creados para ser la metáfora perfecta de la exclusión social y que han acabado ilustrando historias muy críticas sobre el racismo, la homofobia y la xenofobia. A día de hoy, estamos más que acostumbrados a que las historias de superhéroes Marvel sean excusas para hablar de los problemas políticos del mundo –la saga ‘Asedio’ como metáfora del horror de la administración Bush y sus ataques a Oriente Medio, la saga ‘Invasión Secreta’ para hablar de que el verdadero culpable del terrorismo islámico fue el gobierno estadounidense, etc.-, pero al principio eran mucho más sutiles y comedidos. Hasta que llegó Claremont, claro.

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Claremont llegó en 1975 y se encontró con que una fracasada serie llamada X-Men, que supuestamente hablaba del racismo, estaba en realidad protagonizada por cinco chicos blancos estadounidenses y protestantes, cosa que decidió cambiar. Así, dio luz a su nueva iteración del supergrupo mutante, en la que creó lo que podríamos llamar el primer casting inclusivo de la historia: una africana, un irlandés, un canadiense, un alemán, una chica judía, un japonés, un nativo americano y un soviético que, a diferencia de los que se habían representado hasta la fecha, jamás se arrepintió ni renegó del comunismo. Y a principios de los 80, en la era de Ronald Reagan, en la que el fascismo y el racismo estaban más desatados que nunca –a excepción de, quizás, a día de hoy-, cuando la televisión estaba infestada de telepredicadores evangelistas que utilizaban la exaltación fundamentalista de la Biblia como excusa para llevar a cabo cualquier acto xenófobo, el bueno de Chris se dio cuenta de que el mundo necesitaba un cómic que concienciase sobre el tema.

Dios ama, el hombre mata no es un cómic de superhéroes. Es un tratado sobre el racismo y el fundamentalismo religioso. Sobre el conservadurismo casposo y retrógrado imperante en los Estados Unidos –y un poco en todas partes, para qué nos vamos a engañar, que aquí en España hoy en día lo estamos petando también-. Y, sobre todo, es un debate filosófico sobre la paradoja de la tolerancia del filósofo Karl Popper (1902-1944), la que nos dice que, si toleramos a un intolerante, estaremos destruyendo la verdadera tolerancia. Claremont nos habla de la tergiversación de la verdad en los medios por parte de los portavoces del fascismo, de la facilidad que tiene el amplio público para tragarse cualquier mentira si ésta ayuda a alimentar su miedo y su odio, de cómo para los medios de comunicación es más importante generar morbo y tensión para ganar dinero que respetar algún tipo de principio ético.

  La historia gira en torno al reverendo William Stryker, un telepredicador fanático racista que, sin más superpoder que su capacidad para la demagogia, arenga a sus fieles para exterminar a la “inferior” raza mutante en nombre de Dios y de la Biblia. Claremont crea aquí al que probablemente sea el supervillano más escalofriante que hayamos visto en un cómic. Porque es completamente real. Porque no es un loco enmascarado que usa sus poderes para dominar el mundo ni lanza robots asesinos en las calles, sino un demagogo televisivo con gran poder de convicción, como los que tenemos en el mundo real. La escena de su discurso en televisión pone la piel de gallina, por su semejanza con la de políticos de derechas y tele-evangelistas radicales a los que hemos visto mil veces fomentando el odio y el terror. Todos hemos visto a algún Stryker en la vida real. Y dan mucho más miedo que un millón de Doctores Muerte.

  Es muy importante para esta historia mostrar los diferentes puntos de vista de los integrantes del equipo protagonista, desde la inocencia y el optimismo de las más jóvenes e ingenuas Gatasombra y Magik, que son las que más sufren la sorpresa y el horror de lo que está pasando –es curioso que Illyana aún pudiera ser considerada ingenua e inocente en esa época, ahora que se ha convertido en una de las más sanguinarias y siniestras del universo Marvel– hasta la resignación furiosa de los más viejos y cínicos, que siempre han sospechado que llegaría un día así, como Lobezno, Tormenta o Magneto. Hasta la eterna fe de Xavier en su propio sueño de convivencia pacífica se tambalea, llegando a fantasear con unirse a Magneto, tal es su decepción con las bajezas de la especie humana. Rondador Nocturno y Gatasombra son personajes marcadamente religiosos –él cristiano, ella judía– que están viendo con impotencia y frustración como personas de su propia fe utilizan y retuercen ésta para impulsar un genocidio afín a sus intereses. El optimismo de Kitty es tan desesperado como la fe ciega de Kurt y ambos serán puestos a prueba duramente. Kurt puede ser el buenazo comprensivo y puro, pero en esta ocasión llegará al límite de su propia humanidad.

