Críticas

Reseña | Mocha Dick: una de ballenas

12-11-2018

Publicado originalmente en Docpastor.com

Francisco Ortega al guión y Gonzalo Martínez al dibujo nos traen esta nueva revisión de la leyenda real que inspiró el clásico atemporal de la literatura de Herman Melville, Moby Dick.

El viejo pastor Caleb Hienam rememora su juventud, en la que se enfrentó a la terrible ballena gigante conocida como Mocha Dick. En el siglo XIX, el joven Caleb se embarca en un barco pesquero con la misión de capturar a la temible bestia legendaria y allí traba amistad con un indígena llamado Leftraru, junto al que conocerá la amistad, los peligros de la naturaleza y las tragedias de la humanidad.

La historia tiene un estilo narrativo muy propio delromanticismo –no, no me refiero al “romanticismo” en plan Crepúsculo, sino al movimiento artístico decimonónico-, centrada en la idea de la pequeñez del ser humano frente a lo inconmensurable de las fuerzas de la naturaleza.

Se echa de menos tener a unos personajes algo más trabajados con los que puedas llegar a encariñarte, puesto que la obra está al servicio de la trama de la pesca de la ballena y se pasa muy por encima de los personajes y sus conflictos vitales. Pese a ello, el nativo Leftraru es un personaje interesante y da cierto juego, aunque podría dar mucho más.

El dibujo resulta un tanto amateur, pero es claro, conciso y sirve perfectamente a la historia que está narrando, sin dificultar su comprensión en ningún momento. La edición, a cargo de Planeta, es impecable y su portada es preciosa.

Mocha Dick es un cómic recomendable sobre todo para amantes de la historia, ya que hace hincapié en los indios Mapuche, su interesante historia, cultura y costumbres. Probablemente no sea una obra para todos los públicos, puesto que es difícil que atraiga a un lector que no sea un fanático de la temática –la pesca de ballenas– o de las curiosidades histórico-culturales.

Pero sin duda, si eres un fanático de Moby Dick, de las historias de pesca y de los rudos lobos de mar enfrentados al horror de la naturaleza salvaje que les supera con creces, es probable que devores esta novela gráfica al grito de AAARRRR, MARINEROS.

Artículo de Jöse Sénder.

 

Críticas

Reseña | Regreso a Perdición: El final de la saga más famosa del género negro.

9-5-2018

Publicado originalmente en Docpastor.com

En 2002, Sam Mendes llevó a la gran pantalla Camino a la Perdición, con Tom Hanks y Paul Newman, llamando la atención sobre la novela gráfica original de Max Allan Collins y garantizándole un gran éxito, como suele suceder cuando un cómic es adaptado de forma exitosa al cine.

En aquella ocasión se nos narraba la vida del mafiosoMichael O’Sullivan y, en esta tercera y –suponemos– última entrega de la saga familiar, se nos relata la de su nieto, Michael Satariano Jr. Nuestro protagonista consigue ser liberado de un campo de prisioneros en Laos y volver a Estados Unidos, después de haber sido dado por muerto por su familia durante años. Pero al volver se encuentra con que es el último superviviente de su linaje familiar –o eso le dicen– y que tiene que acogerse al programa de protección de testigos. Para que le dejen llevar una vida tranquila, antes tendrá que hacer unos cuantos encargos para el gobierno americano. Y sí, por encargos nos referimos, obviamente, a asesinatos a sueldo, atando cabos sueltos de operaciones encubiertas de la CIA aliada con la mafia, para acabar con cualquiera que pueda dar fe de dicha alianza apócrifa.

Esta nueva entrega está ambientada entre finales de la década de los 60 y mediados de la de los 70. Como sucediera con sus antecesoras, lo importante no es tanto la historia principal en sí –que es bastante sencillita, por no decir manida-, sino cómo Collins aprovecha para hablarnos del trasfondo histórico y sociopolítico de la época.

Vemos así, entre otros temas, el impacto que tuvo la guerra de Vietnam en la población civil; los últimos estertores del sistema de la mafia clásica de los años 40 y su obligada modernización encarándose más hacia el ámbito de los productores de Hollywood –y, la verdad, no podrían haber elegido mejor momento para hablarnos de la putrefacción y la vida turbia de algunos productores, con todo lo que se está descubriendo últimamente-; el shock que supuso el asesinato del presidente Kennedy y de su hermano; o la extrema corrupción del gobierno de los Estados Unidos.

