Críticas

LA CUARTA TEMPORADA DE BOJACK HORSEMAN ES LO MEJOR QUE TE HA PASADO Y LO SABES

12-1-2018

Publicado originalmente en Reino de Series.

Si tienes Netflix y aún no has visto BoJack Horseman, el motivo se escapa de toda posible comprensión. Si has visto la serie, probablemente ya hayas devorado con ansia la cuarta temporada, con los ojos vidriosos y el corazón a cien. Pero, en el caso de que o bien aún no hayas visto la nueva temporada o bien aún no le hayas dado a la serie la oportunidad que se merece, aquí tienes varios motivos.

 

¿Otra serie más de animación para adultos, con humor ácido y bromas bestias? Bueno, sí y no. Si bien es cierto que BoJack Horseman tiene un humor cínico y maduro no apto para niños, como el de Archer o el de Padre de Familia, pronto nos damos cuenta de que la serie es mucho más que eso. La serie mezcla la comedia con el drama y la tragedia, lanzándonos de cabeza a un mundo profundo y desgarrador como pocos. La historia de una estrella televisiva de los 90 venida a menos, que intenta llenar su vacío interior con alcohol, drogas y cualquier pequeño destello de luz que le ayude a olvidar momentáneamente su terrible depresión crónica, es sólo la punta del iceberg de una historia compleja y llena de capas y más capas. El mundo humorístico y colorido en que animales de todo tipo se comportan como personas –y, a su vez, no– se contrapone al crudo retrato de la sociedad capitalista y a la bestia infernal de Hollywood –perdón… “Hollywoo”– que devora las esperanzas y las ganas de vivir de todo aquel que se atreva entrar en sus fauces. El dominio del metalenguaje y la burla a los estereotipos del cine y la televisión que vemos en BoJack es sólo equiparable a lo que Dan Harmon nos mostró en su día en Community.

 

El cabrón te hace reír y llorar a partes iguales.

 

¿Qué tiene de especial la cuarta temporada? El tono de esta serie siempre ha sido el de un humor cínico y autodestructivo, cargado de un pesimismo extremo que nos ayuda a meternos en la piel de una persona con una depresión galopante –sin intención de hacer un chiste– y nos mete en una montaña rusa de emociones que, incluso cuando parece ir un poquito para arriba, siempre acaba yendo para abajo. Odiamos a BoJack por ser tan capullo y, a la vez, lo amamos y queremos abrazarlo y decirle que todo va a ir bien. Pero, en esta cuarta temporada, por primera vez en cuatro años empezamos a ver un rayito de cálido optimismo que se abre paso y que le hacía muchísima falta tanto al protagonista como a nosotros, los espectadores. No significa que la serie se vuelva alegre y festiva, pero sí se agradece que se alivie un poquito la tragedia habitual y nos haga sonreír. Seamos sinceros: si no derramaste ni tan siquiera una pequeña lágrima con la escena de los caballos al final de la tercera temporada, es que no tienes corazón –probablemente te gustaron las precuelas de Star Wars y tu personaje favorito de Doctor Who fue Danny Pink-. Y, si esa escena te emocionó, en la cuarta temporada vas a encontrar unas cuántas similares que te llegarán al alma.

 

Wild, wild horses…

 

Ya sólo la escena de apertura con BoJack atravesando el desierto en coche mientras suena la mítica “A horse with no name” de America –pero encima versionada por Michelle Branch, que es incluso mejor– es de poner los pelos de punta. Toda la trama de Hollyhock –si la has visto, te reto a decir de memoria su apellido, es más difícil aún que memorizarse lo que significan las siglas de S.H.I.E.L.D.– es sencillamente preciosa y el personaje te cautiva sin posibilidad de evitarlo. Especial mención a algunos de los momentos álgidos de la temporada: Como momento cómico supremo, tenemos el capítulo especial protagonizado por Todd –Aaron Paul, de Breaking Bad-, que es un hartón de reír del primer al último minuto. Como momento tierno, el capítulo mudo en el que BoJack tiene que hacerse cargo de un bebé en el fondo del mar –que es, además, una muestra de maestría en su realización-. Y, como momento dramático, tenemos el escalofriante capítulo en el que se nos narra la historia de la madre de BoJack –una anciana con alzheimer, no lo olvidemos– a través de sus recuerdos desordenados, inconexos y plagados de detalles –personajes sin cara o con un borrón que la tapa– que pone la piel de gallina y nos angustia hasta lo indecible. Hay otros giros dramáticos de los que no hablaré aquí para no hacer demasiados spoilers, pero que sin duda te hacen gritar delante de la pantalla, a veces de puro horror, a veces de pura emoción.

