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FÉNIX OSCURA: TODO RENACE, EXCEPTO FOX

6 de junio de 2019.

Artículo originalmente publicado en docpastor.com

 

¿Sabéis cuando dos amigos se toman unas cañas una tarde en la terraza de un bar y se les ocurre una idea para una película, que van apuntando en servilletas? Muchas veces, de ahí han salido muy buenos productos. Pero claro, eso sucede cuando después quedas para seguir desarrollando el guión. Y parece ser que no ha sido el caso de la última entrega de la saga X-Men.

Hay que ser justos: como toda película, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Si empezamos por las buenas, es innegable que el apartado visual es fantástico. La dirección es impecable, las escenas de acción están rodadas de forma trepidante y agradable a los sentidos. El ritmo narrativo, salvo en algunos momentos puntuales, es ameno y no se hace pesado. Los efectos visuales son un 10 sobre 10, verdaderamente bien hechos, de los de dejarte con la boca abierta mirando la pantalla.

La banda sonora de Hans Zimmer, como en todo lo que hace, espectacular. Las interpretaciones de los actores, espléndidas pese al material con el que han tenido que trabajar. Como era de esperar, James McAvoyMichael Fassbender y Sophie Turner lo bordan.

¡Qué gran película sería, si no fuera por el guión!

Desgraciadamente, los meses de buen trabajo que invirtieron en la post-producción y en sus alucinantes efectos especiales no compensan los veinte minutos que debió llevar la escritura de la película. Algo que, en los años que han pasado desde el estreno de Avatar, cada vez es más frecuente en el género fantástico: “Si tengo unos efectos impresionantes, ¿para qué perder el tiempo escribiendo una historia interesante?”, se dicen complacidos los Camerons del mundo.

Los diálogos están bien, siempre que lleves una semana estudiando en una escuela de cine y sea tu primer corto amateur. Y de hecho, cuatro de los personajes tienen hasta cierta personalidad y profundidad: XavierMagnetoMística y Bestia –es decir, los que ya se habían desarrollado en anteriores películas-. El resto del elenco, en fin, son personajes de relleno absolutamente planos, sin ninguna personalidad y perfectamente intercambiables. Están ahí como excusa para hacer avanzar la trama y nada más. Casi parecen escritos para una película de Zack Snyder –pero, en este caso, con efectos digitales bien integrados-. Esto es aceptable si se trata de personajes que, al menos en esta entrega, son muy secundarios, como CíclopeTormenta y Rondador Nocturno –también llamados a partir de ahora Figurante 1, Figurante 2 y Figurante 3-. El problema viene cuando la historia gira en torno a Jean Grey y ella, el personaje principal, está escrita de forma igual de insulsa y carente de personalidad que éstos –no podemos por menos que admirar el trabajo de Sophie Turner, que está genial pese a lo que le ha tocado hacer-. Los cuatro son como el niño al que le toca hacer de árbol en la obra de teatro del colegio. Están ahí.

El equipo de esbirros de Magneto es en esta película incluso más nefasto y carente de todo atisbo de carisma que en la primera de la saga. Consta de un tipo llamado Ariki que da latigazos con sus rastas –al que ni siquiera yo, que llevo toda la vida leyendo cómics, recuerdo para nada– y una mujer bastante sosa que está por ahí sin hacer nada, que según los créditos finales se supone que es Selene, la reina negra del Club Fuego Infernal –una de las villanas más temibles y poderosas de Marvel-. La similitud con el personaje original empieza y acaba en el nombre.

En cuanto a los villanos, son unos señores que pasaban por allí y por alguna razón no especificada quieren hacer maldades no especificadas. Por el motivo que sea, los han llamado D’bari, el nombre de una raza alienígena que sale en algunos cómics Marvel, con peinado de ramillete de brócoli y pistolas que convertían a la gente en piedra. El primero de ellos aparece como villano en el inolvidable Vengadores nº 4 (1963), justo cuando descongelan al Capitán América, y nos explica que fue el quien dio origen al mito griego de Medusa. En la película, en cambio, son una especie de conejos despellejados en una carnicería y que presuntamente tienen algún plan maligno, pero todo lo que hacen es hablarse entre ellos mirando al vacío con cara de cartón como en una película lisérgica de Carl Dreyer. Todos sabemos que Jessica Chastain es una actriz como la copa de un pino, pero en esta ocasión la pobre estaba allí en medio sin tener muy claro ni ella misma qué estaba pasando.

Hay una escena pretendidamente chocante, desgarradora y lacrimógena hacia el principio de la cinta, pero que en realidad se ve venir de lejos y consigue lo que parecía imposible: que algo sea previsible, pero a la vez gratuito. En general, la película no da la sensación de ser el cierre épico de una saga que ha durado veinte años, sino el de un capítulo de relleno fácilmente olvidable hacia mediados de una de las temporadas más flojas de Sobrenatural.

Pese a todas estas críticas, nos deja algunos detalles puntuales muy interesantes, sobre todo en las escenas de cierre de los personajes y mediante algunos guiños a la trilogía original que intentan aportar algo de coherencia interna a la saga –algo tremendamente difícil de conseguir cuando Bryan Singer ha estado de por medio-. En ese aspecto, hay que quitarse el sombrero ante Simon Kinberg, que consigue dar algún que otro brochazo decente a la saga más irregular que haya dado el cine de superhéroes.

Hay cierto cameo de un legendario guionista de cómics que emocionará a todo buen fan. Y, personalmente, lo que me más me ha gustado ha sido la breve aparición de Halston Sage –Alara de The Orville– interpretando a un muy querido personaje clásico de Marvel que aún no había aparecido en ninguna película. Una escena que vale mucho la pena.

Visualmente, esta película se merece un 10. En cuanto a su guión, siendo muy generosos, un 3. No es la peor película de X-Men –todos hemos intentado olvidar X-Men 3 o X-Men Orígenes: Lobezno-, pero está muy, muy por debajo de las mejores entregas de la franquicia –las verdaderamente buenas, como X-Men: Primera GeneraciónLogan o las dos películas de Deadpool-. Si te gustan los efectos visuales espectaculares, las peleas bien rodadas y no te importa todo lo demás, te gustará. Si esperas un guión en el que se haya invertido más de una tarde de trabajo, no. Es una obra más para fans de Michael Bay o Roland emmerich que de Joss Whedon.

Pero nos deja algo bueno: que, pase lo que pase con New Mutants, peor no será.

Artículo de Jöse Sénder.

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Jugosas teorías (no spoilers) sobre AVENGERS ENDGAME

19-4-2019

Hay un tema candente en la sociedad nerd: ¿Qué va a pasar en Avengers: Endgame? Muchas páginas frikis están elaborando sus teorías conspiranoicas y yo no podía ser menos. Vamos con algunas de mis hipótesis –tranquilos, no hay ningún spoiler, no he visto el material filtrado-, para que, una vez se estrene la película y todos alucinemos en colores, os pueda decir “¿Lo veis? ¡Os lo dije! ¡Soy un profeta!” y alguien erija una iglesia en mi nombre o, ni que sea, Chris Evans me firme un autógrafo.

 

¿QUIÉN MUERE Y QUIÉN VIVE?

Tengo el pálpito –aunque ojalá me equivoque en esto– de que el Capitán América y Iron Man no van a salir con vida. Son los dos grandes iconos clásicos del MCU. Si no los dos, al menos uno de los dos muere seguro. Y ojalá no sea así, pero lo más probable es que sea Steve Rogers. Los fans llevamos desde el estreno de la primera peli de Vengadores (2012) deseando que el Capi grite “Vengadores, reuníos” en algún momento. En La Era de Ultrón (2015), Whedon ya nos hizo un coitus interruptus cortando la frase a mitad para los créditos finales. Pero esta vez, me jugaría algo a que, si el Capitán América muere –algo para lo que no estoy emocionalmente preparado– soltará un último y épico AVENGERS ASSEMBLE antes de su gloriosa caída.