El apartado gráfico corre a cargo de Terry Beatty –quién mejor para ilustrar un cómic de gángsters que alguien que se apellida como Dick Tracy-, que realiza un trabajo extraño y llamativo, en un punto difuso a medio camino entre el lápiz y la tinta, que puede chocar al principio, pero que facilita la lectura rápida del cómic.

Lo mejor de Regreso a Perdición es que, pese a ser una secuela, está enfocada como una historia independiente y se puede leer sin necesidad de conocer las entregas anteriores, que al fin y al cabo ya se resumen rápidamente en apenas un par de viñetas con todo lo que necesitamos saber para poder disfrutar de esta historia sin perdernos. Es la historia de un personaje nuevo, con unos antecedentes nuevos, con nuevos objetivos y nuevos obstáculos, no una mera continuación de algo que hubiera quedado sin cerrar.

Artículo de Jöse Sénder.

Críticas

Reseña | Crepúsculo de Howard Chaykin: Dioses en el espacio.

7-5-2018

Publicado originalmente en Docpastor.com

En los años 50 y 60, debido en parte al gran éxito del cine de ciencia-ficción que surgió como un síntoma de la paranoia anticomunista estadounidense, se pusieron de moda también en el cómic las historias de héroes espaciales. Historias inocentes, sencillas, infantiles y que pecaban de una ingenuidad tal que a día de hoy las miramos por encima del hombro y hacemos una mueca conmovida mientras pensamos “ay, criaturillas”. Los héroes del espacio que poblaban estas historias sencillas fueron cayendo en el olvido con el auge de los superhéroes y nunca más volvió a oírse de ellos.

Hasta que, en los 90, Howard Chaykin decidió recuperarlos. Y a la vez no. Chaykin creó una historia en la que rescataba a los santurrones espaciales de los viejos tiempos –Tommy Tomorrow, Manhunter 2070 y otros- y les daba la vuelta completamente, para dar pie a una obra fría, destructiva y poderosamente adulta. Recuerda a labor que realizara Gaiman por la misma época, rescatando héroes olvidados, pero en este caso enfocada al por entonces moribundo apartado espacial de DC.

En Crepúsculo –por favor, no confundir con cierta saga literaria del mismo nombre y una calidad infinitamente inferior-, se nos narra una epopeya futurista en que la humanidad se ha expandido más allá de las estrellas, ha alcanzado la inmortalidad y, con ella, la más absoluta y deleznable decadencia de su sociedad.

Con esta excusa, Chaykin aprovecha para hablarnos de temas como el racismo, la explotación sexual, las guerras por dinero, la lucha de clases y la bajeza del ser humano. Pero, por encima de todo, habla de la religión y de cómo el hombre siente una necesidad obsesiva de encontrar algo a lo que adorar, de cómo las antiguas deidades van cayendo en el olvido cuando encontramos otras nuevas que nos complazcan más.

La historia es compleja, llena de una cosmología tan rica en detalles y matices como densa y difícil de digerir. No es una lectura ligera para una tarde tonta, hace falta ponerle ganas y concentrarse para captar todos los hilos que conforman este inconmensurable tapiz cósmico e histórico. Pero, una vez dentro de la historia, vale la pena. Crepúsculo es, más que una simple miniserie de cómic en tres partes, un sesudo ensayo para la humanidad. Y esto inevitablemente no es apto para todos los estómagos, pero aquellos que disfruten con una historia complicada que abarca más de lo que tiene tiempo de contar disfrutarán como enanos.

El antiguo héroe perfecto Tommy Tomorrow se convierte aquí en un escalofriante villano de corte ario y neonazi, que pone la piel de gallina. Incluso los protagonistas, los “buenos” de la historia, tienen su lado turbio, nadie acaba de caerte especialmente bien en una historia que se empeña en contarnos que no existen los héroes y que todo el mundo tiene algo de villano en su interior. Excepto Brenda Tomorrow. Es imposible no amarla. Y además, sospecho que su impresionante parecido visual con Sigourney Weaver no es casual y que obedece a la cualidad de fan de los autores.

El dibujo de José Luis García-López es espectacular, como cabía esperar de él. Limpio, claro y a la vez capaz demostrar la suciedad y el hacinamiento de una forma realista y detallada. Sus portadas son verdaderas obras de arte. El color del interior del cómic es quizás un poco demasiado estridente y chillón para una obra de cariz más tétrico, pero los que leímos cómics en los 90 ya estamos acostumbrados a ello y esto no es nada en comparación con algunas otras obras de la época.

