Ilustracion, Illustration

Entrevista a Jöse Sénder, autor de Working for Canis

21-12-2017

Entrevista realizada para Docpastor.com


” De repercusión no me puedo quejar” – Jöse Sénder, autor de Working for canis


Apodado entre sus amigos como “El Bruce Willis del Vallés”, Jöse Sénder es uno de los autores que inició (o recuperó) la línea de cómic de LetraBlanka Editorial con su obra Working For Canis. Actualmente está trabajando en un nuevo proyecto que se basará de nuevo parcialmente en su propia vida.

Working for Canis es una obra muy personal, ¿cómo terminó siendo tu primer trabajo publicado?

Porque fue el primero que me publicaron (risas). Empecé haciendo unas tiras cómicas para desahogarme de los problemas que tenía en el trabajo con un par de garrulos. Las colgaba en Internet, tuvieron mucho éxito, y un editor llamado Toni Kudo se interesó por mí y decidió publicármelas.

¿El proceso cuál fue: él vio las tiras y te convocó o tú le mandaste el proyecto y él ya luego te dijo de hacerlo?

No, él vio las tiras primero. Fue él quien me dijo que si le hacía muchas más, tenía colgadas diez o doce, me las publicaría. Y allí ya me puse más en serio para hacer cien.

El protagonista evidentemente eres tú y muchas de las vivencias son reales, ¿por qué hacerlo así y no intentar hacerlo más de fantasía, más narrativo, más ficticio?

Porque como empezó así, con el pensamiento “voy a hacer unas tiras para contar a la gente lo capullos que son mis jefes”, me incluí a mí mismo para que fuera más gracioso. Así la gente que me conociera, que era el público que tenía en un principio, me reconocería y sería más gracioso. No esperaba que se fuera a convertir en un fenómeno y a leerlo mucha más gente que no me conocía. Si no quizá me habría inventado una historia distinta.

Se publicó en 2016, hace justo un año. ¿Qué tal ves la acogida por parte del público, repercusión…?

La repercusión mediática bastante bien, las ventas no tanto. De repercusión no me puedo quejar, hemos salido en el telediario TVE1, en TV3, en un montón de periódicos… en todas partes. Pero no se ha vendido tanto como cabía esperar.

Estás además trabajando en otros proyectos tanto para LetraBlanka, que sé que tienes uno entre manos, como en otro tipo de cosas. Cuéntanos sobre tu otro cómic, de qué va.

Estoy preparando otro en la misma línea, de tiras cortas más o menos autobiográficas y en este caso ya me he preparado personajes ficticios. Está todo basado en experiencias personales pero es todo con personajes inventados y un hilo argumental de fondo. Son básicamente historietas de anécdotas de fiestas por Barcelona.

Toni Kudo (con gorro), Doc Pastor (con americana), Jöse Sénder y Sara Jotabé durante el 35º Salón del Cómic de Barcelona.

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Críticas

Reseña | Presidente Lex: el peligro de dar alas a un maníaco sediento de poder

28-2-2019

Publicado originalmente en Docpastor.com

ECC nos trae un nuevo tomo de lujo de Superman, dentro de su colección “El nuevo milenio”. En este caso, recopila la mítica era de principios de los 2000Presidente Lex, que narra el ascenso de Lex Luthor hasta la presidencia de los Estados Unidos. Es la espeluznante historia de cómo un villano retorcido y cruel puede llegar a manipular a las masas hasta el punto de convertirse en el hombre más poderoso del mundo de forma legal. Algo que tristemente ahora mismo está de actualidad en los USA. Y es que la historia de Luthor en esta saga recuerda de forma tan escalofriante a los sucesos reales de la sociedad americana actual, que los clásicos fans conspiranoicos de “los Simpson ya predijeron que…” pueden encontrar en este tomo una nueva fuente de inspiración para sus teorías absurdas.