 

La angustia que provoca este capítulo no se puede expresar con palabras.

 

Los personajes siguen creciendo y mejorando. Que un personaje que al principio parecía estúpido, anodino e insoportable como es Mister Peanutbutter acabe siendo adorable, genial y uno de los más queridos por el público es prueba suficiente de la admirable caracterización llevada a cabo por los guionistas. Sigue creciendo día a día el personaje de Diane Nguyen –Alison Brie, la estrella de Community o Glow-, obviamente el propio BoJack y, probablemente, los dos que más crecen y mejoran a lo largo de la serie son Todd –con sus problemas sexuales, su extremada locura infantil que tapa a duras penas una personalidad triste a la sombra de BoJack– y sobre todo Princess Carolyn, la agente de actores que siempre cae de pie, sin duda el mejor personaje de la serie.

 

Te queremos, Princess Carolyn.

 

Después de todo esto, simplemente me queda añadir: Si no has visto aún la cuarta temporada de BoJack Horseman, ya estás tardando. ¡Vuela! O, como diría Mister Peanutbutter… “Doggie doggie what now?

 

Críticas

RAZONES POR LAS QUE JESSICA JONES ES LA MASTERPIECE DEL AÑO

16-12-2015

Publicado originalmente en Reino de Series.

 

Si una serie ha pegado fuerte este año entre los aficionados al género superheroico, ha sido sin duda Jessica Jones, la nueva sensación de Netflix / Marvel (lo siento, Flash, te queremos pero es lo que hay). Nuestra Jessi (por favor, no me dejéis volver a llamarla así) ha enganchado tanto a los fans del Universo Cinematográfico Marvel como a toneladas de espectadores que no suelen fijarse en las pelis de superhéroes (y no hablemos ya del selecto conjunto de fans del cómic original de Jessica). ¿Pero en qué radica el éxito de esta serie? Veamos…

EL TONO

Marvel está haciendo algo muy interesante con su Universo Cinematográfico y Televisivo, que es dar distintos tonos a sus películas y series. Están la inmensa mayoría, que son pelis de superhéroes, aventuras, hostias como panes y ya está, pero luego tienes las comedias disparatadas como Guardianes de la Galaxia o una serie de espionaje puro y duro como Agentes de S.H.I.E.L.D. En el caso de Jessica Jones, al igual que en el cómic original, Marvel ha querido dar un paso más allá y dejarnos claro que ésta no es una historia de superhéroes. Es una serie noir al más puro estilo de las pelis de Bogart, pero trasladada a una época actual, más sombría si cabe. Es una serie de detectives, de desencanto social en la jungla urbana, de “la vida es una mierda, pero habrá que seguir tirando como se pueda”. Se da la casualidad de que sale gente con superpoderes, pero esto no es lo principal. Lo principal es Jessica, su trabajo de detective privada y el asco que siente por el mundo que la rodea.

JESSICA EN SÍ

Jessica es el personaje ideal para una serie que rompe con los esquemas del género heroico. Es la antiheroínamáxima. Bebe, fuma, folla, dice tacos y tiene tal facilidad para recurrir a la violencia física en cualquier situación que haría estremecerse de terror a Punisher. Su principal superpoder, más que la fuerza aumentada y la capacidad de volar (más o menos), parece ser su cinismo recalcitrante y la capacidad de hacerte sentir como la cucaracha que ella cree que eres sólo con una mirada despectiva. Todo se la trae al fresco. Bueno, todo no… ya hemos visto de qué va la historia, ¿no? Además, Krysten Ritter es como un ángel caído del cielo y, si a vosotros ya os enamoró en Breaking Bad, sólo os digo que a mí ya me tenía enamorado desde su (insoportable) personaje enVeronica Mars.

