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La ficción ha encontrado siempre en las distopías material más que suficiente para prevenirnos de un futuro aterrador. Tanto el cine como la literatura, los cómics o los videojuegos han hallado en este género suficientes conflictos en los que la sociedad sucumbe ante alguna catástrofe. La deforestación, la lluvia ácida o la polución son algunas de las constantes que ambientan escenarios grises y contaminados en los que no hay el menor asomo de vegetación. Y los héroes suelen ser personajes anónimos que viven alienados sin saberlo, bajo la opresión de un sistema que les roba su individualidad hasta el día que despiertan y se deciden a combatirlo.

Este libro recorre algunas de las distopías más impactantes que han llegado hasta nosotros a través de algunas de sus manifestaciones artísticas más populares: desde carreras de coches en desiertos australianos, replicantes cuyos momentos se pierden como lágrimas en la lluvia, delincuentes juveniles que combaten contra tribus salvajes o idiotas del futuro que riegan los cultivos con bebidas energéticas.

DIVULGACIÓN – Cine, series, literatura, cómic y videojuegos – 2020 – Ediciones Redbook


La distopía es fantasía y es realidad. Es advertencia y es alivio. Es terror y a la vez fascinación. Por eso, nunca pasará de moda.”

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“Con un autor al que se le nota la pasión por lo que escribe y que consigue trasladárnoslo, gracias a un estilo ameno, divertido y lleno de conocimiento, este libro no os defraudará.”

-Mundoplus TV

“De forma amena y muy gráfica, realiza un inventario de todas las obras de carácter distópico.”

-Blog del doctor César López

Uno de los puntos fuertes que más me ha llamado la atención ha sido el apartado de curiosidades en cada una de las fichas de películas y series. Ya que normalmente los libros de este estilo se dedican a añadir resúmenes de sinopsis y cuatro pinceladas de los detalles o simplemente explican la historia entera sin destacar nada. Sin embargo, Jöse Sender ahonda aún más al ofrecer pequeñas cápsulas informativas de cada producción destacando “Lo más emblemático” y “Qué aporta”.”

-Industrias del Cine


¿Quieres leer la primera página para ver si te atrae? Aquí la tienes:

LA DISTOPÍA: ADVERTENCIA Y FASCINACIÓN

¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando te hablan de distopías? Si te digo que es Blade Runner, estoy casi seguro de que he acertado. Cuando pensamos en distopías, nos viene a la memoria casi cualquier obra de Philip K. Dick, el 1984 de George Orwell o incluso el V de Vendetta de Alan Moore.

Pero ¿qué es una distopía? Lo opuesto a una utopía. Parece una respuesta fácil, ¿no? Pues créeme, no lo es.

Advertencia.

Cuando hablamos de una distopía en cine, cómic o literatura, estamos hablando de mundos ficticios imperfectos, a menudo oscuros y aterradores. O, al menos, algo peores que aquél en el que vivimos. Hablamos de sociedades imaginarias en las que no nos gustaría encontrarnos, a veces sin siquiera darnos cuenta de que el autor ha querido reflejar en ellas los problemas que ya tenemos a nuestro alrededor.

Al leer un libro de fantasía, nos imaginamos viviendo en ese agradable mundo de ensueño, pero cuando leemos distopías, agradecemos no estar ahí.

¿Eres fan de Harry Potter? Si es así, ¿te gustaría estudiar en Hogwarts? Probablemente.

Ahora bien, ¿te gusta Akira? En tal caso, ¿te gustaría vivir en las violentas calles de Neo-Tokio? Ni por todo el oro del mundo, ¿verdad?

Cualquier historia de ficción que suceda en una sociedad dura e insoportable ya podría considerarse distópica, pase en un fantástico mundo imaginario o en la edad media. Pero, por lo general, hay un consenso no escrito aceptando que el género se centra sobre todo en historias ambientadas en el futuro. Un futuro a veces inminente y a veces lejano, en el que todo ha ido a peor y la sociedad se ha echado a perder. Cuando pensamos en distopía, a nadie le vienen a la cabeza los ejércitos de orcos de Tolkien, la ocupación nazi de Casablanca o las fuerzas imperiales de Darth Vader, pero a todos se nos aparece la imagen de Harrison Ford persiguiendo Replicantes bajo la lluvia.

Para un autor, ya sea novelista o guionista de cine, la distopía es un género jugoso y lleno de posibilidades. Permite hacer una crítica del presente mediante la alegoría pesimista de un futuro imaginario. Se suelen contar historias de este tipo para advertir de los peligros a los que nos encaminamos. Películas como Waterworld (1995) sirven para concienciar de la contaminación que está afectando a los casquetes polares. El auge del poder conservador y la deshumanización que provoca fueron las bases que llevaron a Alan Moore a escribir esa obra maestra que es V de Vendetta (1982-89).

Una distopía no te muestra el mundo que es. Te muestra el mundo que puede llegar a ser si no te pones las pilas y haces algo para evitarlo.

Fascinación.

Por un montón de motivos, el género distópico siempre ha causado una gran fascinación entre el público, consiguiendo que no haya pasado de moda en los últimos cien años. Las películas y libros sobre futuros escalofriantes nos advierten de lo terrorífico que podría llegar a ser nuestro mundo, sí, pero también nos llenan de alivio cuando vemos que todavía no estamos tan mal.

Es por eso que la distopía nunca se queda anticuada. Lo básico del género se respeta, su espíritu se mantiene inmutable, pero a la vez evoluciona y varía. Se va enriqueciendo, igual que todos aquellos géneros lo bastante interesantes para no estancarse. Los juegos del hambre (2008) mantiene el espíritu general de Metrópolis (1927), pero es a la vez espectacularmente distinta.

¿Pero es que nadie piensa en los niños?

No es extraño que en los últimos años haya habido un boom tan fuerte del género distópico en los libros para adolescentes y en sus adaptaciones fílmicas. Cada vez tenemos más acceso a la información, conocemos mejor los problemas que nos rodean, ya sean sociales o medioambientales, y los aprendemos desde más temprana edad. La preocupación de los jóvenes por la sociedad actual es creciente y eso se refleja de forma clara en la literatura y el cine que consumen.

Si hace más de medio siglo los chavales se enganchaban a sagas literarias como Las crónicas de Narnia, dejándose transportar a mundos mágicos y divertidos, ahora la tendencia de los más jóvenes se enfoca hacia obras como El corredor del laberinto o Los 100, mucho más apocalípticas y centradas de lleno en lo distópico.

La distopía es fantasía y es realidad. Es advertencia y es alivio. Es terror y a la vez fascinación.

Por eso, nunca pasará de moda.

Si te ha gustado y quieres seguir leyendo, el libro está disponible en la web de Redbook y en Amazon.