Lex Luthor siempre ha sido un villano interesante, con su intelecto y su capacidad de manipulación como gran superpoder. En esta saga, podemos apreciar esa manipulación llevada a tal extremo que hasta Aquaman se deja encandilar por su malicia.

El elenco de autores que componen el volumen es, cuanto menos, estelar. A los guiones tenemos grandes nombres como Jeph Loeb –uno de los pesos pesados de DC– o el mismísimo Mark Schultz –el genio incomparable que creó el legendario cómic Xenozoic Tales, que nos llegó a España en forma de serie de animación en los 90 bajo el título de Cadillacs y Dinosaurios-.

Al dibujo, se compaginan historias de varios autores, destacando sobre todo grandes estrellas como Paul Pelletier –She-Hulk-, Paco Medina –New X-Men-, Carlo Barberi o el incomparable Joe Madureira. Quizás el que brilla con luz propia en la mayor parte de este volumen es Ed McGuinnessGen13-, cuyo espectacular estilo ejemplifica a la perfección la época en la que se publicó esta saga, con reminiscencias de los 90 pero quedándose solamente con los elementos interesantes de entonces y eliminando la parte más hortera para adaptarse al nuevo siglo. Su dibujo es siempre divertido y agradable para los sentidos, como se nos demuestra en el número que dibuja con simpática aparición de la Young Justice o en la hilarante aventura de Jimmy Olsen y Superman Bizarro.

No acaba aquí el desfile de talentos, porque se incluyen en el volumen varias historias muy cortitas dibujadas por grandes estrellas invitadas, de la talla de Humberto Ramos, Arthur Adams, Mike Wieringo, Rob Liefeld –vale, a éste lo llamo “gran estrella” en modo irónico-, Todd Nauck o Tim Townsend.

Uno de los momentos más interesantes que completan este volumen es la historia en que se nos muestra un documental televisivo sobre la vida de Lex Luthor, pero tergiversando y manipulando los hechos para que, a ojos del espectador, Lex parezca el bueno y Superman el malo. El estilo visual de la historia recuerda al del mítico Marvels de Alex Ross –salvando las distancias porque, por muy bueno que pueda ser cualquier otro autor, Ross es inigualable-.

Estamos pues ante una obra interesante y completa que nos muestra el peligro de dar alas a un maníaco sediento de poder. Quizás si más gente hubiera leído este cómic cuando fue publicado, ahora el mundo estaría un poquito mejor.

Artículo de Jöse Sénder.

Críticas

Reseña | Los Cuatro Fantásticos, de Dan Slott

18-2-2019

Publicado originalmente en Docpastor.com

Los fans de los cómics clásicos de aventuras estamos de enhorabuena. Debido probablemente a la recuperación de los derechos de Fox y de Konstantin Films por parte de Disney, la primera familia de superhéroes –el grupo más legendario, el que dio inicio a la era Marvel en junio de 1961 y bautizó al universo 616– ha vuelto por fin, después de una época oscura para los cómics en que la triste ausencia de Reed Richards se hacía notar en el mundo. Si algo está claro es que el universo necesita siempre a los 4 Fantásticos. Y no me refiero necesariamente al universo Marvel.

El arranque de esta nueva etapa nos llega de manos del brillante guionista Dan Slott –uno de los pesos pesados del cómic estadounidense de lo que va de siglo– y el dibujo de la siempre espectacular Sara Pichelli, que se ha ganado con honores un puesto entre los dibujantes más admirados del momento. Completan el número una historia corta dibujada por el fascinante artista italiano Simone Bianchi y una tira cómica del siempre divertido Skottie Young.