EL HOMBRE PÚRPURA

Aunque en su adaptación para televisión se ha obviado lo de que tenga la piel lila y su origen croata, Kilgrave es el mejor villano que hemos visto en una serie de televisión desde los tiempos del Fumador en Expediente X, Sylar en Heroes o Lindsey McDonald en Angel. Como ya hicieron con Kingpin en la serie de Daredevil, nos han mostrado a un sociópata peligroso que da ganas de echarse a llorar escondido bajo la cama, a la vez que nos han enseñado su lado humano y nos han hecho compadecernos de él en ocasiones. La serie va alternando esos momentos de “dios, pobrecito Kilgrave” con los de “pero será mamón, ojalá lo maten pronto” y está tan bien escrito que te lo comes con patatas. Y no nos olvidemos de quién lo interpreta: David Tennant, probablemente el mejor actor de la historia de la humanidad (toma, lo digo y me quedo tan ancho). El Gran Orgullo de Escocia, lo mismo se atreve con el nivel de histrionismo que lo hizo mítico en Doctor Who (es el mejor Doctor habido y por haber y lo sabéis), que nos hace llorar con su desvalido y dolorido personaje en Broadchurch, que se marca un Hamlet, que nos traumatiza interpretando al terrorífico Kilgrave y hace que nos dé miedo salir a la calle a comprar el pan.

David Tennant ya acosaba a Jessica incluso en los murales de las oficinas de Marvel.

David Tennant ya acosaba a Jessica incluso en los murales de las oficinas de Marvel.

EL RITMO

No esperéis ver una serie de superhéroes con acción a raudales, épicas aventuras y un ritmo trepidante. Jessica Jones es pura novela negra, una serie de ambiente, una historia sobre ser un inadaptado en un entorno hostil y claustrofóbico, sobre lo lento y opresivo que se te hace el día a día cuando no sabes quién eres ni lo que quieres ser. Por ello, la historia comienza con un ritmo suave, pausado, contemplativo, que hace que mientras la ves puedas meterte en el ambiente y sentir lo que siente Jessica, llegar a entenderla, ponerte en la piel de un detective privado que vive en un cochambroso apartamento de un barrio bajo de Nueva York. La trama avanza de forma adecuada, sin aburrirnos por lo tranquilo del ritmo y sin dejar de agobiarnos por las escalofriantes apariciones de Kilgrave. Pero si lo que buscas son emociones fuertes, no te preocupes. A partir del capítulo 6 (recordemos que sólo tiene 13 capítulos, así que estaríamos poco antes de la mitad de la temporada) la trama da un salto y el ritmo se acelera, llevándonos en una carrera vertiginosa hacia el brutal final.

SECUNDARIOS DE ORO

He leído en alguna crítica de internet que los secundarios de Jessica Jones son poco interesantes. No estoy para nada de acuerdo. Precisamente una de las grandezas de la serie es la riqueza de sus secundarios. No hay un solo personaje que no tenga personalidad. Hasta los personajes episódicos que tienen dos frases en toda la serie tienen algún detalle que los hace especiales, en lugar del simple “hola, pasaba por aquí para rellenar”, desde las variopintas víctimas de Kilgrave hasta los clientes de Jessica. Malcolm, el vecino drogadicto, es genial y por favor, que salga más. Luke Cage se come la pantalla y da aún más ganas de que estrenen su propia serie. Jeri, pese a estar interpretada por la insulsa Carrie-Anne Moss (Trinity de Matrix, la mujer con la expresión facial de Van Damme en su peor día), está llena de matices que la hacen interesante pese a lo odiosa que es. Y no me voy a explayar hablando de Patsy, digooo, Trish Walker, porque aquí no puedo incluir el emoticono de whatsapp del gatito con corazones en los ojos. Bueno, quizás más abajo…

Malcolm es mucho más guay en la serie que en el cómic.