Hay algunos que casi podemos aventurar que van a sobrevivir sí o sí: Bucky y el Halcón tienen una serie confirmada para Disney +, así como Ojo de Halcón, que compartirá serie con su sucesora Kate Bishop. Disney está también en conversaciones con Mark Ruffalo para una serie de televisión de Hulk y Hulka –ay dios, ojalá sea cierto-, así que es casi seguro que estos cuatro saldrán con vida. Lo mismo podríamos decir de la Viuda Negrapelícula en solitario confirmada, en la que se enfrentará con uno de mis villanos favoritos, El Supervisor– y Thorsegún Tessa Thompson, Taika Waititi ya está en conversaciones con Disney para dirigir Thor 4-. Pero nunca se sabe, la peli de la Viuda bien podría ser una precuela, así como Thor 4 podría estar protagonizada por cualquier otro de los que han llevado el martillo –Jane Foster, Eric Masters, la puta rana, Groot o, Claremont sagrado lo quiera, Bill Rayos Beta-, así que con estos dos no hay nada seguro.

¿QUIÉN SALE A PARTIR DEL MINUTO 15?

Los hermanos Russo han insistido mucho en que no tenemos ni idea de lo que va a pasar en la peli, que todo lo visto en los tráilers no es más que material de los primeros 15 minutos de la película, que después de eso empiezan a salir ciertos personajes sorprendentes a los que no han querido mostrarnos. ¿A quiénes podrían referirse? Algunas posibilidades son:

  • X-Men. Disney por fin tiene a Fox y es cuestión de tiempo que por fin se incluya a los mutantes en el MCU. Qué mejor momento para hacerlo que en una película sobre unas piedras que trastocan la realidad, el tiempo y el mismo tejido del universo. Ni que sea, debería haber un pequeño cameo de Deadpool o de Lobezno. ¿Y si Dark Phoenix es la pieza clave para derrotar a Thanos?
  • Los 4 Fantásticos. Otra propiedad –maltratadísima– de Fox y Konstantin Films ha pasado por fin a Disney y, ahora que ya tenemos a los Skrulls, ya toca que su archienemigo Reed Richards se una al MCU. Si añadieron a Hank Pym o a Carol Danvers mediante retrocontinuidad, ¿por qué no hacer lo mismo con la Primera Familia de Superhéroes? Además, serviría para introducir al que podría ser el próximo Loki del MCU: El Doctor Muerte.
  • Los Defensores. No los Defensores originales de los cómics –Doctor Extraño, Hulk, Namor y Estela Plateada– sino los de Netflix –Daredevil, Jessica Jones, Iron Fist y Luke Cage-. Han cancelado todas sus series de repente, incluso las que iban viento en popa como Daredevil o Punisher, gracias a sus índices de audiencia y a tener a todos los guionistas de Buffy trabajando en ellas. Sí, la idea era llevárselas a Disney +, pero… ¿y si antes hacen su aparición en Avengers Endgame para ayudar al Capi y sus colegas a luchar contra Thanos?
  • Coulson. En serio, Phil J. Coulson, proclamado por los Kree como “el héroe más poderoso de la tierra” (Agentes de SHIELD temporada 5) es un Vengador por pleno derecho desde la primera película y uno de los personajes más queridos por los fans. Su serie es desde la segunda temporada el centro neurálgico de todo lo que se cuece en el MCU, preparando con antelación los eventos de Winter Soldier, introduciendo a los Kree y los Inhumanos, etc. Ya sería hora de que el mejor agente del mundo se reuniera con sus amigos Vengadores y les hiciera saber que sigue con vida –hasta la fecha, sólo Lady Sif lo sabe-. Además, entre sus ayudantes cuenta o ha contado con personajes esenciales para la historia de los Vengadores en el universo de los cómics, como son QuakeDaisy Johnson– o Pájaro BurlónBobbi Morse-. Coulson no tiene poderes, pero tampoco los ha necesitado para enfrentarse al Enjambre, al Hombre Absorbente o al mismísimo Gravitón. No sería tan raro que apareciese por sorpresa en la peli y fuera él quien gritase “Vengadores, reuníos” en lugar del Capi –es el único al que se lo permitiríamos sin que estallaran revueltas furiosas en las calles de todo el mundo-.
  • Los Nuevos Vengadores. También hay que prever que, después de 11 años de MCU, es muy probable que eliminen a los viejos protagonistas y aprovechen para introducir a una nueva generación de héroes. Black Panther, Carol Danvers y Spidey se van a quedar seguro, pero alguien tendrá que acompañarles y aquí podrían introducirnos a nuevos héroes para hacerles compañía. ¿El Caballero Luna, cuya peli estuvo rumoreada una temporada? ¿Wonder Manque iba a ser Nathan Fillion en Guardianes 2 y al final lo eliminaron-? ¿HulkaPOR FAVOR-? ¿Pájaro Burlón sacada directamente de Agents of SHIELD? ¿Dragón Lunarla hija de Drax y miembro fundador de los Guardianes de la Galaxia-? ¿Estaturala hija de Scott Lang-? ¿Adam Warlock? ¿La verdadera Capitana MarvelMonica Rambeau-? ¿Bucky con el uniforme del Capitán América? ¿Starfoxes el hermano de Thanos, sería lógico que apareciera para echar un cable-? ¿La Chica Ardilla? ¿Howard el Pato?

 

¿CÓMO DERROTAN A THANOS?

Algunas posibilidades molonas:

  • Reciben la inesperada ayuda de un misterioso aliado muy poderoso que al final resulta ser el próximo gran villano del MCU: Kang el Conquistador al fin y al cabo, puede viajar por el tiempo-, Galactusya ha derrotado a Thanos en alguna ocasión-, Annihilusel único lo bastante poderoso para hacer temblar al Titán Loco-, Apocalipsispero bien hecho, no como en Fox-. El TodopoderosoThe Beyonder, el gran villano de las Secret Wars de los 80-.
  • El profesor Xavier lo controla mentalmente para que se deje apalizar por Carol Danvers y Jean Grey.
  • Drax o Gamora lo apuñalan, como siempre debió ser.
  • Nébula se sacrifica para matarlo y redimirse de sus maldades.
  • No más Titanes”. La Bruja Escarlata desatada.
  • Simplemente se lo carga Carol Danvers. Al fin y al cabo, en los cómics el archinémesis de Thanos siempre fue el Capitán Marvel original, Mar-Vell, que se bastaba y se sobraba para someter al Titán a base de hostias, así que… ¿por qué no iba a poder Carol hacer lo mismo?
  • Usan las Gemas del Infinito para invocar a todas las encarnaciones de la Capitana Marvel de realidades alternativas, con lo que se podría formar la Guardia del Infinito que incluya a Carol, Monica Rambeau, Mar-Vell, Genis-Vell, Noh-Varr y sobre todo Phyla-Vell, justo a tiempo para luego poder incluirla en Guardianes de la Galaxia 3.
  • Ésta es mi favorita y la que de verdad espero que pase: Usan las Gemas del Infinito para invocar a multitud de superhéroes de otras realidades y darle a Thanos una paliza entre todos: X-Men, los 4 Fantásticos, Howard el Pato, los Inhumanos, Capa y Puñal, Runaways, The Gifted, Legión… El Capi esgrime el Guantelete del Infinito para invocarlos mientras da un discurso épico sobre que cualquier superhéroe de cualquier universo es un Vengador y, tras gritar “Vengadores, reuníos”, muere consumido por la energía de las Gemas y se reúne con Peggy Carter de forma emotiva. Todos lloramos mucho.