Estamos ante una obra para pensar, para conocer a fondo el comportamiento del ser humano en sociedad y horrorizarnos ante él. Una historia sorprendentemente adulta y oscura, para ser una obra de DC que no se encuentra enmarcada dentro de la línea Vertigo.

Os dejo con una frase del personaje con el nombre más impronunciable de la obra, F’Tatatita: “Eres bastante listo. Para ser un bípedo, quiero decir. Pero alguien que espera gratitud de un gato es un auténtico gilipollas”.

Artículo de Jöse Sénder.

Críticas

Reseña | Black Dog: Los sueños de Paul Nash (Dave McKean) – Cuando el arte imita al arte –

4-5-2018

Publicado originalmente en Docpastor.com

Dave McKean, ese genio eterno que no necesita presentación –y, en caso de necesitarla, bastaría hablaros de su trabajo en The Sandman y en prácticamente cualquier cosa que haya escrito Neil Gaiman-.

En esta obra, nominada al premio Eisner 2017 y que forma parte de la sección oficial del festival de Angoulême 2018, McKean se atreve a experimentar remitiéndonos a la vida del pintor surrealista Paul Nash (1889 – 1946), que plasmaba en sus pinturas deforma metafórica los horrores que vivió en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Pero lo más interesante es que, de todos los fragmentos de su vida en los que podría haber enfocado su relato, ha decidido centrarse sobre todo en las pesadillas que le atormentaban y que influían su arte.

Nash utilizaba los sueños y la magia surreal como vía de escape a su angustiosa vida, pero también como metáfora. Una metáfora tanto de los horrores a los que se enfrentaba como de la belleza de las pequeñas cosas, que reivindicaba para intentar mantener la cordura en un mundo que se desmoronaba a su alrededor a pasos agigantados. El perro negro que da título al cómic y que se repite incesantemente en los sueños de Nash simboliza la Gran Guerra, sí, pero también es un signo de lo inevitable, no sólo de la guerra sino del miedo, de la soledad, de la muerte.

McKean nos habla de algunos momentos de la vida de Paul Nash –los malos tratos que sufrió en un colegio privado, la muerte de su madre en una institución mental o el encuentro con su hermano en las trincheras-. Pero se centra sobre todo en el proceso onírico, en la influencia de éste en el arte y en la inevitable deformación de los recuerdos con el paso del tiempo.

El arte “transgénero” de Dave McKean es siempre espectacular, tan perturbador como precioso, con esa característica mezcla entre arte pictórico tradicional y collage digital. En esta ocasión, procura imitar relativamente el estilo surrealista del propio Nash, que concuerda a la perfección con su forma de hacer y que, lejos de limitarle a la hora de narrar, potencia más si cabe la épica artística del autor. Es capaz de combinar bonitas escenas bucólicas con otras de horror asfixiante, mientras alterna la acuarela más tradicional con el fotomontaje más rompedor, páginas estilo cartoon con splash pages surrealistas y sobrecogedoras.

Pero, pese al surrealismo que destila, la narrativa no se ve resentida, la historia se puede seguir visualmente sin problema y, aunque los textos son algo recargados, se deja leer sin problema. Las páginas mudas son probablemente las mejores en cuanto a fluidez de la narración.

Si acaso, el único fallo –menor– está en la traducción al castellano, que ha procurado que todo siga rimando después de cambiar el idioma y en ocasiones puede llegar a resultar un tanto forzado, dando que pensar cuánto habrán cambiado los textos originales para conseguir la rima.

Pero este pequeño defecto no molesta a una novela gráfica que, por todo lo demás, es tan brillante como cabía esperar de Dave McKean, el genio del arte de géneros cruzados, el tejedor de sueños pictóricos.

Artículo de Jöse Sénder.

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Reseña | El resto del mundo: Catástrofes a la francesa

2-5-2018

Publicado originalmente en Docpastor.com

“El resto del mundo” es una novela gráfica en la que Jean-Christophe Chauzy nos cuenta la historia de una familia que lucha por sobrevivir a una serie de catástrofes naturales que asola toda una parte de Francia.