Y para humanidad, la de Magneto, que se nos muestra en este cómic –y en la inmensa mayoría, desde entonces– como el más humano, complejo y lleno de matices. Magneto es el personaje que está ahí para decir las duras verdades que nadie quiere oír, para decirnos que los buenos son demasiado buenos y que jamás se debe tolerar al intolerante, que un racista asesino no se merece la libertad de expresión y que, cuando se trata del fascismo y de la aniquilación del que es o piensa diferente, la equidistancia no es una opción aceptable. Al fin y al cabo, desde el principio del cómic vemos a estos fanáticos religiosos matando a niños a sangre fría en nombre de su ideología, para dejarnos claro la clase de monstruos que son. El propio Magneto nos dice que él ya ha vivido “un genocidio en nombre de Dios” y que hará todo lo que esté en su mano para evitar que vuelva a suceder.

Aunque el tema central de la historia sea el ya mencionado fanatismo religioso como excusa para el racismo y la xenofobia, Claremont es Claremont, así que aprovecha para abrir jugosos debates filosóficos sobre multitud de temas sociales –casi podría decirse que cada tres frases te mete una que podría dar pie a un libro entero de filosofía o a un especial de cualquier tertulia política televisiva en la que corre la ginebra a borbotones-. Hay que resaltar especialmente el brillante discurso de Magneto sobre la libertad y las dictaduras, cerca del final del cómic. Es impecable, es perfecto.

El dibujo de Brent Anderson es el característico de la colección Marvel Graphic Novels, mucho más cuidado, más “serio y adulto” que el habitual en los cómics de superhéroes –al menos, en los de la época-, siguiendo el estilo que usó Starlin en “La muerte del Capitán Marvel” o Mike Mignola en “Doctor Strange & Doctor Doom: Triumph and torment”. Muestra un trazo mucho más detallista, tira muchísimo del claroscuro de estilo noir –y, a todo esto, no creo que el impresionante parecido físico de William Stryker con Charlton Heston sea fruto de la casualidad… ejem-.

Dios ama, el hombre mata” es una obra de culto recomendada no sólo para los amantes del cómic sino también para cualquier lector interesado en los debates políticos, éticos y filosóficos sobre la libertad y sus límites. Nos dice que en esta vida no hay nada seguro, ninguna verdad irrefutable, salvo, quizás, la de que Magneto tenía razón y la de que Chris Claremont es Dios.

Críticas

Reseña | ‘La muerte del Capitán Marvel’ (1982)

26-6-2018

Publicado originalmente en Batseñales.

Marvel se pone seriota.

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A menudo, las mentes más influenciables por las modas confunden el término “novela gráfica” con el concepto de cómic independiente, de autor o “para adultos” y lo usan como escudo para excusar el hecho de que leen cómics como hacemos todos, intentando conferirle un aspecto más intelectual y bohemio. Nada más lejos de la realidad, “novela gráfica” no es más que un término de formato editorial que viene a significar un cómic autoconclusivo, publicado en forma de tomo, que no pertenece a ninguna publicación en forma de serie periódica y con una duración mucho mayor a la de un capítulo de una serie en formato de grapa.

Sabedores de esta habitual confusión que empezó a darse en los 80, los gerifaltes de las editoriales más centradas en superhéroes decidieron demostrarnos que ellos también podían sacar historias en formato de novela gráfica y conferirles además un tono más profundo y adulto, para acercarlas al concepto del cómic indie que estaba empezando a asociarse a dicho formato de edición. Así es como nació Marvel Graphic Novels de la mano del editor Jim Shooter, dando lugar a obras aclamadas por el público y la crítica como el famoso ensayo sobre los peligros del fanatismo religioso ‘X-Men: Dios ama, el hombre mata –obra cumbre de la que ya os hablaré otro día con más calma-. Y, dentro de esa línea, uno de los títulos más emblemáticos fue precisamente La Muerte del Capitán Marvel.

El personaje que antaño fuera uno de los mayores símbolos de la editorial –por algo llevaba su nombre– estaba en horas bajas a principios de los 80, en una época en que todo el sector cósmico marvelita había quedado relegado al olvido por parte de una base de fans que centraba toda su atención en todo lo relacionado con mutantes y pasaba del resto. El mítico autor Jim Starlin recibió el encargo de acabar de una vez por todas con las andanzas del guerrero kree Mar-Vell y decidió hacerlo por todo lo alto: matándolo y anunciándolo abiertamente en el título de la propia novela gráfica.