 

OTRAS TEORÍAS

  • HEROES REBORN. Al igual que sucediera en la mítica saga de los 90, tras ser aniquilados por el villano Onslaught –una fusión maligna y todopoderosa de Magneto y Xavier-, los superhéroes parecen haber muerto, pero en realidad están ocultos en un universo de bolsillo creado por el mutante más poderoso de todos los tiempos, Franklin Richards. Sería una forma genial de introducir a los 4 Fantásticos en el MCU.
  • MI TEORÍA MÁS LOCA HASTA EL MOMENTO. ¿Y si lo hemos visto al revés? ¿Y si todos los personajes a los que vimos convertirse en polvo al final de Infinity War… son en realidad los que sobrevivieron al chasquido? La escena estaba vista desde el punto de vista del Capi, la Viuda y los otros que no murieron, pero… ¿y si ellos son los que murieron en realidad y fueron lanzados al universo de la Gema del Alma, mientras que a los que vimos convertirse en polvo son en realidad los que se salvaron y ahora están en el exterior luchando aún contra Thanos? “Era la única forma”, dijo Extraño antes de… ¿desaparecer? ¿O de ver cómo era Tony quien desaparecía mientras él se quedaba para seguir luchando junto a Spider-Man y los Guardianes? Eso explicaría que los superhéroes a los que supuestamente vimos “morir” sean los únicos que tienen secuelas confirmadas –Spider-Man, Black Panther, Doctor Extraño, Guardianes de la Galaxia-.
  • STAN LEE. El último cameo a título póstumo de The Man podría ser más épico que ninguno de los anteriores. Podría aparecérseles como el Beyonder, o incluso venir a felicitarles por la victoria como Eternidad o Infinito, los dos dioses supremos del universo Marvel, que de hecho están inspirados en él mismo y Jack Kirby. Sea como sea, preveo chorros de lágrimas con su aparición.
  • NO HAY THANOS. Venció, su historia acabó, él fue el ganador. En esta película, quizás no tengan que derrotar a Thanos, porque él ya se ha retirado y todo se la trae al fresco, sino simplemente intentar revertir el daño que hizo, mientras otro nuevo gran villano que no tiene nada que ver con él –Doc Muerte, Kang, Annihilus, Magus– intenta impedir que lo hagan.
  • LA PRÓXIMA MACROSAGA. Si la trama que ha durado 22 películas llega a su fin, es de esperar que dé comienzo otra de iguales proporciones, otro evento cósmico para la próxima veintena de películas. ¿Por qué no empezar a plantearla ya en Endgame y dar las primeras pinceladas? Mi apuesta va para la saga ANIQUILACIÓN, en la que Annihilus, gran señor de la dimensión alternativa conocida como la Zona Negativa, se abre paso hasta nuestro universo con la idea de acabar con toda la vida en él y ocuparlo con sus huestes devoradoras. Como villano cósmico que esté por encima de Thanos, sólo puede ser él o Galactus. Y, si se cumpliera mi teoría de que el Capi usa el Guantelete para abrir portales a otros universos e invocar superhéroes alternativos, podría ser la excusa perfecta para que se rompiera la barrera que separa el MCU de la Zona Negativa y Annihilus pudiera entrar. Además, sería otra buena excusa para que aparecieran los 4 Fantásticos –“ah sí, somos superhéroes legendarios de este mismo universo, pero es que la liamos un poco y llevábamos 20 años atrapados en esa dimensión, supongo que a Nick Furia se le olvidó hablaros de nosotros”-.
  • Tony Stark le hace por fin un chiste sobre Sherlock Holmes al Doctor Extraño. Jude Law y Martin Freeman se unen a la frikifiesta.
  • Los Russo meten un cameo de algo relacionado con Community o Arrested Development, como hacen en todas sus películas –Abed en Winter Soldier, el coche escalera en Civil War, Tobias Funke en Infinity War-. En ésta podrían meter a Chang de Community como CHANG EL CONQUISTADOR. Yo qué sé, por decir algo.
  • Vuelve Peggy Carter y le pega un sopapo a Thanos, por capullo.

 

En realidad, lo que molaría es que se cumpliera esa absurda troleada masiva de internet y que el Hombre Hormiga se metiera en el culo de Thanos para hacerlo explotar. Pero todos sabemos que el Doctor Extraño jamás le permitiría hacer una cosa tan grosera y tan poco británica.

Ya veremos lo que pasa, hasta entonces recordad las sabias palabras de Steve Rogers: “UNA VEZ VENGADOR, SIEMPRE VENGADOR”.

‘Nuff said!

Críticas

Reseña | La increíble Patrulla X de Whedon (V2): Clásico instantáneo

14-1-2019

Publicado originalmente en Docpastor.com

Antes de empezar, debo advertiros de que soy tan extremadamente fanático de todo lo que escribe Joss Whedon que la crítica que vais a leer probablemente no sea del todo imparcial. Pero, sinceramente, cualquiera que se haya dedicado al guión o al menos conozca un poco de este arte debería sentirse en la obligación moral de admirar a este genio.

Este nuevo volumen de Marvel Integral de tapa dura recopila la segunda mitad de la serie Astonishing X-Men vol. 3, del número 13 (2006) al 24 y el Giant-Size Astonishing X-Men (2008), con el que Whedon se despidió de su estancia en la franquicia.

Las tramas secundarias que Whedon había ido planteando levemente en sus dos primeros arcos argumentales –números del 1 al 12, recopilados en el anterior tomo de Marvel Integral-, y que no sabíamos muy bien adónde se dirigían, confluyen aquí en una historia apoteósica dividida en dos arcos. Para cualquier conocedor de la obra de Whedon, está claro que nada pasa nunca porque sí y que cualquier pequeño detalle tiene ramificaciones esenciales en el futuro.

Empezamos por todo lo alto: la gran villana de la primera mitad de la historia es nada menos que Cassandra Nova, la psicótica y peligrosa hermana gemela de Xavier. Probablemente estemos hablando de la enemiga más poderosa y temible que hayan tenido jamás los X-Men –donde incluso Magneto o Mister Siniestro podían llegar a mostrar compasión o a comedirse en sus planes malignos, Cassandra Nova es una bestia asesina y retorcida sin el menor atisbo de ética y moral-. No olvidemos que ella solita perpetró laMasacre de Genosha, exterminando a 16 millones de mutantes en apenas unos minutos. En esta nueva historia, Cassandra vuelve más terrorífica que nunca y manipula la mente de Emma Frost para que sea ella quien destruya a la Patrulla-X, mostrándonos lo poderosa que puede llegar a ser la Reina Blanca cuando lo logra en un santiamén.

Imagen del tomo anterior.

La segunda parte de la historia se desarrolla en Breakworld, el planeta cuyos profetas aseguraban que algún día sería destruido a manos de Coloso. Los X-Men van allí en una desesperada misión suicida junto a la agencia de defensa planetaria S.W.O.R.D., para intentar evitar que los gobernantes del planeta disparen una súper-arma contra la Tierra. Una vez allí, comenzarán a deshilar poco a poco una enrevesada conspiración política y religiosa.