Malcolm es mucho más guay en la serie que en el cómic.

CONEXIÓN CON EL UCM

Una de las cosas que más lo parten en el Universo Cinematográfico Marvel y que hacen que esté ganando terreno al de su rival DC es ese lema de “Todo está conectado” con el que nos vendieron Agentes de S.H.I.E.L.D. Al contrario que pasa en DC, que cada peli parece transcurrir en una realidad distinta y no tener ninguna lógica entre sí (y no digamos ya entre las pelis y las series), en Marvel nos quieren dejar muy claro que todo pasa en un mismo cosmos de ficción, que todo está conectado entre sí, dándole una dimensión más compleja, estructurada y creíble. Mientras que Agentes de S.H.I.E.L.D. se ha convertido en el epicentro del UCM, del que parten las tramas en torno a las que girarán el resto de películas, los casos de Daredevil y Jessica son los que están más apartados del resto de ese cosmos, para dejarnos clara la distinción entre los grandes héroes épicos que luchan contra amenazas intergalácticas y los pequeños héroes de a pie, que protegen su barrio y viven al nivel de los civiles. Pero eso no impide que de vez en cuando nos den algún detallito para que no se nos olvide que todos viven en un mismo universo, como comentar la invasión Chitauri a Nueva York (de la primera peli de los Vengadores), el cameo de Rosario Dawson reinterpretando su personaje de Daredevil (Claire Temple, la adorada Enfermera de Noche de los cómics Marvel) o esa hilarante conversación de Jessica y Luke después de descubrir mutuamente sus poderes, en la que Luke hace referencia a “el tipo verde grandote y su pandilla” (creo que se refiere a Hulk y los Vengadores, aunque bien podrían ser los Fruitis).

LAS REFERENCIAS AL CÓMIC (DE CULTO) ORIGINAL

Si has leído el cómic original en el que está basada la serie, Alias, de Brian Michael Bendis, te felicito por tu buen gusto. Si no, te lo recomiendo encarecidamente. Aunque no te vaya el género superheroico, Alias es una historia detectivesca e indie con el mismo tono que la serie, un dibujo muy underground y una profundidad de personajes que deja en segundo lugar la trama de investigación. En la serie han respetado muchísimo el carácter de Jessica, la cualidad introspectiva del guión, el ambiente sórdido y el tono de la historia. Incluso la primera escena del primer capítulo es idéntica al inicio del primer cómic. Sabiendo que el cómic fue más una obra de culto que un gran fenómeno de masas, la serie de televisión se ha construido de forma independiente, sin necesidad de conocer el material original para disfrutar de ella, pero con deliciosos guiños que pasarán inadvertidos a los neófitos pero que alegrarán el día a los fanáticos. La preciosidad visual de los créditos iniciales es una referencia directa a las alucinantes portadas que David Mack dibujó para Alias. Y, por cierto, que sepáis que el speech que le suelta Jessica a una tipa sobre que “si le dispara se sacará la bala con el meñique y se la meterá por el culo“, es idéntico al que suelta en uno de los primeros números del cómic. Tenemos otros pequeños guiños: por ejemplo, en el cómic, Jessica tiene flashbacks de cuando intentó ser una superheroína adolescente, tras un desengaño amoroso con su compañero de instituto Peter Parker (sí… ÉL) y se enfundaba un traje ridículo de látex, el mismo traje exacto que Trish intenta sin éxito hacerle poner en un flashback de la serie. Otro tema interesante es el de Kilgrave, que como ya he mencionado antes se hacía llamar en los cómics Marvel “El Hombre Púrpura” ya que éste era el color de su piel. En la serie han querido hacerlo más verosímil y dejarlo de color carne, pero las referencias al color púrpura están presentes siempre en su ropa y, muy a menudo, en las tonalidades de la luz de fondo que aparece cada vez que Tennant entra en pantalla. En cuanto al personaje de Will Simpson, el poli majete –aquí os podéis comer un pedazo de SPOILER si estáis leyendo esto sin haber visto la serie-, reconozco que me costó pillar quién era, porque no estaba sacado del cómic de Alias sino de otros cómics de Marvel. En un principio creí que se trataba del U.S.Agente, una versión malota del Capitán América, debido a su pasado como ex militar violento, pero la aparición de las pastillas rojas, azules y blancas (muy patriótico todo) deja claro a cualquier Marvel Zombie que se trata ni más ni menos que de Nuke, un mítico villano enemigo de Lobezno que llegaba a tatuarse una bandera americana en toda la cara. La transformación de este personaje a lo largo de la temporada es, por cierto, genial. Y eso me lleva al último punto…