La Muerte del Capitán Marvel no es una historia de acción y aventuras, sino un relato introspectivo sobre un gran héroe que ha sido capaz de enfrentarse a las mayores amenazas cósmicas y descubre ahora su impotencia ante el más inesperado e invencible enemigo: el cáncer. Un tema tan peliagudo y doloroso no era algo que se tratase a menudo en los cómics por entonces, pero Starlin decidió enfrentarlo de frente y sin eufemismos ni alivios de ningún tipo.

Una historia que se centra sobre todo en las reacciones emocionales del propio Capitán Marvel y de la gente que le rodea, potenciando por encima de todo el concepto de la inevitabilidad de la muerte, la idea de que nadie está a salvo de una enfermedad repentina, ni siquiera la persona a la que creemos más fuerte, ni siquiera la persona a la que más queremos. Prima por encima de todo la impotencia del protagonista, esa forma de mostrárnoslo como un simple mortal más, indefenso ante algo que no comprende y no puede derrotar con sus puños. Es sobrecogedora esa viñeta en que Drax le dice que la muerte no es tan mala y Mar-Vell le responde que no la espera con ansias, en la que comprendemos que, aunque el Capitán sea un valeroso héroe y haya aceptado su destino, sigue estando muerto de miedo e inseguridad al respecto. Nunca se le había mostrado tan humano, cercano e identificable con cualquiera de nosotros como en este momento.

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Y es que, parafraseando a La Bestia en un momento de la historia: “Por si no lo has notado, bajo estos trajes de fantasía y estos llamativos poderes, se esconden hombres y mujeres mortales. Ninguno de nosotros puede decir cómo va a terminar su vida”.

El homenaje a los grandes momentos de la vida del Capi es constante y emotivo, así como el tremendo desfile de estrellas invitadas que vienen a mostrar sus respetos y su apoyo al mayor héroe del universo en sus últimos momentos. Las reacciones emocionales de Spider-Man y de Rick Jones son dignas de mención por lo bien escritas que están. Y emociona como nunca ver que hasta el temible Thanos viene a mostrar su respeto y admiración hacia el que fuera su mayor enemigo, al que un rival conceptual mucho más feroz que él ha conseguido derrotar al fin.

El dibujo de Starlin es muy cuidado y detallista en esta ocasión, con tinta de Al Milgrom que refuerza su poderoso trazo y color de alta calidad de Steve OliffPanini ha reeditado esta obra maestra en un tomo de lujo con encuadernación de tapa dura y respetando al máximo el formato original y la calidad del color.

Una muerte que simbolizó un violento cambio en el paradigma de la forma de narrar y nos dejó claro que los cómics de superhéroes habían dejado para siempre de ser cosa de niños. La caída de un héroe que, por respeto al enorme impacto que tuvo esta historia, ningún guionista se ha atrevido a resucitar jamás. Una obra redonda de principio a fin.

Críticas

Reseña | ‘El Inmortal Puño de Hierro’ de Ed Brubaker y Matt Fraction (2006)

24-9-2018

Publicado originalmente en Batseñales.

Mira, Netflix, así es como se escribe un Puño de Hierro.

Si hay una saga que ha definido a Puño de Hierro y lo ha elevado al primer orden del cosmos superheroico como ninguna otra, es sin duda ‘El Inmortal Puño de Hierro‘ de 2006. Una macrosaga de 14 episodios surgida al combinar a dos de los guionistas más legendarios de la Marvel del siglo XXI: Ed Brubaker y Matt Fraction. Es la saga esencial para conocer a Danny Rand y admirarlo como personaje, pese a su deficiente adaptación de Netflix.

Hay que empezar diciendo, para los que no estén familiarizados con el personaje, que no tiene absolutamente nada que ver con su contrapartida de imagen real y que es uno de los superhéroes Marvel peor adaptados a la pequeña o la gran pantalla –junto a DraxMantis Pícara-. Sin culpar al más que decente Finn Jones, el guión de la primera temporada era tan difuso y mal enfocado que nos presentaba a un personaje totalmente alienado y sin relación alguna con la forma de ser y actuar su fuente original. Danny Rand es un uno de esos héroes del tipo graciosillo a la vez que fanfarrón, que no puede dejar de soltar chascarrillos mientras reparte leña –en la línea de Ojo de HalcónSpider-Man, Dientes de Sable o Buffy-, pero combina este rasgo con un alto componente espiritual y metafísico. Danny es la paradoja andante: es el friki supremo obsesionado con los cómics y la cultura nerd, pero a la vez posee una inmensa profundidad psicológica y carga emocional proveniente del entorno espiritual zen en el que fue criado. La gente no suele confiar en su buen juicio a la hora de tomar decisiones debido a que es un bufón –en palabras textuales de Jeryn Hogarth en esta misma saga: “¿Sabes cuáles son las cuatro palabras más terroríficas del idioma inglés? Danny tiene un plan”-. Pero siempre acaba salvando el día y demostrando una madurez que él mismo se empeña en disimular, como veremos en esta historia.