Whedon es famoso no sólo por sus brillantes diálogos y sus frases demoledoras, sino sobre todo por su forma única de tratar la psicología de los personajes y adentrarse en su interior como ningún otro guionista sabe hacer, que es lo que hace grandes a todas sus obras. En esta serie ha querido dejar como secundarios a Lobezno o a la Bestia, dos personajes ya muy explotados por otros autores, y centrarse en explorar más los recovecos de otros menos manidos: Coloso –que en este volumen llega incluso a hacer un chiste, para asombro de todos-, Gatasombra –no es ningún secreto y el propio Whedon lo ha admitido abiertamente en más de una ocasión: su personaje televisivo estrella, Buffy Summers, está claramente inspirada en la adorable mutante rebelde y listilla que atraviesa paredes– y, sobre todo, su pareja favorita –que debería ser la favorita de todos-, Cíclope y Emma Frost. Cíclope y Coloso siempre habían sido mostrados como dos buenazos simplones y un tanto planos de personalidad, hasta que llegó Whedon, vio su potencial desaprovechado y decidió darles un giro, brusco pero completamente lógico, que aún a día de hoy sigue vigente.

Hablemos de Cíclope. Se acabó por fin el eterno boy scout tan bueno y justo como insoportable. En la etapa anterior, la de Grant Morrison, ya pudimos empezar a ver a un Scott que dudaba de Xavier y empezaba a plantearse que su camino de autocomplacencia podía estar equivocado. En el Astonishing de Whedon por fin asistimos a sutransformación en el justiciero malote que siempre debió ser. Y, como pasa en cualquier obra escrita por Whedon, no es gratuito, no es por la cara, todo responde a motivos lógicos y una vez leído sólo puedes pensar: “pues, claro, este cambio en la forma de comportarse de Cíclope es perfectamente plausible e incluso inevitable, no podía haber sido de otro modo”. Al fin y al cabo, estamos ante un héroe trágico que desde los 15 años fue cargado con la responsabilidad de liderar a un grupo de superhéroes, privado de la diversión de la adolescencia y manipulado cruelmente por el hombre al que seguía y admiraba, ese Charles Xavier que en los últimos 30 años se han esforzado en mostrarnos cada vez más que de buena persona no tenía ni un pelo –sí, broma gratuita-. Cíclope está desencantado, los cimientos de todo en lo que había creído se tambalean, su gran amor ha muerto –por enésima vez– y ahora se da cuenta de que su vida va mucho mejor junto a alguien como Emma Frost, mucho más ambigua y oscura que la insoportablemente puritana Jean Grey.

Algunos de los momentos de chulería de Scott a lo largo de la era Whedon nos dejan con la boca abierta: si en el número anterior ya alucinamos con ese momentazo en el que se quita de en medio a un Centinela de un solo disparo –“Quiero a esa cosa fuera de mi césped”– y hasta un impresionado Lobezno tuvo que admitir que a veces Scott sabe ganarse su respeto, en este nuevo volumen los momentos Bruce Willis de Scott Summers van en un crescendo de genialidad que roza lo legendario –“Yo no tengo garras”-. La etapa Whedon es clave para comprender cómo aquel niñato serio y aburrido de los primeros cómics de X-Men en los 60 acabó convirtiéndose en el temible activista mutante anti-sistema de los últimos años, que vivía al margen de la ley, que creó un grupo secreto de asesinos sin remordimientos –los X-Force de Lobezno-, que molaba más que ningún otro superhéroe, que rozaba más la personalidad de Punisher que la del Capitán América, que hasta llegó a convertirse en el nuevo Fénix o a declarar la guerra a los Inhumanos.

La otra gran protagonista es Emma Frost. Whedon ha visto que Emma es uno de los personajes más interesantes, carismáticos y psicológicamente profundos que hayan poblado las páginas de Marvel y ha sabido sacarle el jugo. Una antigua supervillana que se pasó al lado de los buenos por simple y puro desencanto hacia su antiguo grupo y por pasión amorosa animal hacia Cíclope –los supervillanos en busca de redención siempre suelen ser los personajes más interesantes, véanse Pícara o Magneto-. La única superviviente de la masacre de Genosha, que se salvó de casualidad cuando su mutación secundaria –transformación en diamante– se manifestó por primera vez durante el bombardeo y vio morir a todos sus alumnos delante de ella. Ahora se enfrenta a la culpa del superviviente, que la destroza por dentro por muy dura que quiera aparentar ser –sólo hay que ver que, cuando está bajo el control de Cassandra Nova, una de las alucinaciones que la acompañan y atormentan es la de Cabeza Nuclear Negasónica Adolescente, la alumna que murió en sus brazos-. Y, sobre todo, a su soledad autoimpuesta, a esa idea tan profundamente arraigada que tiene de que no se merece ni la amistad ni el amor, porque está convencida de que debería haber muerto en Genosha. Ya se lo dice ella misma a Kitty Pryde en uno de esos magistrales momentos suyos en que mezcla su habitual orgullo con un leve toque de auto-desprecio muy sutil: “Soy un diamante, soy por definición mi mejor amiga”.

Lobezno queda relegado a un papel más bien cómico en esta serie –qué más da, ya protagoniza al menos otras doscientas series a la vez-, pero nos deja momentos tan gloriosos como aquella página del volumen 1 en la que reflexionaba sobre lo mucho que le gusta la cerveza mientras luchaba contra un monstruo gigante. En este volumen, por ejemplo, esa página silenciosa en la que Kitty y Coloso entran en la cocina después de haber consumado por fin su relación, Lobezno los mira a los dos de reojo sin hablar y al final suspira por lo bajini “ya era hora” es una verdadera obra maestra.

En esta etapa, Whedon nos introducenuevos personajes de su propia creación. Personajes que han calado tanto entre el público que a día de hoy, años después de la marcha del bueno de Joss, siguen siendo clave en las nuevas historias mutantes. Hisako Ichiki, aliasArmadura, la entrañable pre-púber mutante que resulta ser mucho más dura de lo que nadie se esperaba, que acaba siendo ascendida a miembro de los X-Men y personalmente entrenada por el propio Logan, el único que da la talla cuando el resto de profesores se le quedan pequeños. La agente Abigail Brand, directora de S.W.O.R.D., probablemente el único personaje de Marvel que es capaz de vacilarle a la mismísima Maria Hill sin morir ni quedar en ridículo -y cuya tórrida relación con Hank McCoy es tan inesperada como divertida-Peligro, la personificación robótica y psicótica de la sala de entrenamiento de Xavier, mostrará nuevas facetas en esta nueva etapa.

Tampoco faltan las estrellas invitadas de alto calibre, desde Spider-Man hasta los 4 Fantásticos o el Doctor Extraño, que si bien tienen papeles muy secundarios, nos dejan momentos divertidísimos. Y no nos olvidemos del retorno de uno de los personajes más añorados y queridos del entorno mutante: Lockheed, el achuchable dragón alienígena mascota de Kitty Pryde.

Whedon es un genio, esto es así y no hay lugar a dudas. Y como tal, algunas de las situaciones que utiliza en sus guiones son tan emblemáticas que a veces acaba por repetirlas en otras obras, aunque dándoles el giro que necesitan para que no nos parezcan una estafa sino algo innovador y perfecto. En este volumen, todo buen fan de su obra magna Buffy Cazavampiros va a detectar rápidamente dos situaciones que el maestro del guión ya utilizó en la legendaria serie y que aquí repite en momentos muy puntuales y breves –quizás de forma involuntaria, quizás como guiño a sus fieles seguidores-: uno es el de la conversación mental entre Buffy y Willow en el último capítulo de la serie, que primero se nos muestra como una conversación normal y luego se vuelve atrás y volvemos a verlo pero conociendo ahora nueva información que le cambia totalmente el sentido –un recurso narrativo que admito encontrar fascinante-. Otro es el del principio del capítulo “The body”, donde un personaje parece haber salvado la situación y logrado un final feliz y de repente se interrumpe la acción y descubrimos que sólo se lo estaba imaginando –llorad al recordar esta escena, buffymaníacos, llorad-.