Aunque aún es pronto para poder analizar la obra a fondo, este primer número ya muestra un poco por dónde van a ir los tiros. Y, francamente, parece un camino agradable. Al ser un primer capítulo de presentación de la nueva era, se centra más en mostrarnos en qué momento emocional de sus vidas está cada personaje y aún no podemos meternos de lleno en las clásicas tramas 4F de aventuras locas y desenfadadas –excepto por un breve flashback que nos muestra una aventura sencilla y divertida de tiempos mejores-. Pero, aunque sea de un modo muy esbozado, ya empieza a augurar los elementos que conformarán la obra, que son los pilares básicos que siempre han tenido los cómics de los 4 Fantásticos, los que los hacen imprescindibles como faro luminoso en un mundo oscuro: Aventura, viajes espaciales, descubrimientos fascinantes, lazos familiares, algo de drama emotivo y sobre todo un elenco imprescindible de secundarios de lujo.

Y es que el bueno de Slott ha sabido incluir ya en el primer capítulo a todos los secundariosimportantes de los 4F, aunque en algunos casos sea de forma más anecdótica que en otros, pero sabiendo que mostrarlos ni que sea un leve instante ya va a dejar claro al lector que éste va a ser un cómic clásico de la franquicia. Alicia Masters –el eterno amor de La Cosa-, Wyatt Wingfoot –el mejor amigo de la Antorcha-, los macarras de la calle Yancy, Medusa, Crystal, Hulka –siendo Dan Slott, no podía dejar de incluir a su personaje más querido-, Willie Lumpkin –nuestro cartero favorito– y, por supuesto, el Doctor Muerte, probablemente el villano más carismático de Marvel –y de lo que no es Marvel-.

Los diálogos de Slott son siempre brillantes y su forma de narrar no admite queja alguna, como ya nos lo demostró en su legendaria etapa de Hulka –She-Hulk by Dan Slott volúmenes 1 y 2, 2004 a 2006, uno de los cómics más divertidos que vais a poder encontrar jamás-. Y en este nuevo inicio de los 4 Fantásticos no parece que vaya a defraudarnos en absoluto. Sólo tenéis que ver a Johnny Storm haciendo de Ferris Bueller en una hilarante escena de este número para que os quede claro que esto es puro Slott. Oh, y no sé a vosotros, pero a mí la splash-page de la página 22 me ha arrancado una sincera lagrimita.

Sólo podemos esperar al próximo número con ansia y altas expectativas. Porque “el mejor cómic del mundo” –como reza el propio subtítulo de la serie– ha vuelto por todo lo alto y promete estar a la altura de sus mejores épocas, las originales de Stan Lee y Jack Kirby en los 60 o la era de Pacheco, Larroca, Davis y otros grandes en el Fantastic Four volumen 3 de 1998 a 2003.

Y es que, como decía la tía Petunia: ¡Es la hora de las tortas, verdaderos creyentes!

Artículo de Jöse Sénder.

Críticas

Reseña | The Woods (volumen 8): La batalla final

30-1-2019

Publicado originalmente en Docpastor.com

Un instituto de Wisconsin desaparece de repente y se teletransporta con todos los alumnos y profesores a una lunade otra galaxia, que al principio puede parecer un hermoso paraíso natural, pero en seguida descubrimos que es una cruda jungla asesina llena de terribles bestias y guerreros implacables. Así empezaba esta interesante historia, The Woods, en la que el genial guionista James Tynion IV nos va metiendo poco a poco en la compleja psique de un grupo de adolescentes, enfrentados a los horrores de la naturaleza alienígena para los que no están preparados.

Poco a poco íbamos descubriendo que en esa luna había más de lo que parecía. Empezando por esas extrañas fuentes de energía que enloquecen al que se acerque demasiado y lo consumen por completo. Siguiendo por el hecho de que otros humanos de nuestro mismo planeta, de muy variadas civilizaciones, habían sido trasladados allí siglos atrás por motivos desconocidos y ahora tratan de sobrevivir como pueden en un mundo salvaje y tribal, un poco al estilo de la serie Los 100.

En este nuevo volumen –que no es el último, pese a su título– se recopilan los capítulos 29 a 32 de esta magnífica y refrescante serie.