Pese a que la historia pueda parecer el tópico de las películas de domingo por la tarde en Antena 3, la excelente narrativa de Chauzy la aleja del mencionado subgénero y la convierte en una obra muy a tener en cuenta. Un relato que podríamos definir como “una historia de guerra que no está ambientada en ninguna guerra”.

Su narrativa es clara, sobria y perfectamente comprensible, al más puro estilo europeo, aunque tenga momentos más caóticos que ayudan a meterse en la mente de la protagonista y a empatizar con la angustia que está viviendo..

Su estilo de dibujo manual combina lo comedido y nada excesivo en la tinta con la complejidad de texturas de la acuarela, lo que le confiere a su obra ese preciosismo visual tan característico del álbum francés. De escenas simples y planas puede pasar a espectaculares dobles páginas cargadas de dramatismo, tensión y violencia visual sobrecogedora.

Chauzy nos habla, mediante la historia de esta desdichada familia, de la desesperación ante la adversidad, de la maldad de la sociedad y de cómo el ser humano va perdiendo rápidamente su humanidad cuando se ve obligado a elegir entre la solidaridad hacia el prójimo y la propia supervivencia.

El álbum se queda en un prometedor continuará, que nos deja con un cliffhanger esperando saber qué ha sucedido a, como dice el propio título, el resto del mundo. Tocará esperar a la segunda entrega para saber qué les depara el destino a la protagonista y sus dos hijos.

Artículo de Jöse Sénder.

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Reseña | Fax desde Sarajevo: una historia no apta para estómagos delicados

14-11-2017

Publicado originalmente en Docpastor.com

Decir que Joe Kubert (1926-2012) es uno de los más grandes autores de la historia del cómic es decir obviedades. Con la mayor parte de su trabajo creado para DC y para editoriales independientes, Kubert alcanzó el estrellato con obras como Sargento Rock, Hawkman o algunas historias de Tex.

Y en el caso que nos ocupa, estamos ante la obra más personal y exquisita de su carrera. Fax desde Sarajevo fue publicado por primera vez en 1996 por Dark Horse Comics y nos llega ahora en una edición de lujo de la mano de ECC.

Kubert narra la historia real de su amigo Ervin Rustemagic, que se vio atrapado junto a su familia y vecinos en los 18 meses de indescriptible horror que duró el asedio a Sarajevo por parte de las tropas serbias, entre 1992 y 1993. Rustemagic se comunicaba con Kubert y otros buenos amigos del mundo del cómic mediante un fax. A partir de los cientos de faxes que recibió, Kubert pudo reconstruir la historia de Ervin y su familia y narrarla de forma clara y desgarradora, para denunciar al mundo los horrores de la guerra Serbo-Bosnia.

Como forma de acentuar este aire de realismo e impactar al lector más aún, la obra incluye los faxes originales de Rustemagic, recopilados y entremezclados con el propio cómic.

En esta emotiva historia, el patriarca de los Kubert nos muestra la tragedia de una familia civil obligada a huir de su propia casa en mitad de una zona de guerra. Se nos muestra a Milosevic como el gran villano sediento de sangre y a sus tropas como verdaderos maníacos homicidas sin el menor atisbo de un alma humana. Es una historia no apta para estómagos delicados, ya que no se corta un pelo a la hora de narrar los peores horrores de la guerra: francotiradores que cobran por civil muerto, con un plus si son niños; campos de concentración dedicados a la violación masiva de prisioneros por parte de los soldados; saqueos de casas matando a toda una familia sólo para poder robarles una videoconsola; y un largo etcétera.

Y, por encima de todo, la esperanza ciega del protagonista de poder poner a salvo a su familia, su valor reluciendo en medio del pánico, un humilde autor de cómics cruzando zonas críticas de guerra en su Opel Kadett, con la única protección de bandejas metálicas pegadas a la carrocería y pilas de cómics en el interior para absorber el impacto de las balas.

La narrativa de Kubert, siempre clara, y su dibujo de corte clásico, pero impactante y cargado de dramatismo, te mantendrá enganchado hasta el final para saber qué pasa a continuación.

Considerada por muchos la obra maestra de la carrera del autor, Fax desde Sarajevo ha cosechado prestigiosos premios como el Don Thompson del 96, el Harvey del 97 e incluso un premio Will Eisner de 1997.

Un artículo de José Sënder.