El dibujo de John Cassaday es siempre espectacular y, pese a estar encabado en un estilo muy mainstream, ha sabido encontrar su propia voz de modo que cualquier viñeta suya resulta inconfundible –y exquisita-. Siempre acompañado, por supuesto, del color de la increíble Laura Martín.

Esta edición de lujo a cargo de Panini contiene jugosos extras al final. El más interesante es sin duda el repaso a la colección de guiños que han ido apareciendo a lo largo del cómic, que son perfectamente analizados y desarrollados para que lleguen con seguridad a cualquier lector que no sea tan extremadamente friki como Joss Whedon –es decir, el 99,9% de la humanidad-.

Siendo una obra de hace tan sólo una década, la era Whedon en el Astonishing X-Men ya se ha convertido en un clásico atemporal de Marvel a la altura de los más míticos de la historia de la editorial –Inferno, la Guerra Kree-Skrull, las Secret Wars o la Caída de los Mutantes, por citar sólo algunos que todo buen marvelita recuerda con nostalgia-. Este volumen nos deja algunas páginas tan emblemáticas que quedarán en el recuerdo para siempre, sin nada que envidiar a Spider-Man quitándose la máscara en Civil War o a los Vengadores descongelando al Capitán América en el legendario número 4 de la colección.

‘Nuff said, sólo me queda dejaros en manos del carismático badass supremo Scott Summers y su “a mí, mi Patrulla-X”.

Artículo de Josë Sénder.

Críticas

Reseña | Los Vengadores Vs. La Patrulla-X

22-8-2017

Publicado originalmente en Docpastor.com

Soy fuego y vida encarnados. Ahora y para siempre, soy Fénix”.

Una de esas frases míticas que marcaron un momento clave en la historia de Marvel Comics y que todo buen lector está deseando volver a oír. Creedme, si lo que os gustan son las frases épicas y emblemáticas, en este doble tomo de Panini vais a ir bien servidos.

¿Qué pasa cuando el Fénix, uno de los mayores enemigos de la humanidad, se convierte en la última esperanza para salvar de la extinción a la raza mutante? ¿Qué pasa cuando unos intentan usarlo al fin para hacer el bien pero otros, demasiado pagados de sí mismos y seguros de su superioridad moral, no les dan la oportunidad y deciden tacharlos de villanos y destruirlos? Ésta es la historia de Scott Summers y Steve Rogers, tratando de salvar el mundo, cada uno a su manera, con el inevitable enfrentamiento entre las dos potencias superheroicas más grandes del universo Marvel destruyendo toda posibilidad de hacer algo bueno.

V vs X (Los Vengadores contra la Patrulla-X) es una de esas macrosagas imprescindibles para comprender los grandes cambios en el status quo del universo Marvel, como lo fueran Desunidos, Civil War o Invasión Secreta. La historia, orquestada en grupo por algunas de las mentes más brillantes del cómic americano –Bendis, Aaron, Brubaker, Waid, Fraction y Hickman- es interesante, está llena de giros argumentales espectaculares y de grandes momentos llenos de epicidad y emoción.

¿Tiene cosas malas? Sí, tiene algunos defectos que es imposible pasar por alto. Por encima de todo, el maniqueísmo con el que obran los Vengadores en esta saga, con esos aires de superioridad moral y de menosprecio a cualquier superhéroe que no sea uno de ellos. Podríamos decir que la culpa de todo el conflicto la tienen ellos –especialmente el Capitán América- por su rápido juicio moral contra Cíclope, por no confiar en su capacidad de liderazgo y no apoyarle en su intento de salvar a toda una especie de la desaparición. Desde el minuto uno, deciden tacharlo de terrorista y lanzarse de cabeza a impedir sus planes, no le dan ninguna oportunidad de demostrarles que intenta hacer el bien, impidiendo así que pueda salir algo bueno de ello. Y el hecho es que sí que sale algo bueno.

La Patrulla-X parece ser la gran villana de esta obra, cometiendo crímenes tan abominables como acabar con el hambre, la sequía, la pobreza y las guerras en todo el mundo. Los defensores del sistema actual no pueden permitir tal afrenta y deciden pararles los pies antes de que hagan algo aún peor, como… no sé, ¿salvar bebés de foca de ser apaleados? En cierto punto, los guionistas se dan cuenta de que los supuestos villanos les están quedando demasiado buenos y deciden dar un giro dramático para que los “buenos” tengan razón: a Los Cinco Fénix –Cíclope, Emma Frost, Namor, Coloso y Magik- se les va el poder de las manos y se vuelven malos y megalómanos de la noche a la mañana. Un tratamiento un tanto pobre que ensombrece lo que podría haber sido. Y es que a veces parece que la única forma de hacer una de estas obras en que los héroes se enfrentan entre sí es demonizando a uno de nuestros ídolos y convirtiéndolo en un desalmado villano así por las buenas –Wanda Maximoff en Desunidos, Tony Stark en Civil War, Emma Frost en Inhumanos vs la Patrulla-X, o Cíclope aquí-. Pero, en este caso, nunca lograron convencer a los lectores: Cíclope es ahora mucho más querido por todos, incluso por sus antiguos detractores ahora reconvertidos en fans –entre los cuales me cuento- gracias a esta obra.

Pero estos defectos de la trama no estropean un producto que es, por todo lo demás, brillante. La narrativa es, como ya decía antes, épica. La historia te mantiene siempre enganchado sin poder dejar de leer lo que va a suceder a continuación. Las escenas de acción son espectaculares. Y algunos momentos cargados de emotividad de nivel superior quedarán para siempre en el recuerdo, como el valor inconmensurable de Spiderman en la escena en que se enfrenta él solito a los hermanos Rasputin para dar tiempo a escapar a sus amigos, el horrible asalto a Wakanda por parte de Namor, o cada escena que protagoniza por Hope Summers –la verdadera heroína de esta historia-. Y, sobre todo, el crudo enfrentamiento entre Scott y Xavier que, al igual que pasó en Secret Wars con Reed Richards y Victor Von Muerte, es a lo que en realidad se reduce todo.

El choque -¿o quizás combinación?- de las tres fuerzas mágicas más poderosas del universo Marvel –el Fénix, la Magia del Caos de la Bruja Escarlata y el Puño de Hierro- es una de las partes más interesantes de la historia, una de las elecciones de guión más jugosas y acertadas que nos depara este fantástico tomo. Y al fin tenemos ocasión de conocer el verdadero origen de Hope Summers, su valía, su heroísmo y su objetivo en el cosmos marvelita. V vs X es uno de esos casos en que las consecuencias de su conclusión se dejarán ver con mucha fuerza en los cómics durante muchos años, desde el nuevo equipo de Imposibles Vengadores hasta esas camisetas que muchos aún lucimos orgullosos con la consigna “Ciclope tenía razón”.

En cuanto al apartado gráfico, puede chocar que la primera mitad de la obra esté dibujada por John Romita Jr, un autor con un estilo un tanto indie o underground al que un evento de estas proporciones podría venirle grande, pero os aseguro que sabe estar a la altura. Y, sin duda, se resarce con creces con el siempre alucinante Oliver Coipel dibujando la segunda mitad del evento, que le viene a este maestro como anillo al dedo –con cierta ayudita del veterano Adam Kubert-.

Una obra que, sin lugar a dudas, hará las delicias de todo buen Marvel Zombie y que vale la pena leer y disfrutar de principio a fin. El Fénix es vida, el Fénix es muerte, el Fénix es renacimiento. Su historia nunca termina y cada vez que vuelve nos aporta algo nuevo. Porque, como dice Scott Summers, líder revolucionario y visionario del futuro, “Siempre tiene que haber destrucción antes del renacimiento”.