Después del enfrentamiento contra Isaac en la Ciudad Negra, que tuvo como sorprendente resultado el retorno de Sanami a la Tierra, el resto de protagonistas la dan por muerta.Karen Jacobs es ahora la gran protagonista, tras un impresionante arco de transformación del personaje que la ha llevado de ser esa niña pánfila sin personalidad que era en el primer capítulo a convertirse en una especie de Xena + Lara Croft + Todos los personajes del Assassin’s Creed juntos.

Harta de tanta muerte sin sentido y forzada a madurar demasiado pronto, Karen ha decidido llevar la batalla hasta las puertas de los japoneses antes de que sean ellos quienes les masacren de nuevo. Acompañada de sus fieles Ben y Sander, se infiltrará en el cuartel enemigo para intentar llegar hasta el cada vez más psicótico general Taisho.

Mientras tanto, Sanami tendrá que enfrentarse a su vuelta a la normalidad y los padres de los protagonistas al sorprendente descubrimiento de la existencia de civilizaciones alienígenas –más que nada porque Sanami se ha llevado con ella al adorable monito espacial Doctor Robot– y de que sus hijos en realidad no han muerto –aunque bueno, a estas alturas del cómic, pocos quedan ya-. Las habituales sorpresas y giros inesperados de guión no se harán esperar, como es habitual en esta serie.

Acción a raudales, paisajes preciosos y mucho, mucho drama psicológico pueblan las páginas de este nuevo volumen, como no podía esperarse menos de esta obra. Publicado originalmente por Boom Studios en América, aquí nos lo trae en un agradable formato de tomos de grosor medio Medusa Cómics.

Las ilustraciones de Michael Dialynas siempre asombran, combinando su estilo marcadamente indie con un preciosismo visual impresionante. Ese mundo de tonos morados, verdes y azules en el que Dialynas nos hace revolcarnos es una delicia visual, lo que no empequeñece la sensación de miedo y angustia que pretende –y logra– provocar el excelente guión de Tynion.

Sólo podemos esperar con ansia el próximo volumen de esta agradable sorpresa narrativa.

Una verdadera joya del cómic independiente, visualmente precioso e intelectualmente delicioso a partes iguales.

Artículo de Jöse Sénder

Críticas

Reseña | Mocha Dick: una de ballenas

12-11-2018

Publicado originalmente en Docpastor.com

Francisco Ortega al guión y Gonzalo Martínez al dibujo nos traen esta nueva revisión de la leyenda real que inspiró el clásico atemporal de la literatura de Herman Melville, Moby Dick.

El viejo pastor Caleb Hienam rememora su juventud, en la que se enfrentó a la terrible ballena gigante conocida como Mocha Dick. En el siglo XIX, el joven Caleb se embarca en un barco pesquero con la misión de capturar a la temible bestia legendaria y allí traba amistad con un indígena llamado Leftraru, junto al que conocerá la amistad, los peligros de la naturaleza y las tragedias de la humanidad.

La historia tiene un estilo narrativo muy propio delromanticismo –no, no me refiero al “romanticismo” en plan Crepúsculo, sino al movimiento artístico decimonónico-, centrada en la idea de la pequeñez del ser humano frente a lo inconmensurable de las fuerzas de la naturaleza.

Se echa de menos tener a unos personajes algo más trabajados con los que puedas llegar a encariñarte, puesto que la obra está al servicio de la trama de la pesca de la ballena y se pasa muy por encima de los personajes y sus conflictos vitales. Pese a ello, el nativo Leftraru es un personaje interesante y da cierto juego, aunque podría dar mucho más.

El dibujo resulta un tanto amateur, pero es claro, conciso y sirve perfectamente a la historia que está narrando, sin dificultar su comprensión en ningún momento. La edición, a cargo de Planeta, es impecable y su portada es preciosa.