Jessica adolescente.

Jessica adolescente.

PATSY WALKER ES AMOR

Quería incluir a Trish en el apartado anterior, pero es tan grande que se merece un párrafo individual. En Alias, el papel de amiga y confidente de Jessica lo jugaba ni más ni menos que Miss Marvel (la superheroína que recientemente ha cambiado su nombre por Capitana Marvel, de la cual tendremos película en unos añitos), pero para la serie han decidido sustituirla por Patsy Walker, uno de los personajes más antiguos de Marvel. En los años 40, la editorial (por entonces llamada Timely Comics), movida por el machismo imperante en la época, decidió lanzar una línea de cómics “para niñas”, que consistía en historias de chicas monas y sus amoríos, sin relación con las tramas de superhéroes que se cocían en las páginas de Capitán América, Nick Furia y otros tebeos “para niños”. De entre ellas, junto a Millie la Modelo, la que tuvo más éxito fue la serie de cómics de 1944 Patsy Walker, una comedia tonta sobre una adolescente pelirroja y su grupito de amigos molones, al estilo de Archie y su Pandilla(de hecho, llegó a salir en la revista Archie). Tal fue su éxito que ya en los 60, cuando se creó el Universo Marvel en el que se establecía que todos aquellos superhéroes de cómics distintos vivían en un mismo mundo y podían llegar a cruzarse entre ellos, decidieron incluir a Patsy. Pero aquellas historias para niñas ya no encajaban con el nuevo modelo de Marvel, así que Patsy aprendería el arte marcial del Krav-Maga, conseguiría el superpoder de sentir las energías místicas de cualquier cosa o persona relacionada con la magia (debido a su suicidio y su resurrección por parte de su ex marido… ejem… sí, el Hijo de Satán) y se convertiría en la Gata Infernal, una famosa Vengadora. En la serie de Jessica Jones, Patsy se avergüenza de su pasado como ídolo infantil (algo que se ha convertido en una broma recurrente cada vez que aparece en un cómic) y cambia su nombre a Trish, aunque no puede evitar que la gente siga recordándola por haber aparecido en un cómic cutre de amoríos adolescentes y restregándole su pasado por la cara (¿veis lo que han hecho aquí?). Ignoro si en algún momento de la serie llegará a convertirse en Hellcat o quedará como una simple anécdota, pero el momento en que un fan se acerca a ella llevando los cómics originales de Patsy Walker de los años 40 y le dice “me gustabas más de pelirroja” es un guiño genial.

Te queremos, Patsy.

Te queremos, Patsy.

¿Os ha dado un poco más de dimensión este artículo después de ver la serie? ¿Os ha dado ganas de verla si aún no lo habíais hecho –en cuyo caso, espero que os hayáis saltado el fragmento sobre Simpson-? Quizás habría que escribir otro artículo más objetivo buscando los puntos débiles y fallos de la serie, pero lo dejaré en manos de alguien que haya sabido encontrarle alguno. Tenemos Jessica para rato y un año entero para mordernos las uñas y hasta los codos esperando a su segunda temporada. Hasta entonces, como diría Stan Lee, ‘nuff said!

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