Artículo de Jöse Sénder.

Críticas

Reseña | ‘La Imposible Patrulla-X: Dios ama, el hombre mata’ (1982)

16-8-2018

Publicado originalmente en Batseñales.

Claremont es mi pastor, nada me falta.

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Hace poco os hablábamos de la colección Marvel Graphic Novels que surgió en los 80 como respuesta a esa nueva oleada de pseudo-intelectuales que consideraban que el cómic de superhéroes era para niños y llamaban erróneamente “novela gráfica” al cómic de autor por miedo a ser reconocidos como frikis. De toda esta colección de maravillas narrativas, hubo una que brilló con luz propia y que aún hoy, 36 años después, sigue siendo la primera respuesta de una gran cantidad de amantes del noveno arte cuando les preguntas por su cómic favorito: ‘La Imposible Patrulla-X: Dios ama, el hombre mata‘, obra cumbre de la narrativa del maestro Chris Claremont con alucinante dibujo de Brent Anderson.

Marvel siempre ha sido una editorial muy ligada al ámbito político y de una ideología marcadamente progresista, desde sus primeras historias del Capitán América luchando contra los nazis hasta la creación de un grupo de superhéroes marginados por prejuicios raciales como fueron los X-Men, creados para ser la metáfora perfecta de la exclusión social y que han acabado ilustrando historias muy críticas sobre el racismo, la homofobia y la xenofobia. A día de hoy, estamos más que acostumbrados a que las historias de superhéroes Marvel sean excusas para hablar de los problemas políticos del mundo –la saga ‘Asedio’ como metáfora del horror de la administración Bush y sus ataques a Oriente Medio, la saga ‘Invasión Secreta’ para hablar de que el verdadero culpable del terrorismo islámico fue el gobierno estadounidense, etc.-, pero al principio eran mucho más sutiles y comedidos. Hasta que llegó Claremont, claro.

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Claremont llegó en 1975 y se encontró con que una fracasada serie llamada X-Men, que supuestamente hablaba del racismo, estaba en realidad protagonizada por cinco chicos blancos estadounidenses y protestantes, cosa que decidió cambiar. Así, dio luz a su nueva iteración del supergrupo mutante, en la que creó lo que podríamos llamar el primer casting inclusivo de la historia: una africana, un irlandés, un canadiense, un alemán, una chica judía, un japonés, un nativo americano y un soviético que, a diferencia de los que se habían representado hasta la fecha, jamás se arrepintió ni renegó del comunismo. Y a principios de los 80, en la era de Ronald Reagan, en la que el fascismo y el racismo estaban más desatados que nunca –a excepción de, quizás, a día de hoy-, cuando la televisión estaba infestada de telepredicadores evangelistas que utilizaban la exaltación fundamentalista de la Biblia como excusa para llevar a cabo cualquier acto xenófobo, el bueno de Chris se dio cuenta de que el mundo necesitaba un cómic que concienciase sobre el tema.

Dios ama, el hombre mata no es un cómic de superhéroes. Es un tratado sobre el racismo y el fundamentalismo religioso. Sobre el conservadurismo casposo y retrógrado imperante en los Estados Unidos –y un poco en todas partes, para qué nos vamos a engañar, que aquí en España hoy en día lo estamos petando también-. Y, sobre todo, es un debate filosófico sobre la paradoja de la tolerancia del filósofo Karl Popper (1902-1944), la que nos dice que, si toleramos a un intolerante, estaremos destruyendo la verdadera tolerancia. Claremont nos habla de la tergiversación de la verdad en los medios por parte de los portavoces del fascismo, de la facilidad que tiene el amplio público para tragarse cualquier mentira si ésta ayuda a alimentar su miedo y su odio, de cómo para los medios de comunicación es más importante generar morbo y tensión para ganar dinero que respetar algún tipo de principio ético.

  La historia gira en torno al reverendo William Stryker, un telepredicador fanático racista que, sin más superpoder que su capacidad para la demagogia, arenga a sus fieles para exterminar a la “inferior” raza mutante en nombre de Dios y de la Biblia. Claremont crea aquí al que probablemente sea el supervillano más escalofriante que hayamos visto en un cómic. Porque es completamente real. Porque no es un loco enmascarado que usa sus poderes para dominar el mundo ni lanza robots asesinos en las calles, sino un demagogo televisivo con gran poder de convicción, como los que tenemos en el mundo real. La escena de su discurso en televisión pone la piel de gallina, por su semejanza con la de políticos de derechas y tele-evangelistas radicales a los que hemos visto mil veces fomentando el odio y el terror. Todos hemos visto a algún Stryker en la vida real. Y dan mucho más miedo que un millón de Doctores Muerte.

  Es muy importante para esta historia mostrar los diferentes puntos de vista de los integrantes del equipo protagonista, desde la inocencia y el optimismo de las más jóvenes e ingenuas Gatasombra y Magik, que son las que más sufren la sorpresa y el horror de lo que está pasando –es curioso que Illyana aún pudiera ser considerada ingenua e inocente en esa época, ahora que se ha convertido en una de las más sanguinarias y siniestras del universo Marvel– hasta la resignación furiosa de los más viejos y cínicos, que siempre han sospechado que llegaría un día así, como Lobezno, Tormenta o Magneto. Hasta la eterna fe de Xavier en su propio sueño de convivencia pacífica se tambalea, llegando a fantasear con unirse a Magneto, tal es su decepción con las bajezas de la especie humana. Rondador Nocturno y Gatasombra son personajes marcadamente religiosos –él cristiano, ella judía– que están viendo con impotencia y frustración como personas de su propia fe utilizan y retuercen ésta para impulsar un genocidio afín a sus intereses. El optimismo de Kitty es tan desesperado como la fe ciega de Kurt y ambos serán puestos a prueba duramente. Kurt puede ser el buenazo comprensivo y puro, pero en esta ocasión llegará al límite de su propia humanidad.

Y para humanidad, la de Magneto, que se nos muestra en este cómic –y en la inmensa mayoría, desde entonces– como el más humano, complejo y lleno de matices. Magneto es el personaje que está ahí para decir las duras verdades que nadie quiere oír, para decirnos que los buenos son demasiado buenos y que jamás se debe tolerar al intolerante, que un racista asesino no se merece la libertad de expresión y que, cuando se trata del fascismo y de la aniquilación del que es o piensa diferente, la equidistancia no es una opción aceptable. Al fin y al cabo, desde el principio del cómic vemos a estos fanáticos religiosos matando a niños a sangre fría en nombre de su ideología, para dejarnos claro la clase de monstruos que son. El propio Magneto nos dice que él ya ha vivido “un genocidio en nombre de Dios” y que hará todo lo que esté en su mano para evitar que vuelva a suceder.

Aunque el tema central de la historia sea el ya mencionado fanatismo religioso como excusa para el racismo y la xenofobia, Claremont es Claremont, así que aprovecha para abrir jugosos debates filosóficos sobre multitud de temas sociales –casi podría decirse que cada tres frases te mete una que podría dar pie a un libro entero de filosofía o a un especial de cualquier tertulia política televisiva en la que corre la ginebra a borbotones-. Hay que resaltar especialmente el brillante discurso de Magneto sobre la libertad y las dictaduras, cerca del final del cómic. Es impecable, es perfecto.