Mocha Dick es un cómic recomendable sobre todo para amantes de la historia, ya que hace hincapié en los indios Mapuche, su interesante historia, cultura y costumbres. Probablemente no sea una obra para todos los públicos, puesto que es difícil que atraiga a un lector que no sea un fanático de la temática –la pesca de ballenas– o de las curiosidades histórico-culturales.

Pero sin duda, si eres un fanático de Moby Dick, de las historias de pesca y de los rudos lobos de mar enfrentados al horror de la naturaleza salvaje que les supera con creces, es probable que devores esta novela gráfica al grito de AAARRRR, MARINEROS.

Artículo de Jöse Sénder.

 

Críticas

Reseña | Regreso a Perdición: El final de la saga más famosa del género negro.

9-5-2018

Publicado originalmente en Docpastor.com

En 2002, Sam Mendes llevó a la gran pantalla Camino a la Perdición, con Tom Hanks y Paul Newman, llamando la atención sobre la novela gráfica original de Max Allan Collins y garantizándole un gran éxito, como suele suceder cuando un cómic es adaptado de forma exitosa al cine.

En aquella ocasión se nos narraba la vida del mafiosoMichael O’Sullivan y, en esta tercera y –suponemos– última entrega de la saga familiar, se nos relata la de su nieto, Michael Satariano Jr. Nuestro protagonista consigue ser liberado de un campo de prisioneros en Laos y volver a Estados Unidos, después de haber sido dado por muerto por su familia durante años. Pero al volver se encuentra con que es el último superviviente de su linaje familiar –o eso le dicen– y que tiene que acogerse al programa de protección de testigos. Para que le dejen llevar una vida tranquila, antes tendrá que hacer unos cuantos encargos para el gobierno americano. Y sí, por encargos nos referimos, obviamente, a asesinatos a sueldo, atando cabos sueltos de operaciones encubiertas de la CIA aliada con la mafia, para acabar con cualquiera que pueda dar fe de dicha alianza apócrifa.

Esta nueva entrega está ambientada entre finales de la década de los 60 y mediados de la de los 70. Como sucediera con sus antecesoras, lo importante no es tanto la historia principal en sí –que es bastante sencillita, por no decir manida-, sino cómo Collins aprovecha para hablarnos del trasfondo histórico y sociopolítico de la época.

Vemos así, entre otros temas, el impacto que tuvo la guerra de Vietnam en la población civil; los últimos estertores del sistema de la mafia clásica de los años 40 y su obligada modernización encarándose más hacia el ámbito de los productores de Hollywood –y, la verdad, no podrían haber elegido mejor momento para hablarnos de la putrefacción y la vida turbia de algunos productores, con todo lo que se está descubriendo últimamente-; el shock que supuso el asesinato del presidente Kennedy y de su hermano; o la extrema corrupción del gobierno de los Estados Unidos.

El apartado gráfico corre a cargo de Terry Beatty –quién mejor para ilustrar un cómic de gángsters que alguien que se apellida como Dick Tracy-, que realiza un trabajo extraño y llamativo, en un punto difuso a medio camino entre el lápiz y la tinta, que puede chocar al principio, pero que facilita la lectura rápida del cómic.

Lo mejor de Regreso a Perdición es que, pese a ser una secuela, está enfocada como una historia independiente y se puede leer sin necesidad de conocer las entregas anteriores, que al fin y al cabo ya se resumen rápidamente en apenas un par de viñetas con todo lo que necesitamos saber para poder disfrutar de esta historia sin perdernos. Es la historia de un personaje nuevo, con unos antecedentes nuevos, con nuevos objetivos y nuevos obstáculos, no una mera continuación de algo que hubiera quedado sin cerrar.

Artículo de Jöse Sénder.

Críticas

Reseña | Crepúsculo de Howard Chaykin: Dioses en el espacio.