Críticas

Cinema Purgatorio – No es la típica recopilación de cuentos

20-5-2017

Publicado originalmente en Docpastor.com

De nuevo nos encontramos ante una recopilación de historias cortas, pero en este caso de una forma mucho más original que la habitual, con una continuidad que no suele aparecer en este estilo. Alan Moore –que, pese a tener su nombre escrito muy grande en portada, no escribe la totalidad del tomo, sino sólo las pequeñas partes introductorias- nos traslada a un misterioso cine al que van los dormidos a soñar historias extrañas y retorcidas. Pese a que Moore escribe pocas páginas, el volumen cuenta con otros guionistas de la talle de Garth Ennis (Predicador), Kieron Gillen (Jóvenes Vengadores), Max Brooks(Guerra Mundial Z) o Christos Gage (Spiderman Superior).

En la sala del Cinema Purgatorio, Moore escribe historias cortitas, de apenas cuatro páginas, que nos dejan en un estado de agitación mental perfecto para pasar a las cuatro historias principales, las de los otros autores. El resultado es algo irregular a veces, pero de una innegable calidad literaria.

La historia de Garth Ennis, “Código Pru”, gira en torno a una paramédica que empieza su nuevo trabajo en una ambulancia de Nueva York y desde allí irá conociendo a toda suerte de criaturas espeluznantes, desde vampiros hasta el mismísimo monstruo de Frankenstein. Ésta es quizás la historia más interesante de las cuatro, con personajes muy bien construidos, con una mirada tierna y humana a personajes en situaciones dantescas que rozan lo gore, como sólo Ennis sabe hacerlo. El dibujo de Raúlo Cáceres es, a todos los efectos, impresionante.

En cuanto a la historia de Kieron Gillen, es sin duda la más original y sorprendente. ¿Qué pasa si mezclas Pokemon y Mad Max? Pues que te sale esta historia, “Modis”. Personas que se dedican a cazar y adiestrar a una especie de demonios-animal con poderes variopintos, para usarlos en combates contra otros y coleccionar tantos como puedan. Pero todo esto en un futuro post-apocalíptico que mezcla el Mad Max clásico con la mejor Tank Girl, en un árido desierto nuclear, en un ambiente mucho más adulto y violento que el –para qué negarlo- pueril y aborrecible Pokemon.

Max Brooks nos trae “Una Unión más perfecta”. Una historia que, siendo de Brooks, sólo podía tratar sobre zombis, como todo lo que ha escrito en su vida este genio. En este caso, los soldados de la Unión tienen que dejar de lado la Guerra de Secesión americana para hacer frente a las hordas de muertos vivientes que asolan el país, en un ejercicio de ficción histórica espeluznante. Lo único que le falla es una lentitud excesiva en la narración que, si bien es interesante en lo que tarda en mostrar a los zombis para aumentar el sentido del suspense, quizás abusa de este recurso, ya que no nos está contando nada interesante que nos enganche mientras esperamos a que pase lo esencial. El dibujo tampoco ayuda, con una imposibilidad física de distinguir entre ellos a los personajes, todos exactamente iguales.

Christos Gage nos trae la que es sin duda la historia más floja de las cuatro, “Colosal”, en que las fuerzas aéreas americanas se enfrentan a una horda de monstruos gigantes que aplastan ciudades en la más pura tradición del cine clásico japonés. La ausencia de personajes carismáticos con los que podamos identificarnos es lo que resta fuerza a esta historia, si bien es compensado por el dibujo de Gabriel Andrade, tan espectacular como siempre y con escenas de acción innegablemente épicas.

De las breves historias de Alan Moore, destaca ésa en que los personajes de una película de romanos enloquecen al darse cuenta de que están en una película y no son personas reales. No sólo rompe la cuarta pared con un estilo y gracia increíbles, con la maestría habitual de Moore, sino que además arroja una curiosa y crítica mirada a la vida moderna desde los ojos de un romano antiguo.

Lo que distingue a esta obra de cualquier recopilación habitual de historias cortas es su voluntad de continuación, donde cada una de las cuatro historias troncales se va narrando en breves capítulos alternados entre sí. De modo que no se nos presentan cuatro narraciones cortas y autoconclusivas, sino cuatro nuevas series con pretensión de continuar, de las que al menos dos de ellas son tremendamente buenas. Un proyecto fresco y original, quizás no a la altura del mejor Moore, pero altamente recomendable y que cabe esperar que siga adelante durante una buena temporada.

Artículo de Josë Sènder.