El dibujo de Brent Anderson es el característico de la colección Marvel Graphic Novels, mucho más cuidado, más “serio y adulto” que el habitual en los cómics de superhéroes –al menos, en los de la época-, siguiendo el estilo que usó Starlin en “La muerte del Capitán Marvel” o Mike Mignola en “Doctor Strange & Doctor Doom: Triumph and torment”. Muestra un trazo mucho más detallista, tira muchísimo del claroscuro de estilo noir –y, a todo esto, no creo que el impresionante parecido físico de William Stryker con Charlton Heston sea fruto de la casualidad… ejem-.

Dios ama, el hombre mata” es una obra de culto recomendada no sólo para los amantes del cómic sino también para cualquier lector interesado en los debates políticos, éticos y filosóficos sobre la libertad y sus límites. Nos dice que en esta vida no hay nada seguro, ninguna verdad irrefutable, salvo, quizás, la de que Magneto tenía razón y la de que Chris Claremont es Dios.

Críticas

“GOD LOVES, MAN KILLS”, or “CLAREMONT IS MY SHEPHERD, I SHALL NOT WANT”

3-9-2018

Publicado originalmente en Uncanny Nerd.

We all know about the collection Marvel Graphic Novels which appeared in the 80s as a reaction to that new wave of so-called intellectuals who claimed that comics were for children and wrongly called “graphic novels” to independent comics, scared of being called nerds if people found out they were comic readers. From that whole editorial line, there was a graphic novel that shone with its own light and today, 36 years later, is still the first answer from a big amount of fans when you ask them about their favorite comic: “X-Men: God loves, man kills” (1982), masterpiece of narrative by the legendary Chris Claremont with amazing art by Brent Anderson.

Marvel has always been a company tightly bound to the political field and with a strongly progressist ideology, from their first stories about Captain America fighting Nazis to the creation of a superhero team marginalized due to racial prejudices such as the X-Men, created as the perfect metaphor for social exclusion, who have ended up illustrating very critical stories about racism, homophobia and xenophobia. Nowadays we are more than used to Marvel superhero comics being excuses to talk about the political problems of the world –the Siege saga as a metaphor of the horrors of Bush administration and their attacks to the Middle East, the Secret Invasion saga to explore the theory that the real culprit of Islamic terrorism was Bush’s government itself, etc.but in the beginning they used to be way more subtle and restrained. Until Claremontarrived, of course.

 

Claremont landed in Marvel in 1975 and found that a failed series named X-Men, which supposedly talked about racism, was actually portrayed by five white American kids, which he decided to change. That’s how he gave birth to the first inclusive casting in history: an African woman, an Irish man, a Canadian, a German, a Jewish girl, a Japanese, a Native American and a Soviet guy who, unlike the ones portrayed to the date, never regretted or denied communism –which was important to show that other people’s cultures can be respected too. And in the early 80s, in the Ronald Reagan era, when fascism and racism were unleashed more than ever –except for maybe the present day-, when TV was infested with televangelists who used a fundamentalist exaltation of the Bible as an excuse to commit any xenophobic action, good old Chris realized the world needed a comic to raise awareness about the subject.

God loves, man kills” is not a superhero comic. It’s a treaty about racism and religious fundamentalism. About the scurfy reactionary conservatism prevailing not only in the United States, but also in the rest of the world. And most of all, it’s a philosophical debate about the paradox of tolerance put forward by the philosopher Karl Popper (1902-1944), which tells us that if we tolerate an intolerant we are destroying true tolerance. Claremont speaks to us about the misrepresentation of the truth in the media by the spokespersons of fascism, about how easily the broad public can swallow any lie if that helps feed their fear and hate, about how the mass media rather generate morbid tension in order to earn money than to respect any kind of ethical principle.

The plot revolves around reverend William Stryker, a bigot racist televangelist who, with no other power than his ability for demagoguery, harangues his followers to exterminate the “inferior” mutant race in the name of God and the Bible. Claremont creates here the most terrifying, spine-chilling supervillain we have ever seen in a comic. Because he is entirely real. Because he is not a mad man in a mask who uses his powers to take over the world or launches his murder robots to the streets. Because he’s just a TV demagogue with a great persuasiveness just like the ones we have in the real world. The scene with his TV speech gives us goosebumps due to its resemblance to some rightwing politicians and televangelists we’ve seen a thousand times encouraging hate and terror. We all have seen some Stryker in real life. And they are way more terrifying than a million Doctor Dooms.

 

 

It is crucial for this story to show the different points of view from the members of the protagonist team, from the innocence and optimism of the younger, more naive Shadowcat and Magik, the ones who suffer the most of the surprise and horror about what’s going on –it’s funny how Illyana could still be considered innocent and naïve at that time, now that she’s become one of the darkest, most bloodthirsty characters of the Marvel Universe– to the furious resignation of the oldest, most cynical ones, who had always suspected that a day like that would come, such as Wolverine, Storm or Magneto. Even Xavier’s eternal faith in his own dream of peaceful coexistence totters, getting him to the point of fantasizing about joining Magneto, such is his disappointment with humankind. Nightcrawler and Shadowcat are strongly religiouscharacters –he a Christian, she a Jew– who are witnessing with impotence and frustration how people of their own faith use and twist it to boost a genocide akin to their interests. Kitty’s optimism is as desperate as Kurt’s blind faith and both of them will be cruelly tested. Kurt may be the pure, comprehensive good guy, but this time even he will reach the limits of his own humanity.

And to talk about humanity, Magneto is the one. He’s shown in this comic –and in most of them since then– as the most human, complex and full of shades of them all. Magneto is the character put there to tell the hard truth that no one wants to hear, to tell us that the good guys are too good and that we must never tolerate the intolerant, that a murderous racist doesn’t deserve freedom of speech and that, when it comes to fascism and annihilation of those who are or think different, equidistance is never an acceptable choice. After all, from the very beginning of the comic we witness these religious fanatics murdering children in cold blood in the name of their ideology, to make clear the kind of monsters they are. Magneto himself tells he’s already lived through a “genocide in the name of God” and he’s gonna do everything in his power to prevent it from happening again.

Though the central subject of the story is said religious fanaticism as an excuse for racism and xenophobia, Claremont is Claremont, so he takes the opportunity to open many juicy philosophical debates about a lot of social subjects –you could almost say of every three sentences, one can give rise to a whole philosophy book or a special episode of any talk show where gin and tonic rain all over the place. One must especially highlight Magneto’s brilliant speech about freedom and dictatorships, near the end of the comic. It’s impeccable, it’s perfect.

 

Brent Anderson’s art is the one distinctive of the Marvel Graphic Novels collection, way more careful, more “serious and adult” than the usual in superhero comics –at least at that time-, following the style used by Starlin in “The death of Captain Marvel” or Mike Mignola in “Doctor Strange & Doctor Doom: Triumph and torment”. It shows a much more detailed stroke, uses a lot of chiaroscuro in a noirstyle –and all things said, I don’t think the impressive physical resemblance between William Stryker and Charlton Heston is the result of chance… ahem.

God loves, man kills” is a work of worship recommended not only to comic lovers but also to any reader interested in political, ethical and philosophical debates about freedom and its limits. It tells us that in this life nothing is certain, there’s no irrefutable truth, except maybe that Magneto was right and that Chris Claremont is God.

by Jöse Sénder, Nerd

This review was originally published in the Spanish website Batseñales. Go visit them!

Críticas

7 AWESOME THINGS DISNEY COULD DO NOW THEY HAVE FOX SUPERHEROES

30-7-2018

Originalmente publicado en Uncanny Nerd.

So it’s official. Fox belongs to Disney now. And you all know what it means for us nerds: we’ll finally have mutants coexisting in the same universe as the Avengers! Think of the possibilities: Cyclops and Nick Fury sharing their sight conditions; Thor and Storm in a lightning competition; Kitty Pryde dating Star-Lord as they did in the comics. But most of all there’s one reason to be happy about the deal: WELCOME HOME, DR. REED RICHARDS! Welcome to a world of good movies and good casting, welcome to the rebirth of your dignity.