7-5-2018

Publicado originalmente en Docpastor.com

En los años 50 y 60, debido en parte al gran éxito del cine de ciencia-ficción que surgió como un síntoma de la paranoia anticomunista estadounidense, se pusieron de moda también en el cómic las historias de héroes espaciales. Historias inocentes, sencillas, infantiles y que pecaban de una ingenuidad tal que a día de hoy las miramos por encima del hombro y hacemos una mueca conmovida mientras pensamos “ay, criaturillas”. Los héroes del espacio que poblaban estas historias sencillas fueron cayendo en el olvido con el auge de los superhéroes y nunca más volvió a oírse de ellos.

Hasta que, en los 90, Howard Chaykin decidió recuperarlos. Y a la vez no. Chaykin creó una historia en la que rescataba a los santurrones espaciales de los viejos tiempos –Tommy Tomorrow, Manhunter 2070 y otros- y les daba la vuelta completamente, para dar pie a una obra fría, destructiva y poderosamente adulta. Recuerda a labor que realizara Gaiman por la misma época, rescatando héroes olvidados, pero en este caso enfocada al por entonces moribundo apartado espacial de DC.

En Crepúsculo –por favor, no confundir con cierta saga literaria del mismo nombre y una calidad infinitamente inferior-, se nos narra una epopeya futurista en que la humanidad se ha expandido más allá de las estrellas, ha alcanzado la inmortalidad y, con ella, la más absoluta y deleznable decadencia de su sociedad.

Con esta excusa, Chaykin aprovecha para hablarnos de temas como el racismo, la explotación sexual, las guerras por dinero, la lucha de clases y la bajeza del ser humano. Pero, por encima de todo, habla de la religión y de cómo el hombre siente una necesidad obsesiva de encontrar algo a lo que adorar, de cómo las antiguas deidades van cayendo en el olvido cuando encontramos otras nuevas que nos complazcan más.

La historia es compleja, llena de una cosmología tan rica en detalles y matices como densa y difícil de digerir. No es una lectura ligera para una tarde tonta, hace falta ponerle ganas y concentrarse para captar todos los hilos que conforman este inconmensurable tapiz cósmico e histórico. Pero, una vez dentro de la historia, vale la pena. Crepúsculo es, más que una simple miniserie de cómic en tres partes, un sesudo ensayo para la humanidad. Y esto inevitablemente no es apto para todos los estómagos, pero aquellos que disfruten con una historia complicada que abarca más de lo que tiene tiempo de contar disfrutarán como enanos.

El antiguo héroe perfecto Tommy Tomorrow se convierte aquí en un escalofriante villano de corte ario y neonazi, que pone la piel de gallina. Incluso los protagonistas, los “buenos” de la historia, tienen su lado turbio, nadie acaba de caerte especialmente bien en una historia que se empeña en contarnos que no existen los héroes y que todo el mundo tiene algo de villano en su interior. Excepto Brenda Tomorrow. Es imposible no amarla. Y además, sospecho que su impresionante parecido visual con Sigourney Weaver no es casual y que obedece a la cualidad de fan de los autores.

El dibujo de José Luis García-López es espectacular, como cabía esperar de él. Limpio, claro y a la vez capaz demostrar la suciedad y el hacinamiento de una forma realista y detallada. Sus portadas son verdaderas obras de arte. El color del interior del cómic es quizás un poco demasiado estridente y chillón para una obra de cariz más tétrico, pero los que leímos cómics en los 90 ya estamos acostumbrados a ello y esto no es nada en comparación con algunas otras obras de la época.

Estamos ante una obra para pensar, para conocer a fondo el comportamiento del ser humano en sociedad y horrorizarnos ante él. Una historia sorprendentemente adulta y oscura, para ser una obra de DC que no se encuentra enmarcada dentro de la línea Vertigo.

Os dejo con una frase del personaje con el nombre más impronunciable de la obra, F’Tatatita: “Eres bastante listo. Para ser un bípedo, quiero decir. Pero alguien que espera gratitud de un gato es un auténtico gilipollas”.

Artículo de Jöse Sénder.