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La historia ahonda en la parte mística del cómic, en la mitología de la ciudad celestial de K’un-Lun. No sólo trata del presente Iron Fist, sino que entremezcla de forma muy interesante las historias de sus predecesores en el puesto. Cobra mucha importancia la figura de Orson Randall, el extremadamente carismático antihéroe que fue Iron Fist en la primera guerra mundial, pero también la de Wu Ao-Shi, la Reina Pirata de la Bahía de Pinghai, que ocupó el puesto en el siglo XVI, así como de algunos otros que han ostentado tan llamativo título. También se arroja luz sobre la historia de Wendell Rand –el padre de Danny– y su fallido intento de conseguir el poder del dragón, así como del origen de la fortuna familiar de los Rand. Dividida en dos arcos argumentales y un breve interludio, podría parecer que narra tramas inconexas, pero se trata de una historia-río en la que hay que leer todas las partes para ver cómo confluyen en la costa final.

En el primer arco de 6 números, “La última historia de Iron Fist”, nos centramos en la amenaza de un Davos más terrorífico que nunca, ahora aliado con Hydra, se nos habla de la rivalidad entre los dos antiguos amigos, se muestra por primera vez el punto de vista del villano y el porqué de su odio hacia el héroe. El capítulo 7 es un interludio enteramente dedicado a narrar la historia de la Reina Pirata de la Bahía de Pinghai y es sencillamente precioso.

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Y el impresionante segundo arco, “Las siete capitales del cielo”, que comprende los episodios del 8 al 14, gira en torno a la magia de K’un-Lun –y las otras seis ciudades místicas de ese misterioso paraíso oriental en el que se crió el bueno de Danny-, así como en sus respectivos campeones, las Siete Armas Inmortales. Torneos de artes marciales al estilo ‘Dragon Ball’ –pero con la magia oriental que caracteriza esta serie– como telón de fondo sobre el que se teje una trama de conspiraciones internas y el origen de una revolución de género y de clase en el seno de K’un-Lun. Brubaker y Fraction combinan de forma única la crudeza urbana de las historias de Iron Fist, uno de los héroes “de barrio” de Marvel, con el misticismo que envuelve a todo lo relacionado con su origen. El enfrentamiento entre los dos dragones de la vida de Danny Rand: el dragón literal de K’un-Lun contra el dragón simbólico de Hydra.

Estamos, pues, ante una gran multitud de tramas que, lejos de estorbarse unas a otras, convergen en un complejo tapiz en el que cada hilo cobra sentido conforme se va avanzando en la historia. Una historia plagada de personajes interesantísimos, como la misteriosa sirvienta enmascarada de Lei Kung o el Príncipe de los Huérfanos –en serio, ¿habíais oído alguna vez un nombre tan chulo?-.  Aparecerán también, obviamente, Luke Cage y Colleen Wing, los mejores amigos de Danny, así como su eterno amor Misty Knight.

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Al dibujo está el inconfundible David Aja, dibujante español con cinco premios Eisner a sus espaldas, de un estilo rompedor, indie y reconocible a la legua. Adora el claroscuro y sabe utilizarlo de forma dramática sin abusar de él. Sus composiciones de página son siempre interesantes y sorprendentes, por no hablar de los diseños de portada, que tienden a lo maravilloso. Si acaso se le puede sacar una pega es que en algunos números se introducen páginas extra dibujadas por otros artistas de estilos muy distintos al de Aja y esto puede molestar a la lectura y sacarte momentáneamente de la historia.

Los que hayáis visto la segunda temporada de la serie de Netflix habréis apreciado el inmenso salto cualitativo que ha habido con respecto a la primera, la mejora en los guiones y la realización. Aunque Danny siga distando mucho de ser el de los cómics, está un mundo más cerca de serlo que una temporada antes. En la nueva entrega de la serie hay toneladas de foreshadowing sobre la cosmología de K’un-Lun y la leyenda inmortal del Puño de Hierro, que para el espectador neófito que no haya leído los cómics pueden pasar por alto –e incluso dificultar el disfrute de la serie, porque se mencionan muchas cosas que luego no se resuelven, presumiblemente como planting para la tercera temporada-. Pero todas esas cosas están relacionadas con esta masterpiece de BrubakerFraction y Aja, por lo que podríamos decir que no sólo es la saga imprescindible para conocer al Inmortal Puño de Hierro, sino también para apreciar como se merece la mejora de la serie y lo interesante de la sutil subtrama que se abre en este nuevo bloque. La historia perfecta para adorar a Danny Rand si nunca has leído un cómic suyo.