Yeah, there’s an infinity –pun intended– of possibilities, but let’s see just 7 juicy things we could finally get to see.

 

1-A RESTART OF THE X-MEN.

I won’t say that all X-Men movies suck or that Bryan Singer was a bad choice to direct them, but I think we all can agree that the mutant cosmos in Fox has been at the very least irregular. They have some movies that are kinda correct (X-Men 2), some that are real masterpieces (X-Men: First Class, Logan, Deadpool) and some that are so lame it almost physically hurts (X-Men 3, and mostly the first Wolverine movie). The fact is, all these movies don’t seem to belong in the same universe. The lack of logic and continuity from one movie to the next and the extreme difference of quality between them make it look as if those in charge of the Fox universe were merely improvising with no idea what to do next. Disney’s MCU is famous for taking a lot of care in internal coherence and planning everything in advance. That would hugely benefit a saga whose lack of cohesion has been its own worst enemy –besides Bryan Singer. And it’s about time someone does justice to some characters who have been humiliated by Fox and retells them as they should have been from the very start: give us a badass, ruthless Cyclops instead of that Backstreet Boy wannabe; give us a funny, clever and heroic Multiple Man instead of that pathetic joke from X-Men 3; give us a Rogue who is the badassest of the badass, the coolest leader the Avengers have ever followed, instead of that unexplainably lame crybaby.

 

2-MAKE DOCTOR DOOM THE NEW LOKI.

Loki has been the top villain of the MCU for ten years, jumping from a movie to the next and always being one of the fan favourites. Now that –SPOILER ALEEEEEEEERRRRRRRT!!!– they’ve killed him in Infinity War, someone needs to fill the gap. And who’s another charismatic, interesting supervillain the fans would totally love? Doctor Victor Von Motherf***ing Doom, emperor of Latveria and the only man whose ego is bigger than Tony Stark’s winning a Nobel Prize while riding a unicorn. He’s a powerful wizard, a tech genius, he can timetravel (hey, did someone talk about timetravel in Avengers 4? Well well well…) and he’s an all-time fan favourite. He deserves to be the new recurring villain after Loki, hands down.

 

3-MAKE ANNIHILUS THE NEW THANOS.

During these ten years, there’s always been a background story cooking and finally unleashing in Infinity War: the story of Thanos and the Infinity Stones. Now this storyline seems to be reaching its end –probably in Avengers 4. Knowing how the MCU runners love to create a huge story with years of advance planning, looks like they are gonna put a new giant arc after Thanos. So, which other villain is as huge and terrible as the Mad Titan and can threaten the very existence of the universe? Lord Annihilus, ruler of the dimension known as the Negative Zone. With the MCU paying more attention to the cosmic department –Warlock, Captain Marvel, Eternals– it seems very likely. Also, Annihilus started as a Fantastic Four villain, so they could easily introduce him now. And with the Captain Marvel movie next year and the relation between the original Mar-Vell and the Negative Zone… well I’m only guessing, but just in case, please mark my words.

 

4-ROGUE VS CAROL DANVERS.

If Goku and Superman could somehow have a daughter, her name would probably be Anna Raven, A.K.A. Rogue. In the movies they only showed us her absorption powers, but the real Rogue has also super-strength, invulnerability, super-speed, flight and tons of badassery. Rogue started as a villain due to the bad influence of her stepmother Mystique. Was during this time when she confronted Carol Danvers, F.K.A. Miss Marvel. Rogue was trying to absorb her powers following Mystique’s orders, but she went too far and nearly killed her. Carol fell into a coma and her mind was absorbed into Rogue’s brains, who lived with both personalities from then on. Rogue had destroyed Carol’s life and she wanted revenge, so during the following years –when Rogue had already turned into a prominent member of the X-Men– Carol tortured her mind from the inside and constantly tried to take control over her body. They eventually separated from each other, but they’ve been sworn enemies forever. Now that we have Carol in the MCU, it would be extremely epic to see such story in the movies. Imagine Rogue and Captain Marvel being archnemesis and constantly trying to kill each other though they are both superheroes. Just. So. Epic.

 

5-WOLVERINE VS HULK. (Maestro is a VERSION of Hulk.. so pic is still valid)

There are some showdowns we always love to see in a comic: The Thing vs Colossus, Mr Fantastic vs Doc Doom, Mar-Vell vs Thanos, the previously mentioned Rogue vs Miss Marvel… but the classic, the greatest, coolest, will always be Wolverine vs Hulk. Actually, James “Logan” Howlett’s first appearance was as the “bad guy” in issue #180 (or #181 depending who you ask) of The Incredible Hulk and since then they have engaged in combat several times. And all of the times it was surely epic. With both characters’ healing powers, they can just fight forever. And some battles are forever to be remembered, such as the one at the end of the all-time masterpiece Old Man Logan. Now, seeing that in a movie… whoa. Just whoa.

 

6-MAKE GALACTUS GREAT AGAIN.

Let’s be honest, Galactus is one of the coolest, more awesome villains ever written. And let’s be even more honest, the only movie where he kind of “appears” –Fantastic Four 2: Rise of the Silver Surfer– was likethe worst movie ever made besides Wolverine or Dragon Ball Evolution, of course. We didn’t get to see the majestic and terrifying Galactus in all his glory, he was just a lame shadow during five lame seconds of the lamest movie you can possibly imagine. That’s not fair. That’s not fair at all. So Disney, please, as another infamous and creepy supervillain would say: make Galactus great again.

 

7-FOR ONCE, A DECENT FANTASTIC FOUR MOVIE.

The F4 were the beginning of the Marvel Universe, the very center of it all, the most important family in comics history –I mean, even Earth-616 is named after the publishing date of F4 #1, June of 1961But they’ve never had a decent movie. Well, the 2005 movie was kind of funny –mostly thanks to Chris Evans– and it wasn’t a bad superhero movie for the standards of that year, but the final fight was ridiculous and the movie itself cannot be compared to the quality levels the MCU shows in magnificent films such as Winter Soldier, Infinity War or Thor Ragnarok. Now it’s time for Disney to do justice to the greatest superhero family –sorry, Summers– doing an epic, adventurous, unforgettable action movie, one that raises the Fantastic Four to the position they deserve as center of the MCU, same level as the Avengers or the Guardians of the Galaxy.

And as Blondie used to sing, “Dreaming is free”, so here goes what my ideal casting would be:

  • MR FANTASTIC – DAVID TENNANT. I know it’s impossible because he already plays the Purple Man in the MCU, but come on, picture Tennant playing Richards, he’d nail it and you know it. We’ve seen him play The Doctor and they both are basically the same character with different names.
  • INVISIBLE WOMAN – KRISTEN BELL. We’ve seen her being smart and funny in Veronica Mars or The Good Place, we’ve seen her with superpowers in Heroes… I think she’s ready for the MCU.
  • HUMAN TORCH – JENSEN ACKLES. That would be funny because he was one of the actors who almost got to play Captain America, but finally Chris Evans did it, so at least this way he would get to play the part of the other Evans’ superhero.
  • THE THING – DWAYNE JOHNSON. Nah, not really, just wanted to make a pun about the nickname The Rock.
  • DOCTOR DOOM – KIEFER SUTHERLAND. I mean, THAT VOICE! That deep, heavy, dark, powerful voice! It was him or Powers Boothe, but…
  • SHE-HULK – MICHELLE RODRIGUEZ. Well, I said “Dreaming is free”, right?