Críticas

Reseña | Black Dog: Los sueños de Paul Nash (Dave McKean) – Cuando el arte imita al arte –

4-5-2018

Publicado originalmente en Docpastor.com

Dave McKean, ese genio eterno que no necesita presentación –y, en caso de necesitarla, bastaría hablaros de su trabajo en The Sandman y en prácticamente cualquier cosa que haya escrito Neil Gaiman-.

En esta obra, nominada al premio Eisner 2017 y que forma parte de la sección oficial del festival de Angoulême 2018, McKean se atreve a experimentar remitiéndonos a la vida del pintor surrealista Paul Nash (1889 – 1946), que plasmaba en sus pinturas deforma metafórica los horrores que vivió en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Pero lo más interesante es que, de todos los fragmentos de su vida en los que podría haber enfocado su relato, ha decidido centrarse sobre todo en las pesadillas que le atormentaban y que influían su arte.

Nash utilizaba los sueños y la magia surreal como vía de escape a su angustiosa vida, pero también como metáfora. Una metáfora tanto de los horrores a los que se enfrentaba como de la belleza de las pequeñas cosas, que reivindicaba para intentar mantener la cordura en un mundo que se desmoronaba a su alrededor a pasos agigantados. El perro negro que da título al cómic y que se repite incesantemente en los sueños de Nash simboliza la Gran Guerra, sí, pero también es un signo de lo inevitable, no sólo de la guerra sino del miedo, de la soledad, de la muerte.

McKean nos habla de algunos momentos de la vida de Paul Nash –los malos tratos que sufrió en un colegio privado, la muerte de su madre en una institución mental o el encuentro con su hermano en las trincheras-. Pero se centra sobre todo en el proceso onírico, en la influencia de éste en el arte y en la inevitable deformación de los recuerdos con el paso del tiempo.

El arte “transgénero” de Dave McKean es siempre espectacular, tan perturbador como precioso, con esa característica mezcla entre arte pictórico tradicional y collage digital. En esta ocasión, procura imitar relativamente el estilo surrealista del propio Nash, que concuerda a la perfección con su forma de hacer y que, lejos de limitarle a la hora de narrar, potencia más si cabe la épica artística del autor. Es capaz de combinar bonitas escenas bucólicas con otras de horror asfixiante, mientras alterna la acuarela más tradicional con el fotomontaje más rompedor, páginas estilo cartoon con splash pages surrealistas y sobrecogedoras.

Pero, pese al surrealismo que destila, la narrativa no se ve resentida, la historia se puede seguir visualmente sin problema y, aunque los textos son algo recargados, se deja leer sin problema. Las páginas mudas son probablemente las mejores en cuanto a fluidez de la narración.

Si acaso, el único fallo –menor– está en la traducción al castellano, que ha procurado que todo siga rimando después de cambiar el idioma y en ocasiones puede llegar a resultar un tanto forzado, dando que pensar cuánto habrán cambiado los textos originales para conseguir la rima.

Pero este pequeño defecto no molesta a una novela gráfica que, por todo lo demás, es tan brillante como cabía esperar de Dave McKean, el genio del arte de géneros cruzados, el tejedor de sueños pictóricos.

Artículo de Jöse Sénder.

Críticas

Reseña | El resto del mundo: Catástrofes a la francesa

2-5-2018

Publicado originalmente en Docpastor.com

“El resto del mundo” es una novela gráfica en la que Jean-Christophe Chauzy nos cuenta la historia de una familia que lucha por sobrevivir a una serie de catástrofes naturales que asola toda una parte de Francia.

Pese a que la historia pueda parecer el tópico de las películas de domingo por la tarde en Antena 3, la excelente narrativa de Chauzy la aleja del mencionado subgénero y la convierte en una obra muy a tener en cuenta. Un relato que podríamos definir como “una historia de guerra que no está ambientada en ninguna guerra”.

Su narrativa es clara, sobria y perfectamente comprensible, al más puro estilo europeo, aunque tenga momentos más caóticos que ayudan a meterse en la mente de la protagonista y a empatizar con la angustia que está viviendo..

Su estilo de dibujo manual combina lo comedido y nada excesivo en la tinta con la complejidad de texturas de la acuarela, lo que le confiere a su obra ese preciosismo visual tan característico del álbum francés. De escenas simples y planas puede pasar a espectaculares dobles páginas cargadas de dramatismo, tensión y violencia visual sobrecogedora.

Chauzy nos habla, mediante la historia de esta desdichada familia, de la desesperación ante la adversidad, de la maldad de la sociedad y de cómo el ser humano va perdiendo rápidamente su humanidad cuando se ve obligado a elegir entre la solidaridad hacia el prójimo y la propia supervivencia.

El álbum se queda en un prometedor continuará, que nos deja con un cliffhanger esperando saber qué ha sucedido a, como dice el propio título, el resto del mundo. Tocará esperar a la segunda entrega para saber qué les depara el destino a la protagonista y sus dos hijos.

Artículo de Jöse Sénder.

Críticas

Reseña | Fax desde Sarajevo: una historia no apta para estómagos delicados

14-11-2017

Publicado originalmente en Docpastor.com

Decir que Joe Kubert (1926-2012) es uno de los más grandes autores de la historia del cómic es decir obviedades. Con la mayor parte de su trabajo creado para DC y para editoriales independientes, Kubert alcanzó el estrellato con obras como Sargento Rock, Hawkman o algunas historias de Tex.

Y en el caso que nos ocupa, estamos ante la obra más personal y exquisita de su carrera. Fax desde Sarajevo fue publicado por primera vez en 1996 por Dark Horse Comics y nos llega ahora en una edición de lujo de la mano de ECC.

Kubert narra la historia real de su amigo Ervin Rustemagic, que se vio atrapado junto a su familia y vecinos en los 18 meses de indescriptible horror que duró el asedio a Sarajevo por parte de las tropas serbias, entre 1992 y 1993. Rustemagic se comunicaba con Kubert y otros buenos amigos del mundo del cómic mediante un fax. A partir de los cientos de faxes que recibió, Kubert pudo reconstruir la historia de Ervin y su familia y narrarla de forma clara y desgarradora, para denunciar al mundo los horrores de la guerra Serbo-Bosnia.

Como forma de acentuar este aire de realismo e impactar al lector más aún, la obra incluye los faxes originales de Rustemagic, recopilados y entremezclados con el propio cómic.

En esta emotiva historia, el patriarca de los Kubert nos muestra la tragedia de una familia civil obligada a huir de su propia casa en mitad de una zona de guerra. Se nos muestra a Milosevic como el gran villano sediento de sangre y a sus tropas como verdaderos maníacos homicidas sin el menor atisbo de un alma humana. Es una historia no apta para estómagos delicados, ya que no se corta un pelo a la hora de narrar los peores horrores de la guerra: francotiradores que cobran por civil muerto, con un plus si son niños; campos de concentración dedicados a la violación masiva de prisioneros por parte de los soldados; saqueos de casas matando a toda una familia sólo para poder robarles una videoconsola; y un largo etcétera.

Y, por encima de todo, la esperanza ciega del protagonista de poder poner a salvo a su familia, su valor reluciendo en medio del pánico, un humilde autor de cómics cruzando zonas críticas de guerra en su Opel Kadett, con la única protección de bandejas metálicas pegadas a la carrocería y pilas de cómics en el interior para absorber el impacto de las balas.

La narrativa de Kubert, siempre clara, y su dibujo de corte clásico, pero impactante y cargado de dramatismo, te mantendrá enganchado hasta el final para saber qué pasa a continuación.

Considerada por muchos la obra maestra de la carrera del autor, Fax desde Sarajevo ha cosechado prestigiosos premios como el Don Thompson del 96, el Harvey del 97 e incluso un premio Will Eisner de 1997.

Un artículo de José Sënder.